Excusas
Escrito por: laviajeraempedernida | 29 de septiembre de 2009
Hola de nuevo.
Si, lo sé, estos días me he olvidado un poco del blog pero es que las viajeras empedernidas también tenemos otra vida paralela a la viajera. No todo es aventura como parece. Aparte de hijas (eso ya lo he contado varias veces) también tengo madre, cuñad@s, suegr@s, prim@s, ti@s, sobrinas (todas mujeres) y por tanto MUCHAS obligaciones y compromisos.
He de reconocer que con la excusa de los viajes me libro de muchos marrones. Por ejemplo. Llama mi suegra y pregunta: ¿Venís este domingo a comer a casa?. Y respondo yo: “¡Me encantaría pero el domingo que viene me toca comer en Hong Kong!”. O llama mi cuñada y me dice: “¿Puedes quedarte el martes por la tarde con las niñas?!: Y yo con tristeza respondo: “¡cómo lo siento, el martes justo me marcho a Oslo, qué pena!”. En fin, en estos casos los viajes por trabajo son la excusa perfecta para el escaqueo justificado.
El problema es que estos mismos viajes, a veces, me obligan a pedir mil favores. Por ejemplo, cuando una niña se pone enferma. Suele ocurrir. Estoy esperando a que se oculte el sol para hacer una foto en Manhattan y de repente suena el móvil. “llamada entrante: colegio”. Entonces mi corazón empieza a latir con fuerza mientras contesto:
- “¿Si?”.
- Hola. ¿Eres Nani verdad?. Mira, te llamo del cole. Tu hija pequeña tiene fiebre, la segunda se ha caído y le duele un tobillo y la mayor se queja de que le duele mucho la cabeza. ¿puedes venir a buscarlas?
-Arggg. ¡Pero si estoy en Nueva York!
- Ahhh, que suerte. Muy bonito si pero ¿QUÉ HAGO CON LAS NIÑAS?
Es entonces cuando empiezan mis llamadas a la familia rogando AYUDA. Y como estoy tan lejos, no les queda más remedio que apiadarse de mi y correr, raudos, al colegio y comerse con patatas a mis tres enfermitas. No falla. Cuando estoy de viaje siempre alguna se pone malita. Es eso de la ley de Murphy famosa. En mi persona se cumple siempre.
El caso es que en estas semanas de descanso viajero me ha tocado cumplir con los compromisos familiares. En las últimas semanas no he tenido excusas para decir “no” por que no tenía ningún viaje en la retaguardia.
Pero llega octubre y con este, empieza de nuevo mi temporada viajera. O sea, las excusas para “huir” llegan de nuevo en mi ayuda. Por eso, cuando mi madre me ha llamado para decirme si voy a verla este fin de semana, yo con una estudiada cara de pena he respondido. “¡Cuánto lo siento mamá, mañana me voy de viaje y no regreso hasta el sábado!. Y es cierto. Estoy preparando las maletas de nuevo y mañana, si no falla nada, pondré los pies en polvorosa rumbo a un destino muy muy cercano pero muy muy apetecible…
Así que aviso para quien pueda estar interesado. No puedo ir a cenar con nadie el viernes, ni a comer a casa de nadie el sábado. No puedo hacer de canguro para nadie, en toda la semana. Ni llevar a las niñas a ningún cumpleaños. Ni a reuniones de la Comunidad de Vecinos. A partir de mañana, las excusas son válidas de nuevo.
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