Un barco fantasma en el Cabo de Buena Esperanza
Escrito por: laviajeraempedernida | 5 de febrero de 2010
Y de un lugar duro como es Robben Island a otro también mítico especialmente para los navegantes de todos los tiempos.
Sin duda, para mi es el punto culminante del viaje por la costa Sudafricana, un lugar cargado de energía, con un toque mágico. Por supuesto me refiero al CABO DE BUENA ESPERANZA.
La carretera que sale desde Ciudad del Cabo atraviesa parajes increibles y playas interminabes… y llega hasta el mismo cabo donde siempre sopla el viento.
Si estas escarpadas rocas hablaran contarían a los miles de turistas que hoy pasan por aquí historias de veleros, goletas y bergantines que se transformaban en simples juguetes en manos de las olas. Les contarían cómo hombres de la talla de Vasco Nuñez de Balboa, Fernando de Magallanes o (sir) Francis Drake temblaban en sus aguas como asustadizos chiquillos. Prueba es que antaño, los navegantes que lograban sobrevivir a los Cabos de Buena Esperanza y al de Hornos se ponían un pendiente en la oreja, como símbolo de la hazaña lograda.
Pero no todos salían victoriosos. No hay que olvidar que hasta el descubridor de este punto de la tierra, el portugués Bartolomeu Dias (1430-1500), y el que bautizó este rincón con el nombre originario de Cabo de las Tormentas -y que más tarde el rey Juan II de Portugal cambió por el de cabo da Bõa Esperança, (cabo de Buena Esperanza)- pereció en este mismo lugar un día de temporal.
Han pasado muchos los siglos y los temporales son igual de fieros que antaño. Y los barcos modernos que cruzan por allí se arriesgan a encontrarse con el mismo infierno de antaño. El escenario no ha cambiado. Pero por suerte, los protagonistas del drama, no nos engañemos, se enfrentan a la naturaleza en unas condiciones mucho más ventajosas que los viejos navegantes. Los barcos son ahora más sólidos, más veloces, más manejables. Y están equipados con la más avanzada instrumentación: radar, ecosonda, radio… TODOS MENOS UNO. Y es que se cuenta que hoy día todavía navega por estas del Cabo el The Flying Dutchman (‘el Holandés Volador’), un barco MISTERIOSO que según dice la leyenda, está tripulado por FANTASMAS CONDENADOS a permanecer atrapados en las corrientes del cabo, incapaces de cruzar al otro lado del continente, aunque el mar este en calma.
Yo no tuve la suerte (buena o mala, eso ya no lo se) de ver al Holandés Volador, pero si que me hice la foto típica ante el letrero del “cabo de Buena Esperanza”, y me compré una especia de diploma que acredita mi estancia en este lugar mítico pero que ¡OJO!, no es el punto mas austral de África como muchos piensan EQUIVOCADAMENTE. Ese título lo ostenta la vecina PUNTA AGULHAS, otro cabo situado a unos 170 kilómetros de Ciudad del Cabo, al final de la Garden Route, y que es el punto exacto donde se juntan el Índico y el Atlántico.
Pero la historia del Cabo Agulhas merece otro post… un día de estos.
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© Fotografías propiedad de La Viajera Empedernida. Prohibida su reproducción
Categoría Suráfrica
Etiquetas: , Barcos, Catástrofes, leyendas, navegantes
1 Comentario »
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Escrito por Beltran | 7 de febrero de 2010 a las 18:50 @ 18:50
Me ha gustado mucho la historia de FANTASMAS.
¿Ha ti te asustan los FANTASMAS ?
Ademas a mi no me dan miedo los FANTASMAS.