Peregrinación a San Andrés de Teixido, el santuario del fin del mundo
Escrito por: laviajeraempedernida | 26 de mayo de 2010
Ayer hablaba de mi lista particular de lugares que hay que ver antes de morir. Pero hoy voy a concretar hablando de uno que seguro, si no visitan mientras estén vivos SEGURO visitarán de muertos.
Ese lugar mágico es San Andrés de Teixido, imprescindible pero ¡por imperativo divino!.
Y como yo soy de las que opino que por si acaso, no conviene nunca hacer oídos sordos a la tradición, les animo a que este año, además de acercarse a Santiago de Compostela para ganar su indulgencia plenaria (por el año Xacobeo peregrinen también a este santuario escondido en el norte de la provincia de A Coruña. Por que INSISTO, si no van de vivos, tendrán que hacerlo como difuntos y lo que es peor, reencarnados en el cuerpo de un lagarto, sapo o culebra. En tales condiciones se verán obligados a hacer la romería quienes no lo hagan con dos piernas. Es lo que ordena un dicho arraigado entre los gallegos: “A San Andrés de Teixido vai de morto o que non foi de vivo” (A San Andrés de Teixido ha de ir de muerto el que no fue de vivo).
Eso sí, cabe matizar que esta romería obligada no es ni mucho menos un suplicio. Al contrario. No es más que un reclamo celestial para que nadie, vivo o muerto, deje de contemplar con sus ojos uno de los rincones más salvajes de la tierra y una de las caras más agresivas del mar. Sin duda, una experiencia casi sobrenatural para seres de todos los mundos.
Sólo doce kilómetros separan la localidad de Cedeira del Santuario de San Andrés de Teixido. La carretera discurre por la Sierra de A Capelada, un monte en continua pelea con el siempre violento mar Atlántico y en el que pastan en libertad las llamadas “bestas” o caballos salvajes, pequeños y robustos, adaptados durante siglos a la supervivencia en estas montañas siempre frías y ventosas. Estos caballos son los protagonistas de una fiesta de raíces ancestrales en Galicia: la Rapa das Bestas, un rito que consiste en marcar a fuego y “rapar” las crines de las reses (que luego se aprovechan con fines industriales). La ceremonia se celebra en el “curro”, recinto donde se acorrala a las bestias y aquí, en Capelada, la rapa se celebra el domingo más cercano al 1 de julio. Los animales más jóvenes recuperan la libertad tras la fiesta. Si no saben qué hacer en esas fechas apunten esta cita como posibilidad.
Entre caballos y acantilados se llega al Santuario de San Andrés. Cuenta le leyenda que un día hace ya muchos años, el apóstol se despertó triste. Su templo estaba en un lugar tan inhóspito que no atraía a los peregrinos que preferían visitar la tumba del apóstol Santiago, en Compostela, que la suya. Conmovido, Dios le hizo una concesión: “ve tranquilo Andrés, pues no has de ser menos que Santiago. Desde hoy, prometo que nadie ha de entrar en el Reino de los Cielos sin antes haberte visitado. Y si no lo hiciera en vida, habrá de acudir de muerto”. De ahí la tradición de peregrinar al santuario también conocido como “San Andrés do Cabo de Mondo” (San Andrés del fin del mundo).
Una vez allí, hay que respetar varias tradiciones: la primera, comprar una colección de figuritas de pan sin levadura, endurecidas al horno y pintadas de vivos colores, rojo, amarillo y azul. Son cinco figuritas: una flor del deseo, una barca, un pescador y una sardina en honor a la profesión del santo, y una mano que a veces se sustituye por una paloma de la paz. Una vez adquirida la colección hay que entrar en la ermita y rogar la bendición del santo. Después, se toma el camino hacia el mar rumbo a la fuente del santo donde quien lava sus verrugas en los tres caños las perderá para siempre. Tras beber en la fuente (donde todo el mundo bebe a pesar de que figura escrito agua no potable), hay que bajar hasta la orilla del mar en busca de la “herba namoradeira“ o clavel marino (hierva de enamorar), y los “xuncos de ben parir”, (juncos del buen parir), plantas que ayudan conquistar amores y a mitigar los dolores de las parturientas. Luego hay que y volver al santuario con el ramo y deuda saldada.
Ah, ojo, un último consejo. Procuren no matar a ningún animal ni insecto que vean por la zona, ni a una mosca. Es probable que los bichitos que se encuentren sean difuntos reencarnados en peregrinación a la ermita para poder entrar en el Reino de los Cielos.
Mas información sobre esta ruta en este post sobre los acantilados de Vixía Herbeira y en este otro sobre Estaca de Bares.
<Tweet© Fotografías propiedad de La Viajera Empedernida. Prohibida su reproducción
Categoría A Coruña
Etiquetas: , Fiestas, leyendas, lugares mágicos, peregrinaciones, religiones, Rutas por España
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Escrito por Carol | 26 de mayo de 2010 a las 13:24 @ 13:24
Una historia curiosa pero un poco macabra ¿no?
Nunca habia oido hablar de este santuario. Ni de que fueramos a reencarnarnos en bichos.
Que mal rollo ¿no?
Escrito por bLuEs | 26 de mayo de 2010 a las 16:23 @ 16:23
“Inteligente” tradición esa de que la gente que vaya “compre”.
He estado varias veces allí pero, dado mi “historial” no creo que eso me salve gran cosa de lo que pueda haber después de “la muerte”.
Saludos
Escrito por Carmen | 2 de junio de 2010 a las 20:40 @ 20:40
De camino a San Andrés, hay que pasar por Cedeira, un pueblo pesquero ubicado en un valle precioso. Os animo a que entréis en esta página y descubráis la ría de Cedeira. Es increíble, virgen! pequeñita pero muy resguardada:
http://www.nauticacedeira.com
(hay un apartado de Cedeira, donde se ofrecen varios paquetes turísiticos, con alojamiento rural, paseo por la ría, salida a pescar… y mucho más). Pasad un fin de semana en Cedeira y sus alrededores, aprovechando que hay que ir a San Andrés, por lo menos una vez en la vida (para los andarines: se puede ir andando, desde cedeira a San Andrés! serán diez o doce km). Besos
Escrito por Tildu | 30 de agosto de 2010 a las 12:39 @ 12:39
Es un sitio muy bonito, ya que he ido este verano. Pero, hay en total 8 figuritas, aunque en Internet no solo se encuentren 5. La flor, para el amor, la escalera para el trabajo, la barca para los largos viajes, la paloma de la paz, san andés de Teixido, la corona, el pez para no faltar nunca de comida y la mano para la amistad y la buena salud.
Escrito por Miguel Angel | 3 de octubre de 2010 a las 12:08 @ 12:08
Muchas historias cuentanse sobre San Andrés de Teixido, más si miramos la historia, este lugar ya era de peregrinación obligada para todo el pueblo celta y gran parte del iberico.
Unos creían que procedían del más allá, por eso traían su alma en vida, representada en una piedra, para que una vez fallecidos su espíritu volviese a sus origenes.
Otros decidían reencarnarse en sus aldeas natales, por eso también lo del alma y la piedra. Mi alma visitó la puerta del Aberno en vida, no deseo que vuelva una vez fallecido.
Estas almas-piedras se convirtieron en grandes montones, se llaman milladoiros.
Yo respetuoso he creado un mesón-restaurante llamado Calzada Romana, unos y otros, podrán alimentarse antes de terminar ese camino, o de regreso satisfacerse en alegria.
Un abrazo.
Miguel Angel
Escrito por Excursión de Estaca de Bares a San Andres de Teixido | 22 de agosto de 2011 a las 11:04 @ 11:04
[...] de la que ya empecé a hablar en varios dos posts anteriores (pincha aquí para leer el primero y el [...]