Caminando entre volcanes en Tenerife: turismo activo
Escrito por: laviajeraempedernida | 6 de junio de 2011
La verdad es que Tenerife me ha sorprendido. Tenía en mente una imagen de la isla un poco equivocada. Pensaba que era un destino de turismo masivo en busca de sol y playa lleno de guiris con chanclas bebiendo cerveza. Pero no. Probablemente Tenerife tenga mucho de eso, por supuesto, pero yo no lo he visto, lo que confirma que los destinos siempre tienen dos caras. La tópica y por tanto más popular y la mas desconocida que sólo aparece cuando se escarba un poco en busca de lo diferente.
Pues sí. El Tenerife que yo he conocido estos días no es el de la chancla sino el Tenerife activo. Me he pateado el interior de la isla surcando rutas de senderismo que atraviesan parajes volcánicos para mi gusto bellísimos y anónimos. Yo al menos no tenía ni idea de que este Parque Nacional tenía tantas rutas y tan especiales donde contemplar fenómenos casi únicos como el mar de nubes. Una especie de océano de algodón que se forma cuando las nubes chocan contra las altas cumbres del Teide impulsadas por los vientos alisios.
Ni sabía de esa flora endémica de la isla donde habitan especies singulares como el extraño tajinaste, una planta con forma de capuchón que decora las laderas del Teide y que justo en estas fechas, finales de primavera y comienzos de verano, florece y aporta al paisaje esa pincelada de color rojo intenso (bueno, también hay tajinaste azul pero menos) que combina en armonía con el blanco de la retama, que también saca su flor en esta época.
No conocía esas mareas de arena negra que se forman en ciertas zonas. O esas rocas gigantes, los llamados roques, especie de esculturas naturales de formas caprichosas que la naturaleza ha sabido colocar en ese punto concreto donde más luce.
Por tanto, en Tenerife hay muchos tesoros ocultos, joyas que muchos de los cientos de miles de turistas que pasan al año por esta isla ignoran. Porque aquí, al igual que en otros tantos destinos del mundo, lo importante es encontrar a ese buen guía local, conocedor de los secretos de su tierra que sea capaz de llevarte a los rincones mas bellos y casi siempre, ocultos.
Por ejemplo, yo no hubiese descubierto nunca la belleza del área de las Arenas Negras si no llega a ser por la gente de la empresa MBT-Tenerife, a quienes alquilé la bicicleta de montaña con la que hice la ruta por el volcán del Chinyero. Gracias a ellos descubrí un rincón único.
Yo no me habría dado cuenta de que justo el Chinyeró protagonizo la última erupción vivida en Tenerife (en noviembre de 1909) si no es por David, vulcanólogo profesional a quien tuve la suerte de conocer estos días. O que el Pico Viejo es la segunda cumbre mas alta de la isla, a 3.135 m sobre el nivel del mar, que descubrí gracias a la gente de Gaiatours. ¡Gracias desde aquí por tus sabias explicaciones!
Quizá por mi misma no hubiese llegado nunca al volcán de Arafo, oculto en las entrañas de la caldera de Pedro Gil, extraño paisaje extraterrestre con el negro como color dominante nacido de la erupción del mencionado cráter en 1705. Pero gracias a la gente de Teno Activo no sólo alcancé ese lugar sino que disfruté haciendo una ruta que corre paralela al antes mencionado mar de nubes que creo se quedará para siempre grabada en la retina. ¡Que sitio tan bonito! ¡Que secreto mas goloso! ¡Que descubrimiento!
Y si Alfonso, periodista experto en naturaleza y blogger, no me hubiese mostrado ese rincón donde se concentran los tajinastes, cercano al mirador de los Roques de García, probablemente me hubiese quedado sin esta imagen.
Eso sí. Es importante recordar que la mayoría de estos rincones mágicos que he tenido la suerte de descubrir estos días no están a pie de playa. Para conquistarlos hace falta siempre caminar pues suelen estar camuflados en medio de una ruta de senderismo invisible a los viajeros con chanclas. Es ese esfuerzo lo que ha permitido su conservación. Los turistas de sol y playa no buscan estos hechizos y mientras las playas del sur de la isla están a rebosar, las entrañas del parque nacional del Teide están casi siempre tranquilas.
Para muchos, es mejor tumbarse al sol en una playa masificada que caminar cuatro o cinco horas en solitario entre sendas de ceniza gris. Es muy respetable, y debe haber opciones para todos los gustos. Y en Tenerife, por suerte, las hay.
Por tanto, si les gustan los secretos y la naturaleza no dejen de visitar el Tenerife mas desconocido y ojo, que no corra la voz. Queremos que siga siendo un secreto entre amigos.
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© Fotografías propiedad de La Viajera Empedernida. Prohibida su reproducción
Categoría Tenerife
Etiquetas: , Islas, turismo activo
2 Comentarios »
2 Respuestas
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Escrito por Víctor | 6 de junio de 2011 a las 15:26 @ 15:26
Me encanta esta dicotomía entre lo popular y turístico y lo oculto y natural que ofrecen las islas españolas. Algo muy parecido a lo que cuentas me pasó cuando visité Ibiza en noviembre, con las discotecas cerradas y los turistas lejos de las playas.
¡Qué ganas de Tenerife me entraron!
Escrito por Alfonso Polvorinos | 10 de junio de 2011 a las 15:14 @ 15:14
Fantástico post Nani. Y un placer compartir contigo unos días de experiencia volcánica. Hay muchos rincones espectaculares en el Teide y en el resto de Tenerife que te mostraré la próxima vez. De momento me alegra ver la preciosa foto de los tajinastes rojos y el Teide con la que plasmaste ese momento.
felicidades por los post. Un abrazo, Alfonso.