Restos del pasado, del muro y de la Guerra Fría, en Berlín

Restos del Muro en Eas-Gallery
Restos del Muro en East-Gallery

Muchas veces me preguntan cual es mi ciudad favorita y en el caso de Europa lo tengo claro: tengo debilidad por Berlín.

La capital alemana me parece una urbe apasionante, viva, con cierto toque radical y una especie de museo donde podemos ver reflejada la historia de Europa en los últimos cincuenta años.

Berlín desde el punto de vista histórico es un escenario donde quedan huellas de los regímenes totalitarios nacionalsocialistas y los comunistas que dominaron Europa durante gran parte del siglo XX; de la Primera y Segunda Guerra Mundial, de la Guerra Fría y la época de los bloques. Puntos ahora históricos como Chekpoint Charlie (el paso fronterizo que separaba el sector americano de la DDR), el Unter der Linden, los restos del muro (parte de lo que se conserva está en East-Gallery)… son visita obligada para todo el que pisa Berlín. Una ciudad cuya historia reciente engancha. Y donde la necesidad de búsqueda de información sobre el pasado se convierte en una especie de ob­sesión. Quizá sea el desesperado intento para tratar de entender el porqué de un muro absurdo y de una historia rica pero incom­prensible desde una óptica racio­nal.

Eso sí, Berlín será siempre una ciudad difícil. Más o menos hermosa, eso ya es cuestión de gustos, pero sin duda vital e incapaz de pasar desapercibida. Ni al viajero ni a la historia. Y la prueba es que la fuerza de Berlín ha conquistado al jurado de los Premios Príncipe de Asturias quienes acaban de conceder a la capital alemana el premio Príncipe de Asturias de la Concordia como símbolo de la reconciliación. Un galardón especial en un año especial: en el que se cumplen 20 años de la caída del muro, un símbolo político cuya desaparición supuso el fin del telón de acero, el fin de la URSS, y la entrada de Europa entera en una nueva era.

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Felicidades Berlín por ese galardón. Y por esa nueva cara. Y por haber sabido reinventarte. Modernizarte. Por haber logrado resurgir con fuerza de tus cenizas. Por seguir marcando tendencias peo sin haber perdido tu esencia.

Por que pasear por los barrios míticos como Kreuzberg (en el Oeste) y Prenzlauer Berg, (en el Este) donde late el corazón de esta ciudad, y donde se esconden esas tiendas raras que tanto me gustan, esas terrazas multiculturales,esos puestecillos callejeros de libros o fruta… sigue siendo un placer.

Y por que la sorpresa está asegurada sobre todo al pasear por las plazas más céntricas, donde antaño se levantaba el Muro y donde ahora hay jardines impecables y modernos edificios de acero y cristal, firmados por arqui­tectos de renombre internacional como Renzo Piano, el japonés Arata Isozaki, el español Rafael Moneo y como no, hasta el mismísimo británico Norman Foster, autor de la cúpula nueva Reichstag y que este año también estará en Oviedo premiado por la misma fundación en la categoría de Artes.

Felicidades a todos.

5 pensamientos en “Restos del pasado, del muro y de la Guerra Fría, en Berlín”

  1. no tengo nada más que añadir, opino lo mismo!!
    hasta el idioma alemán, que desconozco, me pareció más amable y accesible para mí allí, encontré un lugar en el que en el que a priori no me asustaría tener que vivir…
    Susana

  2. Estuve en Berlín hace un par de años y volví enamorada de esa ciudad. Me encantó su arquitectura y el toque vanguardista de su gente y sus espacios culturales.
    Es super recomendable hacer una excursión guiada en bicicleta, por los lugares más emblemáticos, para orientarte, y después alquilar tu propia bici y seguir la visita a la ciudad por tu cuenta, de este modo no te pierdes ni un detalle y es un medio rápido y económico de moverse. La cidudad está muy preparada para las bicis.
    ¡Nani, no paras!

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