A comer, al hotel real de Santander

Ya de vuelta en casa, aunque por poco tiempo ya que tengo la agenda llena de viajes. Pero entre uno y otro, por suerte, tengo una semanita de margen y la necesito ya que cuando viajo, el trabajo de escritorio se acumula y el estrés me supera. Es lo malo de vivir así; los cierres y las entregas de nuestros reportajes no perdonan y eso nos obliga (hablo en plural pues el mismo problema al que se enfrentan todos los periodistas de viajes) a trabajar a mil por hora. Viajar y trabajar con entregas cerradas de reportajes es una locura.

Por eso, en estas fechas es cuando más sueño con esos fines de semana tranquilos, con esas escapadas cortas como las que hacía antaño, cuando no iba con la cámara de fotos y la blackberry a cuestas a todas partes. Desde que trabajo en esto, no se lo qué significa la palabra desconexión, pues vaya a donde vaya, por motivos personales o laborales, siempre encuentro algo sobre lo que escribir. Por tanto nunca descanso y eso es un horror.

Pero si de verdad dispusiera de tiempo libre, creo que se adónde me escaparía el próximo fin de semana. Sí, creo que me iría al hotel Real de Santander. ¿Porqué?, Por que acaban de enviarme una nota de prensa donde me explican que ese establecimiento acogerá, los próximos días 22, 23 y 24 de octubre, unas jornadas gastronómicas con la “Cuina a Sils” como protagonista. Ya, quieren saber que es eso: pues atentos.

“La Cuina a Sils”es una iniciativa creada por un colectivo de mujeres (las de la foto) cuyo propósito es recuperar y preservar el patrimonio gastronómico de la localidad catalana de Sils (Girona).

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Sus recetas se basan en lo aprendido por tradición oral de generaciones pasadas qué cocinaban según las posibilidades de la huerta y del bosque, con las carnes y los pescados y las frutas de la temporada. Y según me han comentado compañeros que han participado en algunas de sus degustaciones, la comida es realmente deliciosa. Y eso, para mi es un placer. Pasar un fin de semana en un hotel de cinco estrellas de lujo, estilo palaciego (miembro de la organización The Leading Hotels of the World), situado en una ciudad hermosa como es Santander, comer bien y descansar. Y sin arruinarse. ¿Suena bien no?

Pues ya lo saben. Si son unos afortunados con tiempo para viajar con relax, no lo duden. El próximo fin de semana la opción de Santander puede ser buena. Ah, se me olvidaba. Esos días, una noche en habitación doble, con desayuno y cena degustación incluida cuesta 220 euros (IVA incluido). Si viajan con niños, hay que pagar 25 euros de suplemento. Y si quieren quedarse una noche más, esta les costará 130 euros a mayores. ¿No está mal no?. Si yo tuviera tiempo libre, no lo dudaba.

2 pensamientos en “A comer, al hotel real de Santander”

  1. La verdad es que las señoras tienen pinta de ser buenas cocineras. Y Santander es una ciudad preciosa, especialmente la zona de Sardinero donde esta el palacio de la Magdalena. Hice allí algun curso de verano con la Universidad Menendez y Pelayo hace algunos años y la experiencia fue genial. Siempre tuve ganas de volver a Santander. Y no se por que no voy, al fin y al cabo no queda tan lejos de Coruña ¿no?

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