Navegar por las islas de la bahía del Kvarner, Croacia

Seguimos viaje por Croacia, y esta vez toca recorrer la bahía del Kvarner . Una zona llena de islas, todas accesibles en barco o en ferri y a cual más hermosa. Krk, Rab, Cres y Losinj son cuatro escalas indispensables. Algunas están tan cerca unas de otras (no distan más de diez millas náuticas entre sí) que la posibilidad de navegar y disfrutar  de la vida en la isla son perfectamente compatibles. Un destino perfecto para los amigos de pasar unos días navegando y disfrutando de la pureza de un mar mediterráneo que se conserva limpio y donde la luz juega para captar distintas tonalidades de azules.

Velero en la bahía del Kvarner
Velero en la bahía del Kvarner

Bienvenidos a Croacia pero ¡ojo!. Antes vamos a situarnos. La costa croata es  muy densa. Conviene saber que el litoral se divide en dos partes. Por un lado, la zona más famosa, la costa dálmata, donde se levantan las grandes ciudades turísticas por excelencia como Zadar, Split o Dubrovnik. Y por otro, la península de Istria y la bahía del Kvarner, la más grande del Adriático, que cuenta con pintorescas ciudades medievales y paisajes donde se juntan los rasgos centroeuropeos y mediterráneos. Aquí es donde me encuentro. En un lugar ideal para disfrutar del mar.

Paisaje desde el barco de la bahía
Paisaje desde el barco de la bahía

A la hora de plantearse navegar por la bahía del Kvarner hay que tener como referencia las ciudades costeras de Rijeka (la tercera ciudad más grande de Croacia). Y su vecina cercana Opatija, desde donde parten la mayoría de los barcos, grandes y pequeños, que surcan esta costa. Para llegar hasta cualquiera de ellas lo mejor es volar a Zagreb y desde allí alquilar un coche y conducir hasta la que corresponda. Ambas ciudades se encuentran a unas tres horas de distancia por carretera desde la capital croata.

Panorámica de la costa de Opatija
Panorámica de la costa de Opatija

La señorial Opatija

Empezamos la ruta en Opatija. Ciudad turística por excelencia, punto de partida de la mayoría de los barcos que surcan la bahía del Kvarner. Parada y fonda obligada antes o después de la travesía.
Opatija es un destino muy turístico
Opatija es un destino muy turístico
Fue Opatija famosa por dar cobijo a varios miembros de la familia real austro-húngara quienes durante años pasaban aquí los veranos para disfrutar no sólo del aire saludable y de los baños de mar, sino del ambiente distinguido que hizo famosa la localidad y punto de encuentro de artistas e intelectuales célebres.
playa de hormigón en Opatija
playa de hormigón en Opatija
De aquellos años de gloria quedan edificios señoriales, hoteles con sabor añejo y grandes jardines. Más moderno es el paseo marítimo de Lungomare que bordea la localidad, de más de 12 kilómetros, y que une el pueblo marinero de Volosko con Lovran. Eso sí, no lleguen a Opatija buscando playas de arena. Aquí, al igual que en otras muchas zonas de Croacia, domina el hormigón.
Atardecer en Opatija
Atardecer en Opatija

La isla de Krk

Segunda parada en la isla de Krk, la más grande del Adriático y a donde se puede llegar en barco o bien en coche. Cabe recordar que esta isla está unida a la península por una carretera.

Pueblos en la bahía del Kvarner
Pueblos en la bahía del Kvarner

Aunque no es la más bonita de la zona, destaca su buena infraestructura turística, su paisaje intacto y sus calas, razones por las cuales en verano, Krk es también la isla más masificada de esta costa. Quienes busquen opciones más tranquilas deberán optar mejor por el resto de islas.

Al navegar, sorprende descubrir que laderas septentrionales de las islas del archipiélago son desérticas por culpa del viento bora, típico de la zona, mientras que las meridionales están cubiertas de la abundante vegetación mediterránea.

Panorámica de la isla de Rab
Panorámica de la isla de Rab

La isla blanca de Rab

Llegamos a Rab, mi favorita y la de muchos visitantes que no dudan en calificarla como una de las islas más encantadoras de la bahía y ¡del Mediterráneo!. Es conocida su estampa, con las cuatro torres que dibujan su panorámica. Y por su se sabor mediterráneo.

Contraluz con las torres de Rab
Contraluz con las torres de Rab

Su capital, la medieval Rab, es una localidad impecable, preciosista. Repleta de callejuelas estrechas. De casas con fachadas de piedra muy blanca, color que se debe a la gran composición de sal del suelo y a la ausencia absoluta de polución.

La riqueza arquitectónica palpable se debe a que Rab fue una gran productora de seda junto a Constantinopla. De aquellos tiempos de esplendor conserva palacios que conviven con la huella de los años del dominio veneciano.

Escultura en una fachada en rab
Escultura en una fachada en rab

La isla mide solo 94 kilómetros cuadrados y es fácil de recorrer. Si eres de los que llegan hasta aquí en busca de playas de arena, no lo dudes. Dirígete a la zona de Lopar.

Callejuelas de Rab
Callejuelas de Rab

Escala en la isla de Cres

Al atracar en la isla de Cres se percibe que Croacia es un destino turístico que ha sabido conservar su identidad. Donde las escenas costumbristas se suceden. Donde la cámara y el el espíritu disfrutan ante tanta normalidad.

Puerto de Cres
Puerto de Cres

El puerto está en el centro de la pequeña Cres, el pueblo más importante de la isla. Costero típico, de postal, con un regusto a Italia, lleno de terrazas y soportales, donde los marineros hacen vida en el puerto.

Actividad pesquera en Cres
Actividad pesquera en Cres

Donde el olor a mar es intenso en cualquier rincón de cualquiera de esas calles estrechas, donde la ropa tendida al sol convive con la estampa de algún que otro palacio de origen veneciano como la bella torre del Reloj.

Cres, isla ideal para caminar
Cres, isla ideal para caminar

Cres es también una localidad llana, muy cómoda para ir con niños. Mi recomendación es alquilar una bicicleta para recorrer la isla y  acercarse a visitar el lago Vransko, en el centro geográfico, que abastece de agua dulce a toda la zona.

Escena de Cres
Escena de Cres

Otro punto de visita casi obligada es el pueblecito de Osor, ya en la ruta que lleva al puente levadizo que une la isla con su buena vecina Losinj. O la reserva ornitológica de Kruna, en Podokladi, imprescindible para los amantes de las aves.

Fachadas coloristas en Cres
Fachadas coloristas en Cres

Llegar en barco a la Isla de Losinj

Cuenta una leyenda que hace años las islas de Cres y Losinj estaban unidas entre si. Pero los romanos decidieron separarlas. Actualmente ambas están “juntas” de nuevo gracias al puente levadizo de Osor y, por tanto, Losinj es accesible en coche desde Cres.

Puerto de Mali-Losinj
Puerto de Mali-Losinj

Pero aunque está más alejada y es más pequeña, la coqueta isla de Losinj, al sudeste de la bahía, presume de ser la más visitada. Y la más rica en vegetación. Su ciudad principal, Malí Losinj, se ubica en la cara sureste de una bahía amplia y bien protegida adonde llegan los ferries y donde hacen escala casi obligada la mayoría de los barcos.

¡Bienvenidos a Losinj!
¡Bienvenidos a Losinj!

Malí esconde en sus alrededores más de mil clases de plantas y un récord: es el punto situado más al norte de Europa donde crecen los limones y las buganvillas. En sus costas es fácil encontrarse delfines,  huéspedes frecuentes en el mar que rodea la isla.

En Losinj se ven los colores del mediterráneo
En Losinj se ven los colores del mediterráneo

Y en Losninj cierro esta travesía con olor a salitre. Y a  pescado recién hecho. Aunque para los amigos del buen comer, otro consejo. No dejen de probar probar la carne de cordero que, dicen, en estas islas tiene un sabor especial por culpa del ya mencionado bora. El viento frío atrae la sal del mar hacia los pastos donde comen los animales de ahí ese sabor tan especial.

Panorámica de Mali Losinj
Panorámica de Mali Losinj

Curioso. En las islas del Kvarner hasta la carne sabe a mar! Y el slogan promocional de Croacia:  «El Mediterráneo tal como era», es totalmente cierto.

4 pensamientos en “Navegar por las islas de la bahía del Kvarner, Croacia”

  1. Ciertamente el nombre del restaurante no podía ser más adecuado…¡Es el “paradiso”!

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