Asturias, un paraíso natural del que me gusta presumir

Asturias. Es la tierra donde nací. Donde crecí. Aunque confieso. Tuvo que pasar el tiempo para que yo empezase a valorar mis orígenes.  Como asturiana que soy, aprovecho cualquier excusa para hablar bien de mi tierra, un paraíso del que me gusta presumir. En este post me explico mejor.

Parque Natural de Redes, Asturias
Parque Natural de Redes, Asturias

Es la tierra donde nací. Donde crecí. Aunque confieso. Tuvo que pasar el tiempo para que yo empezase a valorar mis orígenes.

Tuve que atravesar varias veces Castilla para percibir que eso de tener montañas era una excepción, al menos en gran parte de España. Y nuestros Picos de Europa, además estaban pegados al mar. ¡Qué bella rareza!

Paisajes de Asturias
Paisajes de Asturias

Pronto descubrí que esa intensidad de verdes que me rodeaba era también algo excepcional para muchos de mis vecinos, más acostumbrados a los amarillos, marrones y ocres.

Playas salvajes en Asturias

Y vuelvo al mar. Nunca me había parado a pensar lo valioso que era tener una playa salvaje, en mi caso, a menos de media hora de mi casa (sita en Oviedo). Aunque tengo amigas afortunadas que vivían justo enfrente de una y tardaban sólo 5 minutos en pisar la arena. Claro,  yo siempre deseando que me invitaran a pasar el fin de semana en sus casas.

Playa de la Griega, en Colunga
Playa de la Griega, en Colunga

Vale, todo tiene un precio y nadie es perfecto. Una de las cosas que menos me gustaba de mi tierra era el mal tiempo. El orbayu famoso, esa lluvia fina pero constante que nos riega a todos los asturianos desde que nacemos. Y el gris intenso del cielo, hace años teñido por los humos de una ya remota industrialización visible aún en ciudades como Avilés o en la Cuenca (soy nieta de minero). Pero un verano, me tocó ir a trabajar a Sevilla. Fue cuando viví aquellos ¡50 grados! (sufrí en mis carnes el soporífero horror de una ola de calor africano) cuando descubrí que dormir con manta en agosto era un lujo. Y no un castigo.

La cúpula del Centro Niemeyer en Avilés, convive con el pasado industrial de la ciudad
La cúpula del Centro Niemeyer en Avilés, convive con el pasado industrial de la ciudad

Esquiar en Asturias

Cuando llegué a Madrid a estudiar y les pregunté a mis amigos de la universidad quien se animaba a ir a esquiar, muchos me miraron extrañados. Claro, eran de ciudades donde no había nieve ni posibilidad de calzarse unos esquís. Entonces comprendí que crecer al lado de unas pistas de esquí como Pajares era ¡genial!, casi elitista. Cuanto he disfrutado deslizándome por el Valle y tomando vinos calientes en la cafetería de la estación. Ahora que lo pienso ¡Hace años que no he vuelto por allí!

Estación de esquí de Pajares
Estación de esquí de Pajares

Y el arte. Como oventense, me hice mayor correteando alrededor de joyas arquitectónicas como Santa María del Naranco, o San Miguel de Lillo. Tardé muchos años en entender y valorar que había jugado al escondite oculta tras los muros de algunos de los monumentos más antiguos de España. Ahora soy una gran promotora del valor del prerrománico, arte único en Asturias.

Santa Maria del Naranco, en Oviedo
Santa Maria del Naranco, en Oviedo

La fabada asturiana

Y esas fabadas. Esos pescados frescos y centollos del agitado cantábrico, grandones, que tantas veces  hubo en mi mesa. Esa sidra que mis padres bebían cuando salín de casa, resulta que era también algo único de mi tierra. En mis viajes siempre añoré la magia sociabilizadora del culín, y viaje a donde viaje, llevo siempre ingredientes para hacer fabes (compango) en mi maleta. Pero lo mejor, es que con esta receta he conquistado a gente de todo el mundo. ¡Vivan las fabes!

Cazuela de fabes

Me daba mucha rabia cuando la gente, fuera de Asturias, se reía de mi peculiar forma de hablar y acento cantarín. Términos tan familiares para mi como “prestoso” o “guapín” (adjetivo con el que los asturianos calificamos todo lo que nos gusta, sea objeto animado o no) no eran entendidos.

El acento asturianu

Y ¡ojo! como se me escapara alguna palabra en “bable” acabada en “u” como chatu, o en “es” como las viejas “pesetes”, siempre alguien me decía ¡”qué graciosa! En fin.

La Santina de Covadonga
La Santina de Covadonga

Crecí rezando a la Santina y puedo presumir por haber visitado el santuario de la cueva sola, cuando aún no paraban allí miles de autobuses. Y animando al Real Oviedo (siempre deseando que quedase por encima del Sporting). Es una de las decisiones de todo asturiano, decantarse por uno u otro equipo.

Senderismo en Picos

Recorrí cual “cabra” esos montes y hice miles de rutas de senderismo en mi adolescencia, cuando no estaba de moda eso de trepar por la montaña ni todos los aficionados a caminar iban equipados con uniformes de decatlón o disfrazados de coronel tapioca. Nos bastaban unos vaqueros, un pantalón de chándall, tener localizado un albergue donde te daban para cenar huevos fritos con patatas. Y eso era suficiente. Ver esos cielos estrellados desde la cima de una montaña era una sensación que aún hoy me produce escalofríos.

Y luego siempre acabábamos en algún pueblín típico, guapín, y bien conservado donde parecía que el tiempo viajaba más lento. Hay tantos ejemplos.

Panorámica de Cudillero
Panorámica de Cudillero

Con todo esto, lo que intento trasladaros es que Asturias tiene muchos motivos para presumir y el eslogan turístico que la ha hecho famosa “Paraíso Natural” es, bajo mi punto de vista, uno de los más acertados y consolidados que conozco.

Cuna del Turismo Rural

Cuando ya un poco más mayor empecé a trabajar en turismo, descubrí también que Asturias era un referente por ejemplo, como “creadora” del concepto de Turismo Rural. Un destino que empezó a trabajas las experiencias y la fuerza de la naturaleza antes que nadie. Mi tierra seguía dándome razones por las cuales presumir de ella. Y como ahora vivo lejos de ella, lo aprecio más todavía.

Asturias en familia
Asturias en familia

Y claro, como asturiana orgullosa, decidí que tenía que apoyar a mi tierra. Y me planteé un objetivo. Lograr que todo el mundo se enterara de que el paraíso existía y animar a que lo visitaran. Asturias merece la pena y es una de esos destinos que hay que visitar al menos una vez en la vida. O dos. O mejor, ¡25 veces en la vida!.

Guardiana del Paraíso

Años después, mi tarea como embajadora ha recibido un premio. Turismo del Principado de Asturias ha tenido la deferencia de concederme un título que para mi es el mejor regalo que podían ofrecerme. Hace unos mese me nombraron “guardiana de honor del paraíso” por, dice el diploma “los méritos, logros y actividades que demuestran su amor, cuidado y defensa de Asturias, así como su apoyo desinteresado en este movimiento“.

Asturias guardiana paraiso

Lo primero ¡GRACIAS! ¡Qué alegría y que responsabilidad! Si hasta ahora había llevado mi asturianía hasta el fin del mundo, ahora que tengo además un compromiso con mi tierra, tendré que esforzarme el doble. Un reto que acepto encantada.

Gracias a todos y ¡Puxa Asturies!

8 pensamientos en “Asturias, un paraíso natural del que me gusta presumir”

  1. He ido varias veces y me gusta mucho. En Puerto de Vega se come muy bien. Los Asturianos son en general simpaticos. Los paisajes son hermosos.

  2. Gran articulo, ademas de mostrarnos asturias lo mejor de todo es sentir el orgullo con el que hablas de tu tierra. A la gente que se averguenza de sus origenes le haria leer este post. Para saber a donde vamos debemos de saber de donde venimos

  3. Un post escrito con el corazón… y eso se nota!! Enhorabuena!! ¡Los y las que vivimos en el norte te entendemos perfectamente!

  4. ¿Crees que serás capaz de hacer aún más de lo que ya hacías? No sé, lo veo difícil.

    P.D.: Qué gracia, acabo de ver que estoy en una de las fotos 😀

  5. No he estado nunca en Asturias y tengo muchas ganas de ir. Preciosas fotos! me ha gustado el post.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *