Aventureros modernos

Empiezo el post hablando otra vez de aviones y vuelos. Quienes me conocen saben que es tema por el que siento especial debilidad, no puedo evitarlo. Los aviones y sus capacidades me fascinan. Pensar que en pocas horas podemos recorrer distancias que hace muy pocos años costaban meses de penurias me parece algo maravilloso. Por ejemplo, ¿sabían que Cristóbal Colón, en su primer viaje, tardó más de dos meses en llegar desde el Puerto de Palos (Cádiz) hasta Guanahaní (isla situada en el archipiélago de las Bahamas)? ¿Y que Juan Sebastián Elcano tardo  mil ochenta días en dar la vuelta al mundo (poco más de tres años)?

A la mayoría de los viajeros actuales esas historias les suenan a batallitas pasadas. Hoy en día resulta difícil plantearse un viaje tan largo por varias razones. La primera es que vivimos obsesionados con el tiempo, y las prisas. Pensar en dos o tres meses de vacaciones es para la mayoría de los mortales una utopía. Y segundo, estamos muy acostumbrados ya a esos desplazamientos rápidos, a esos vuelos mágicos que nos sitúan en pocas horas en la otra esquina del mundo. 

Afortunadamente, hay excepciones. Y aunque pocos, quedan todavía en nuestros tiempos viajeros auténticos capaces de dejar su vida para embarcarse en una aventura que tiene día y punto de partida pero que carece fecha de regreso. También son cada vez más habituales las personas que de un día para otro dejan un buen trabajo, una buena carrera y una vida repleta de comodidades para embarcarse en proyectos incómodos pero apasionantes.

En mi viaje a Panamá conocía dos personas cuya descripción encaja en el segundo apartado. Una de ellas fue Pili, abogada que cambió el estrés en un despacho de abogados en Barcelona por la tranquilidad de un coqueto hotelito familiar situado en el archipiélago de Bocas del Toro,  que ella dirige junto a su marido (www.puntacaracol.com). Ambos disfrutan contemplando todos los días los tonos azules cambiantes del mar, los pájaros pescando directamente sobre el agua… pequeños y maravillosos placeres que ahora desde mi casa me parecen envidiables.

La otra persona es una chica británica (lo siento, no recuerdo su nombre)  que también cambió su Europa natal por la vida tranquila junto a su marido y sus tres hijos frente a la playa del Avuerito, en la península de Azuero (al sur del país) donde también regenta un “bed and breakfast” con mucho encanto llamado La posada del Mar (wwposadamar.com)

En días como el de hoy, tristes, invernales y lluviosos, la imaginación se me escapa hacia esas vidas tranquilas y esas playas donde la vida es bucólica pero adonde sólo algunos valientes son capaces de retirarse. Son los aventureros de nuestros tiempos. Y aunque los aviones nos ponen fáciles los traslados, la verdad es que los valientes de verdad están casi casi en peligro de extinción.

3 pensamientos en “Aventureros modernos”

  1. Hola Nani, me alegro que lo pasaste bien aqui en Panama, espero que regreses a nuestro hotelito con tus hijos y mas tiempo!
    saludos Rebecca….(de Posada del Mar en Azuero)

  2. En fines de semana como este con tanta lluvia y tan gris no sólo me parece envidiable , si no un lujo podr estar fuera de esta locura de vida rápida , tan rápida como los aviones que nos llevan allí

  3. yo siempre tengo el sueño romántico de dejar este estilo de vida..e irme a un pueblecito pesquero…tranquilo..en el que la vida sea más sencilla y necesites mucho menos para vivir..y no estés pensando en el curriculum que necesitas para mejorar de trabajo…no estoy convencida de que sea esta la mejor vida…es verdad
    esa gente que deja todo y se atreve a dar el salto..son mis héroes..sin duda.

    María

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *