Bailando con un vampiro en Viena

Hace un año, por estas fechas andaba yo por Transilvania en busca de Drácula pero nada, no me encontré ni uno. Han tenido que pasar  doce meses para poder cruzarme cara a cara con un vampiro.  El encuentro no tuvo lugar Rumanía sino aquí, en Viena. Concretamente en el teatro Ronacher donde he tenido la suerte de contemplar el musical “El baile de los vampiros”, creado por Michael Kunze y Jim Steinmann basado en la película de Roman Polanski.

Porque la tradición es la tradición y venir a Viena y no acudir al menos a un espectáculo musical es como viajar a España y no probar el jamón de Jabugo. Imperdonable. No sólo por la calidad de las obras que aquí se representan a diario, sino porque en Viena la música no es un lujo. Aquí no hay que comprar las entradas meses antes (bueno, me refiero a los conciertos normales, no a los extraordinarios) ni esperar a que empiece la temporada, ni comprar un abono de los que cuestan un ojo de la cara. En la ópera de Viena hay función diaria y en el Musikverein (la hermosa sala donde se celebra el famoso Concierto de Año Nuevo, más de lo mismo. Y los precios de las entradas parten de los 4-6 euros, aproximadamente, que te cuesta si quieres ir de pie al gallinero hasta lo que quieras pagar según si prefieres un palco, butaca de patio…

El caso es que la música en Viena está al alcance de todo el mundo. Y con razón. En una ciudad como esta rebosante de estudiantes de música es muy importante que el acceso a los espectáculos no sea algo elitista como ocurre en España donde para conseguir una entrada para la opera casi casi hay que sobornar a alguien.

Así pues no hay excusa. Y es casi una obligación, para todo el que pasa por la capital austriaca,  asistir  al menos a un concierto. Y yo, he elegido el musical del que hablaba al principio. Y que buena elección he hecho. El baile del vampiro ¡me ha encantado!. Tanto por su argumento y su música sino también por su exquisita escenografía ysu vestuario impecable.

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La trama es la siguiente:dos cazadores de vampiros: un profesor y su joven criado llegan a Transilvania, región donde todo el mundo vive atemorizado por la existencia de vampiros. Allí, se alojan en una posada donde vive Sarah, una bella señorita de la que el joven ayudante se enamora. Pero el vampiro se le adelante, secuestra a Sara y la esconde en su castillo y… cha cha cán. Mejor no cuento mas que no quiero estropearles la obra que les recomiendo que vean en Viena o donde sea porque seguro El baile del vampiro es uno de esos musicales que acabarán recorriendo el mundo y sembrando éxitos como lo hicieron antaño El fantasma de la Opera o Mamma Mía o tantos otros.

Como anécdota, si se animan a venir a Viena a ver ese musical, fíjense que en el reparto hay un tal Lukas Peman, en el papel de joven criado. Un personaje muy famoso en Austria por haber sido uno de los concursantes del Operación Triunfo local.

Y para concluir, porque es tarde y ya se me cierran los ojos del cansancio tras un día intenso pateando Viena, sólo un apunte. También aquí hay petardos de los que se dejan encendido el móvil en el teatro y a los que llaman en mitad de la función. Ese fenómeno de mala educación no es exclusivo de España donde tantas veces he escuchado una musiquita molesta en mitad de una película en el cine o en el teatro. En Viena, el país más respetuoso con la música que conozco, también hay especímenes de ese tipo.

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