Brest, ciudad de Bretaña francesa destruida en la II Guerra Mundial

Hablando de ciudades destruidas durante la II Guerra Mundial me he acordado de Brest. Una ciudad que en un primer golpe de vista decepciona pero en cuanto se profundiza en su historia y en su entorno, conquista. Aquí las claves para exprimir y disfrutar de, la tercera urbe más importante de la Bretaña francesa.

La primera toma de contacto con Brest desilusiona bastante. Y es que esta localidad de 150.000 habitantes, dista mucho de la imagen tópica y preciosista que se tiene de las coquetas urbes galas. Brest es una ciudad fría, rebosante de edificios impersonales construidos en los años cincuenta que a primera vista no seducen a nadie.

La calle Siam es la calle principal de Brest
Vista de la calle Siam, la calle principal de Brest

Como os decía al principio, la culpa de este aspecto la tiene la II Guerra Mundial. La ciudad, que durante la ocupación nazi fue su base submarina, sufrió, en 1944, intensos bombardeos por parte de los aviones aliados, americanos y británicos. Algo parecido a lo que ocurrió en la alemana Dresden, de la que ya he hablado en el post anterior.

Al igual que en Dresden, Brest quedó en horas reducida a escombros. La encantadora localidad fortificada de estrechas callejuelas desapareció completamente para dejar paso a la actual capital rectilínea y moderna. Porque al contrario de lo que ocurrió en Dresden (que poco a poco pudo resurgir de las cenizas y ya luce de nuevo con su mejor cara) en Brest la destrucción fue casi absoluta, y no se pudo recuperar casi nada. Poco queda de aquel entonces.

Brest antes de los bombardeos

Para hacerse una idea de cómo era Brest antes de los bombardeos hay que visitar la Motte-Tanguy, una torre vigía original del siglo XVI creada en su momento para controlar el tráfico del río Penfeld, una de las pocas construcciones históricas que se mantuvieron. En su interior, la torre acoge el Museo Antiguo donde se exhiben objetos, fotos y maquetas de las calles más pintorescas de la ciudad ya desaparecida.

Maqueta de la antigua ciudad de Brest
Maqueta de la antigua ciudad de Brest

Otro monumento destacable es el castillo situado en la zona del puerto. Construido en el siglo XII sobre los restos de un castro romano, hoy alberga el Museo de la Marina donde se conserva un interesante submarino alemán.

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Brest submarino alemán museo
El submarino alemán del museo del castillo de Brest está original

Y donde descubrimos ese pasado glorioso basado en la idea del cardenal Richelieu de crear un puerto militar en Brest, allá por el siglo XVII. Más tarde, el rey Luis XIV decidió situar en el mismo lugar el gran puerto de la Marina Real.

El puente levadizo más grande del mundo

Durante los años de la Revolución Industrial, Brest fue el lugar de entrada de todas las mercancías que llegaban a Francia desde todos los puntos del planeta. Justo de aquellos años data es el Recouvrance, el puente levadizo más largo del mundo, con 87,5 metros de largo. Se construyó en 1954.

Puente levadizo de Brest
Puente levadizo de Brest

Una vez conocido su pasado y empapados de su historia la imagen de Brest cambia y pasa de ser una ciudad “fría” a convertirse en un lugar rebosante de historia. Y buen lugar donde atracar si tienes un velero.

El triángulo celta

El puerto deportivo de Brest
El puerto deportivo de Brest está siempre rebosante de yates y veleros

Pero insisto, Brest es un buen punto de referencia pero no debe ser el objetivo único del viaje. Lo importante de esta ciudad es su situación privilegiada rodeada de pueblos encantadores. Y sus paisajes marinos llenos de rocas afiladas y acantilados de vértigo.  Todo ello aderezado con ese clima rico en tormentas eléctricas que ha inspirado cientos de historias y leyendas que tanta fama le han dado a esta región que, junto con los Finisterres de España e Inglaterra (el Landsend de Cornualles), forma el denominado triángulo celta cuya fama se ha extendido más allá de fronteras naturales.

8 pensamientos en “Brest, ciudad de Bretaña francesa destruida en la II Guerra Mundial”

  1. A mí Vigo (en la provincia de Pontevedra) me pareció una ciudad muy fea. Como en Brest, llena de edificios impersonales de los años 60 o 70 como muros en las calles y sin ningún monumento… No tiene nada de interés, ciudad puramente industrial en el más estricto sentido de la palabra.

  2. Sara Romero(2014) no ha estado en Vigo.
    Yo soy andaluz, no de Vigo. Perp ésta no es
    una fea ciudad.

  3. Sí, Brest recuerda a Vigo, ciudad industrial del norte de España, que es ciertamente fea con ganas, con edificios grises baratos e industriales sin personalidad. Vigo aunque no fue destruida no tiene ningún monumento, ya que creció como barrio industrial de la provincia de Pontevedra, y los monumentos los tiene Pontevedra capital, que es la ciudad histórica y monumental. Vigo es tan impersonal que se asocia a un puente de la autopista que no está en la ciudad ya que no tiene ningún monumento diferenciador.

  4. Hola,
    soy de brest, gracias por este post. Les informo que existe ahora una línea directa: brest/barcelona los jueves y domingos con vueling. 120€ ida y vuelta!!

  5. Curiosamente por momentos parece que estás en una antigua república socialista y hay cosas que recuerdan a Vigo.

    Desgraciadamente es una ciudad bastante fea en general.

  6. Pingback: Tweets that mention Brest, la ciudad que se destruyó en la II Guerra Mundial -- Topsy.com

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