Las brujas de Brujas: viaje mágico con Bruegel el Viejo en Flandes

Es la pregunta más habitual. Cuando los viajeros llegan a esta ciudad del norte de Bélgica, en la región de Flandes, la duda asoma. ¿Hay brujas en Brujas? ¿De dónde viene el nombre?

En realidad el origen de la palabra “Brujas” no tiene nada que ver con las hechiceras malignas. Procede de la expresión germana “brugj” que significa “embarcadero” en alusión a los canales que definen esta hermosa urbe con aspecto veneciano.

Detalle de uno de los muchos canales del Brujas
Detalle de uno de los muchos canales del Brujas

Y cuentan que fue un español quien tradujo la palabra asociando aquel sonido al término más semejante existente en la lengua de Cervantes, pero todo parecido con el significado “hechicera” es casual.

Una de las estampas más típicas de Brujas
Una de las estampas más típicas de Brujas

Bueno, no tanto. Brujas no era una ciudad famosa por la magia de sus habitantes pero lo que está claro es que brujas haberlas las hubo. No solo allí. Durante la Edad Media, en toda Europa se vivió una persecución terrible contra mujeres (y algún hombre) a quienes se acusaba de hechos diabólicos. Muchas de ellas acabaron en la hoguera, o fueron salvajemente torturadas. La llamada “caza de brujas” arrancó a mediados del XV. Cuentan los historiadores que fue concretamente en 1430 cuando empezaron los primeros juicios contra estas mujeres malignas a las que se achacaban muchos de los males de la época.

Cartel de la exposición "Las brujas de Bruegel"
Cartel de la exposición “Las brujas de Bruegel”

Exposición basada en las brujas de Pieter Bruegel El Viejo

¿Pero cómo era en realidad una bruja? La imagen de la mujer fea, llena de verrugas que vuela y utiliza un caldero para preparar sus pócimas mágicas se la debemos a Pieter Bruegel, apodado El Viejo (1525, 1569), uno de los más grandes maestros flamencos de la época y uno de los grandes artistas de la historia. Fue él, en su afán por interpretar los años que le tocó vivir, quien representó por primera vez a una bruja que se traslada en una escoba y elabora sus ritos ante el fuego de una chimenea. Una imagen que ha hecho historia y que es el origen de la exposición titulada “las Brujas de Bruegel (Bruegel’s witches” que puedes contemplar en el Sint-Janshospitaal de Brujas (hasta el 26 de junio de 2016). Como curiosidad, este museo presume por haber sido el hospital más antiguo de Europa. La belleza del edificio merece una visita en su misma.

El horario del Sint-Janshospital es de martes a domingo, de 9:30 am a 17pm
El horario del Sint-Janshospital es de martes a domingo, de 9:30 am a 17pm

En la muestra, fruto de la tesis doctoral de Renilde Vervoort,  se observa no solo cómo la imagen creada por Bruegel se contagió entre otros pintores de la época, que no dudaron a la hora de replicar aquel aspecto de mujer maligna y temida capaz de pactar con demonios. En la exposición además de dos grabados de Bruegel vemos obra de otros artistas contemporáneos que también reflejaron el poder de estas odiadas mujeres. Por ejemplo, David Teniers el Joven, Hans Baldung (Grien), Johann Jakob Wick… así como objetos varios relacionados con la brujería, escritos, esculturas…

brujas exposicion bruegel 2016

La pequeña edad del hielo en Europa

Los cuadros expuestos son también un reflejo de una época en la que vivió Bruegel y sus contemporáneos, marcada por varios desastres. Para empezar el frío. Cuentan que el siglo XVI fue especialmente gélido en todo el norte de Europa. Las temperaturas bajaron de manera extrema y los lagos y dicen que ¡hasta los mares se congelaron! De ahí que fuese una era (aproximadamente de 1560 a 1630) que ha pasado a la historia como “la pequeña edad del hielo”.

Bruegel brujas exposición 2016

A esto debemos sumar los conflictos como la guerra de los 80 años en los Países Bajos. Hambrunas. Pestes varias. ¡Muerte! Males que exigían un culpable y las “brujas”, amigas del mismísimo diablo, pronto se convirtieron en el punto de mira de gran parte de la sociedad, desesperada ante las  superlativas calamidades. Empezó así una persecución terrible que concluyó con juicios, mujeres quemadas vivas (pensaban que era la única forma de acabar con ellas), torturas cuyo fin era hacerlas confesar sus poderes ocultos

Brujas exposicion museo 2016

Por supuesto, todo este terror quedó reflejado en la pintura como se aprecia en la muestra. Y en la literatura. En la exposición se exhiben también manuscritos donde se leen menciones a estas hechiceras. Y por supuesto leyendas que han llegado a nuestros días.

exposicion brujas bruegel 2016

Las huellas de aquellos años terribles aún permanecen en muchas ciudades. Basta escarbar un poco para encontrar testigos de la época. En la medieval Brujas encontramos bastantes.

Detalle de las argollas en la fachada del viejo franconato de Brujas
Detalle de las argollas en la fachada del viejo franconato de Brujas

Por ejemplo, es curioso descubrir que las argollas que decoran la fachada renacentista del  actual Archivo de Brujas (antes Tribunal de Justicia) en la plaza Burj (plaza del Ayuntamiento) en realidad eran soportes para cadenas con la que se apresaba a las brujas durante la Edad Media, antes de su ejecución en la hoguera ante todos los habitantes de la ciudad. Fueron cientos las “brujas” que vieron en este escenario el fin de sus días, según confirman los archivos municipales que se conservan.

Fachada del Ayuntamiento de Brujas en la plaza Burg
Fachada del Ayuntamiento de Brujas en la plaza Burg

La leyenda de las brujas y el jorobado

También es curioso escuchar leyendas que perviven como la de aquel jorobado que tras una noche de “juerga” se encontró con un aquelarre ante la iglesia . Al ver la “fiesta” pidió participar y las hermosas mujeres que bebían y bailaban alrededor de la hoguera no sólo le permitieron entrar en la danza sino que le dijeron que si le daba un beso al diablo, su mayor deseo de haría realidad. El hombre no dudó y pidió mientras le besaba que su joroba desapareciese. Y de repente, como por arte de magia, esta se colocó en lo alto de la torre de la iglesia.

Feliz el jorobado, al día siguiente y ya liberado de su peso, contó su historia a un amigo con el mismo problema y este, deseoso de despojarse de su giba acudió esa noche a la iglesia en busca de las mágicas mujeres. La escena se repitió pero cuando llegó el momento de besar a satanás, el segundo jorobado se acobardó. Y ¡cual fue su sorpresa al ver como la “protuberancia” de su amigo, que lucía en la torre de la iglesia, se colocaba sobre su espalda, con lo que se ganó un doble peso para el resto de su vida. (Creo que esta leyenda de los dos jorobados se cuenta en otras muchas ciudades, pero a mi me la han contado en Brujas y por eso aquí la ubico).

El Vlissinger abrió en 1515
El Vlissinger abrió en 1515

El caso es que la iglesia de la leyenda existe. También el callejón donde las brujas bailaban y el bar frecuentado por los jorobados. Por cierto, buen lugar donde tomar una cerveza pues en este lugar se esconde también en el bar más antiguo de Brujas: el Vlissinger,  en Blekerstraat 2.

El caso es que con brujas o sin ellas, Brujas es un destino cargado de magia y exoterismo que seguro te va a hechizar.

 

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