El otro día, durante una comida un colega me preguntó: ¿Y tú, con todo lo que viajas intercambias tu casa?
Yo contesté que no. Y el me respondió: “Pues yo sí. Ya he hecho intercambios varias veces y te lo recomiendo”.
Entonces empecé a investigar y efectivamente. El intercambio de casas es una costumbre bastante extendida fuera de España y que en los últimos años se ha hecho más popular todavía porque realmente es una forma muy económica de viajar. Especialmente para familias que gracias a este sistema se aseguran una casa que se ajuste a sus necesidades, con todas las comodidades y servicios cubiertos y lo que es mejor ¡gratis! ya que a cambio tú no tienes mas que entregar las llaves de tu casa a otra familia. Por tanto, el único gasto que hay que asumir es el del desplazamiento. ¿Suena bien no?
Para lanzarte no tienes mas que registrarte en esta web y mirar a ver la oferta de casas que hay repartidas por todo el mundo (recomiendo esta web porque es con la que ha trabajado mi amigo y por tanto la única de la que tengo referencias acerca de su bien funcionamiento, pero si sabes de alguna otra no dejes de señalarla. Este no es un post publicitario ni patrocinado, es una entrada meramente informativa). La verdad es que al empezar a indagar y ver la amplia oferta que hay repartida por todos los rincones del planeta apetece probar. Ojo, ¡crea adicción! Yo llevo ya días buscando mi casita ideal para una escapada familiar.
Aunque claro, yo comprendo que no es una decisión fácil. Eso de abrir las puertas de nuestra vida a unos extraños no es plato de buen gusto para todos. Yo misma llevo varios días pensando si me gustaría dejar mi casa, con mis pertenencias, con toda la ropa en los armarios, con los juguetes de mis hijas, con TODAS MIS COSAS a una familia extranjera completamente desconocida para mi. No se, mi pudor me hace dudar.
Pero al parecer no soy la única que tiene esas dudas. Según cuentan en la web donde organizan los intercambios: “En realidad, cuando la familia de intercambio llega a su casa, los miembros que la componen ya no son extranjeros. Habrán intercambiado mensajes, cartas, fotos, habrán hablado de los detalles por teléfono. Además, no olvide que, mientras la otra familia de intercambio está en su casa, usted está en la suya. Ya verá como esto lo cambia todo”.

Una casa en los Hamptons (Nueva York, EE.UU) es siempre una oferta tentadora
No se, quizá sea cuestión de probar. Desde luego, tras escuchar la experiencia de ese amigo del que hablaba al principio estoy un poco mas animada. Él en concreto ha intercambiado ya su casa situada en el Levante español por otra situada en los Hamptons (Nueva York) hace ya tres veranos. Al año siguiente eligió el sur de Inglaterra y el anterior se marchó a París. “Lo bueno es que no sólo intercambias la casa, también dejas a disposición de los que llegan el coche, los empleados de la casa (gente que haga la limpieza, canguros si la familia tiene hijos…) y viceversa. Cuando hicimos el intercambio con París, el dueño del piso que escogimos incluso nos organizó las reservas para cenar durante la semana de estancia” me comenta con una sonrisa en la boca y añade: “Este verano ya tengo casi cerrado el intercambio en Bali, nos apetecía a todos probar suerte en Asia”.

El intercambio de casas es ideal para familias con niños
Ah, se me olvidaba un detalle muy importante. Este colega de trabajo al que me refiero tiene tres hijas pequeñas y habitualmente busca casas donde también haya niños, para que todo esté mas o menos adaptado a sus necesidades familiares. Desde luego su experiencia es de lo más positiva.
¿Qué opinas? ¿Has intercambiado tu casa alguna vez? ¡Cuéntanos tus experiencias entonces, por favor!.
Si la respuesta es “no” dinos igualmente qué opinas al respecto. ¿Te tienta esto de intercambiar tu casa? ¿Eres pudoroso o las ganas de viajar con calidad y sin arruinarte superan el sentido de la intimidad?
El debate queda abierto.