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    Qué se puede hacer en Oviedín un fin de semana

    Escrito por: laviajeraempedernida | 4 de agosto de 2009

    SAN MIGUEL DE LILLO

    SAN MIGUEL DE LILLO

    La verdad es que hay que reconocer que Oviedo es una ciudad que conquista. Sus calles peatonales son cómodas para el paseo. En verano hay terrazas por todas partes donde tomar algo y sentarse a contemplar a los paseantes, al estilo parisino. En la zona de los vinos, o sea, las calles Campoamor y Manuel Pedregal (justo en frente de la estación de la Renfe) cada vez abren más bares a cual más chulo. Y tomarse un vinito con unas tostas a última hora de la tarde en cualquiera de estas vinotecas es un placer.

    Pero sin duda, lo mejor de Oviedo es su repostería: atentos los golosos a los bombones de Peñalba o de Ovetus, o a los carbayones y croisanes de Camilo de Blas, a las moscovitas de Rialto (y a sus tortitas para quienes se animen a asentarse a tomarse un café en esta confitería) o al peñasanta de Santa Cristina. Tengo amigos que sufren cada vez que va a Oviedo porque, de verdad, durante su estancia en la capital del Principado engordan siempre un par de kilos.

    Si, en Oviedo (y en Asturias en general) se come muy bien. Y eso es una de los aspectos que más valoran quienes se dejan ver por allí. Pero hay otra cosa que llama la atención a los visitantes: la limpieza. Y la verdad es que la limpieza de Oviedo es digna de destacar.

    Cuando se comenta este aspecto con algún oventese siempre se cuenta, con orgullo que la ciudad ha ganado no se cuantas escobas de oro y de plata y hasta de platino, un galardón que se otorga a las ciudades más limpias de España. Y la capital del Principado es una de las primeras siempre en la lista de las ciudades de más limpias de la OCU. Bueno, también hay quejas, por supuesto, de lugareños que protestan porque esta limpieza cuesta muy cara a los ovetenses, o porque los barrios de la periferia no están tan relucientes… en fin. Tiene que haber de todo.

    Limpia, buena gastronomía, ambiente provinciano y otra ventaja. A mi, personalmente lo que mas me gusta de Oviedo es que a pocos minutos del centro, uno pierde la sensación de estar en una zona urbana y se sumerge, casi de repente, en una zona rural. El Naranco, los merenderos de Ules, las Caldas (por cierto, no dejen de asomarse al nuevo balneario, Las caldas Villas Termal, un buen lugar donde alojarse y relajarse) y pueblecitos como Priorio, con su castillo… por todas estas zonas hay rutas señalizadas para hacer senderismo, merenderos donde tomar unas sidras al aire libre…

    Son estas ideas varias de lo qué se puede hacer en Oviedo que quiero le lleguen a dos buenas amigas que me ha dicho que este mes de agosto quieren pasar unos días en la capital carbayona. Yo, como oventense, se lo recomiendo. Por lo que he podido ver y oír en los últimos años, Oviedo en general es una ciudad que gusta mucho a los viajeros. Por favor, cuando regreséis a casa no dejéis de contarme qué tal vuestra experiencia en Oviedín.


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    Categoría Oviedo
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    La historia del viajero enigmático y la viajera solitaria

    Escrito por: laviajeraempedernida | 25 de febrero de 2009

       arrensberg.jpg        

    Hay en Oviedo una escultura que todo viajero debe conocer. Se llama “El Regreso de Williams Arrensberg” (en la plaza Porlier) y representa a un viajero solitario de los de antes, con gabardina, sombrero paraguas y mirada perdida. “El viajero” o “viaxeru” (así lo llaman los oventenses) está quieto, apoyado sobre su baúl y  rodeado de maletas. 

    Cuando voy a Oviedo, suelo acercarme a saludar a Williams Arrensberg,. Me gusta sentarme cerca de él, mirarle y tratar de averiguar dónde está: ¿en una estación? ¿en un aeropuerto?, ¿en un andén¿, ¿en la puerta de un hotel?…

    También me gusta jugar a adivinar sus pensamientos y su vida. ¿Tendrá una casa a la que regresar?. ¿Una familia que añorar?. ¿De dónde viene y a dónde se dirige? ¿Llega, o se va? ¿Qué guarda en todas esas maletas? ¿Y en el gran baúl sobre el que se apoya…. ropa, libros, papeles, recuerdos…? ¿Qué países habrá visitado? ¿Será feliz con esa vida ambulante?.  

    La escultura, obra del ya falellecido artista leonés (pero afincado en Oviedo) Eduardo Úrculo es todo un símbolo ya  no para los viajeros, sino para ovetenses y turistas. Lo más normal es que el enigmático Arrensberg esté rodeado de niños que trepan por sus maletas. De pasajeros, es decir de gentes que están de paso en la capital del Principado y que se llevan como trofeo en sus cámaras una foto con Arrensberg. ¿No le molestará a mi misterioso hombre de la gabardina tanto protagonismo y tanto flash…?. No lo se.

    El caso es que ayer, mientras “charlaba” una vez más con mi amigo Arrensberg, se me vino a la cabeza, sin querer, otra imagen. Un cuadro, titulado, Habitación de hotel”, pintado por Edgard Hopper en 1931, donde se ve la figura solitaria de una mujer, leyendo semidesnuda en la habitación de un hotel y rodeada de maletas.

    Hopper, al igual que Úrculo fue un artista fascinado por la magia de los viajes pero sin embargo, ambos artistas representan a sus viajeros envueltos en un halo de misterio y tristeza.  

    Y podría mencionar más cuadros. Tengo muchas obras de arte viajeras en mi nevera…  pero hoy voy a centrar el post en esas dos por que creo que hay entre ellas una conexión especial.  

    ¿Creen que es posible que la viajera solitaria del hotel del Hopper esté esperando a un hombre oscuro como el Arrensberg de Úrculo?.  ¿Qué harían si se encontrasen?. -¿Se enamorarían? -¿Viajarían juntos el resto de su vida o establecerían en algún lugar perdido en el mundo y vivirían felices?.  No. No. Creo que su unión sólo podría durar unas horas intensas. Y luego se separarían… seguramente el uno pensaría en el otro el resto de su vida pero probablemente el destino no volverá a unirlos nunca. ¿o sí?.

    A lo mejor ambos se cruzan años después en una bulliciosa estación de tren asiática y sienten por unos instantes el cosquilleo del reencuentro con un viejo amor… para volver a separarse en breve. La vida de los viajeros solitarios como ellos es así. Llena de dulce infelicidad.  

    ¿Ustedes que creen? ¿Se animan a seguir con el relato de esta historia de amor y viajes?


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    Categoría Asturias, Curiosidades viajeras, General, Hoteles, Oviedo
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