Un monasterio del siglo X para comer, dormir y descansar
Escrito por: laviajeraempedernida | 27 de abril de 2011
Hay sitios de los que has oído hablar muchas veces pero no sabes bien por qué razón no te atraen. O los desprecias simplemente porque están demasiado cerca de tu casa y la verdad, no te crees que merezca la pena hacer un viaje a un lugar tan cercano al que puedes ir cuando quieras (pero al final nunca vas). Otras pasas porque no te fías mucho de quien te aconsejó esa escapada…
Suele ocurrir entonces que el azar de repente un día te coloca en ese lugar tan familiar por un lado pero tan desconocido por otro y en ese momento pueden pasar dos cosas. Una, que definitivamente el destino te espante y reafirmes tu opinión. O lo contrario, que te encante. O sea, que te guste tanto que a partir de ese momento te conviertas en su fan número uno.
Pues a mi me ha ocurrido lo segundo.
Había oído hablar muchas veces del Parador de Santo Estevo, a 28 kilómetros de la desconocida Ourense, en plena Ribeira Sacra, y siempre cosas buenas. Pero bien por pereza, o porque siempre me surgía un plan B, al final nunca me había escapado hasta allí. Pero hoy justo el destino casi me ha obligado a visitar el viejo monasterio y ¡vaya sopresa!
Mis amigos, los que me habían hablado de ese lugar ¡se habían quedado cortos!. Realmente el parador de Santo Estevo es uno de de esos hoteles que son un destino en si mismos. Uno de esos lugares agradables y cargados de historia que los viajeros amigos de las escapadas tranquilas deben poner en su lista pero ojo, insisto, “viajeros amigos de las escapadas tranquilas”. Porque este lugar, escondido en un lateral de los cañones del río Sil, no es ni mas ni menos que un viejo monasterio benedictino, del siglo X, rehabilitado como hotel.
Y aprovecho estas líneas para felicitar a los restauradores porque realmente pienso que el resultado ha sido excelente. La armonía con la que conviven la vieja piedra que da forma a los tres claustros (uno románico y dos mas renacentistas) con el cristal que protege del frío, la decoración de vanguardia con los artesonados antiguos y las capiteles esculpidos con las piezas de arte moderno… es excelente. Desde luego, para mi gusto un maridaje sobresaliente.
Pero insisto. Es un hotel para viajeros tranquilos porque vale, la piedra está limpia y el wifi funciona, pero la sensación de paz no ha disminuido. Al pasear entre las columnas aún se percibe esa deseada tranquilidad con la que yo al menos tanto sueño, sobre todo en épocas como estas en las que el trabajo me desborda. Por eso repito, el parador de Santo Estevo es un reducto de paz para viajeros deseosos de desconectar del mundo. Un escondite para quienes quieran vivir la sensación de estar en plena Edad Media pero con las comodidades del siglo XXI en la puerta de la habitación.
Ah. Y si eres de los poco afortunados que sólo pasas por allí (como yo) y te quedas con las ganas de alojarte en este monasterio una semana, no te preocupes. Aprovecha tu paso por Santo Estevo, al menos, para comer en su restaurante. Y un consejo; no te pierdas la tosta de pan de coca con queso fundido de Arzúa. Mmmmm.
Y de verdad, fíate de mi. Si eres un viajero tranquilo Santo Estevo te conquistará, seguro seguro. Y si no te ha gustado, si eres de los que pertenecen al grupo uno, o sea, a esos que han pasado por allí y te has llevado un chasco, no dejes de contarnos qué es lo que te ha decepcionado. No te olvides que est blog se enriquece con las opiniones de los demás viajeros.
© Fotografías con copyright. Prohibida su uso o reproducción
Categoría Ourense
Etiquetas: , Arte, Hoteles, naturaleza
6 Comentarios »








