Mientras caminábamos por el camino de San Olav, en Noruega, hubo siempre otro compañero presente indirectamente; el Camino de Santiago. La comparación entre ambos peregrinajes era inevitable no sólo en lo que a mi respecta que tengo las dos experiencias muy cercanas. La comparación entre ambas rutas era también habitual entre el resto de los peregrinos, sobre todo los noruegos muchos de los cuales también habían recorrido (algunos incluso en más de una ocasión) el Camino Francés.
Y ya puestos a comparar, voy a dedicar este post a las similitudes y a las diferencias que hay entre ambos caminos, salvando ¡por supuesto! la distancia entre los países anfitriones y sus peculiaridades.
Empezamos por los parecidos razonables. Como el pasaporte del peregrino que en el camino de San Olav se llama el Pilegrimsleden sellan en todos los albergues donde se para, al igual que se hace en el Camino de Santiago. También entregan en ambos un diploma o Compostela que confirma la conclusión del peregrinaje y en ambos casos ha que caminar al menos los últimos cien kilómetros.

Pasaporte del camino de San Olav

También en Noruega hay, en casi todos los albergues, un libro de visitas donde los caminantes pueden dejar su impresión sobre la peregrinación, sobre el albergue o sobre la experiencia vivida. O simplemente su nombre y firma como prueba de su paso por el lugar, o sea, una huella que a la viajera Empedernida le encanta dejar por donde pasa. También hay puntos a lo largo de la ruta donde el peregrino puede dejar su firma como este perdido en medio de la montana.


Y también las ampollas son denominador común. Y el compeed y las tiritas son elementos indispensables en ambos trayectos. Y la alegría que se siente al alcanzar el destino es también similar, aunque hay que reconocer que la llegada a la plaza de la catedral de Trondheim no es tan apabullante como la llegada a la Plaza del Obradoiro. Nada que ver.
Ambos caminos están bien señañizados. El de Santiago con la ya famosa flecha amarilla o la vieira. El de San Olav con una flor y una cruz, símbolos que representan la unión de la belleza natural noruega con la fe y el matiz religioso. Este es:

Y paso ahora a relatar las diferencias. La primera y más clara es que el Camino de Santiago además de ser un camino espiritual tiene un componente cultural y artístico muy fuerte, un peso que no se percibe en Noruega donde vale, sí, se pasa ante iglesias muy antiguas de madera con mucha historia a sus espaldas pero, con el perdón de los noruegos, incomparables con los tesoros que salen al paso en el camino español. Sin embargo, en Noruega si que es destacable el paisaje y la fuerza de la naturaleza. Y la estética preciosista de las aldeas llenas de coquetas cabañas de madera pintadas en gris, blanco o rojo. Todo el recorrido es digno de la más bella estampa nórdica.

Panorámica del camino de San Olav
Otra diferencia destacable es la soledad noruega frente a la masificación española. Cuando les contaba a los responsables del camino de San Olav que las previsiones en Santiago para este año eran de ¡8 millones de peregrinos! me miraban con cara de asombro, de susto, de HORROR, de miedo, de PENA… “Oh, no, nosotros no tenemos esas aspiraciones” exclamaban. “La ruta de San Olav no tendrá nunca capacidad para acoger a tanta gente” matizaban. “Afortunadamente” pienso yo. Ojalá nunca San Olav llegue a tener tantos pretendientes. Ojalá esa sensación de soledad que se percibe mientras se camina en Noruega permanezca en el tiempo.

Estoy segura de que NADIE, NUNCA va vivir en Trondheim la experiencia que viví yo hace unas semanas en Santiago donde me decían que había que esperar casi TRES HORAS de cola para entrar a la catedral o cruzar la Puerta Santa. “Esto es así todos los días, este mes (agosto) hay gente esperando ya a las siete de la mañana” me comentaba uno de los policías que hay en la puerta del templo gallego. Por supuesto me largué. No espero tres horas de cola ni loca. Y vale, se que ese es un año excepcional pues es el último Xacobeo hasta el 2021, pero me da igual. Para mi gusto el producto Santiago es ya un exceso.

Cola para entrar en la catedral de Santiago de Compostela, agosto 2010
Sólo hay un día en que Trondheim, según me han contado, estalla y es el 29 de junio, día de San Olav y de la fiesta en la plaza de la catedral. Ese día si que se ven multitudes, pero sólo ese día. El resto de la temporada el camino de San Olav es una ruta tranquila, muy tranquila.
Y para concluir la última diferencia. San Olav no es una ruta que funcione durante todo el año. Hace frío pero ¡ojo! como bien dicen los noruegos, no hay bajas temperaturas, lo que hay son ropas inadecuadas. “There’s no such thing as bad weather, only bad clothes”. Así que un consejo. Sea la epoca del año que sea no olvideis la ropa de abrigo, ni en el camino de Santiago ni en el de San Olav. Un buen chubasquero, unos guantes o un gorro son prendas que pesan poco y que pueden ser muy útiles en ciertos puntos del peregrinaje, sea la época del año que sea. Una recomendación que creo vale para todos los caminos.
¿Y tú, has hecho alguno de los dos cáminos? A los Viajer@s Empedernid@s nos encantara escuchar tu experiencia.