Una reflexión sobre la tragedia de Polonia
Escrito por: laviajeraempedernida | 12 de abril de 2010
Esta es una semana de luto para Polonia. Pasear estos días por Varsovia debe ser conmovedor. El pueblo entero se ha volcado para despedir a su presidente y a los otros dirigentes que viajaban en el avión siniestrado el pasado domingo en Rusia.
Es esta una de esas noticias trágicas que marcarán un antes y un después en la historia de este país, Polonia, uno de los pocos que me quedan por conocer de Europa. Y uno de esos lugares que me atraen no sólo por su riqueza cultural y por su historia. Tengo muchos amigos que han estado allí en diversas ocasiones y me aseguran que es un país digno de visitar.
También es un destino para mi un poco gafe (desde el punto de vista personal) pues siempre que he planeado ir, (y han sido varias) el viaje se ha caído en el último momento por imprevistos de última hora. Este años me he propuesto seriamente acabar con esa maldición.
Como periodista, con la vena de la noticia en la sangre, daría lo que fuera por escaparme a Varsovia ahora mismo, para ver con mis propios ojos el luto de un país que acaba de vivir una de sus jornadas más trágicas desde el fin de la Segunda Guerra Mundial. Una tragedia que además, curiosamente ha tenido lugar en Katyn, el mismo lugar donde hace justo estos días setenta años el comisario de la Seguridad de la URSS Lavrenti Beria ordenó la trágica ejecución de 22.000 rehenes polacos. Un hecho cuya autoría fue atribuida durante años a los nazis, hasta que el ex presidente, Mijail Gorbachov confesó en 1990 que la responsabilidad había sido exclusivamente soviética, ordenada por el mismo Stalin.
Ayer, al conocer la noticia del accidente de aviación y no pude evitar ponerme el en pellejo de los polacos y sentir un escalofrío. Utilicé mi página de Facebook para transmitir a los polacos que conozco mi pesar por los acontecimientos. Y me chocó el comentario de una “fan” que me dijo esto: “los Kaczyński fueron fundadores de un partido de derechas, conservador y ultracatólico que entre otras cosas se ha declarado xenófobo machista y enemigo de las personas homosexuales, prohibieron la emisión de los teletubbies en Polonia porque uno de ellos llevaba bolso y se decía que era gay. Llegaron a hacer pública la afirmación de que la homosexualidad es una práctica antinatural. Con esto me voy de esta página, no me interesa…” . Y se borró de la lista de fans.
Comprendo que la figura de Kaczyński no es popular para muchos. Y es cierto que sus ideologías son muy discutibles, pero ese no es mi tema. No quiero hablar de política, lo he dicho muchas veces, aunque es cierto que el turismo y la política se cruzan muchas más de lo que me gustaría. A mi lo que me duele es pensar que murieron todos.
Si. Además del presidente Lech Kaczyński y su esposa Maria también perdieron la vida todos los miembros de la tripulación, familiares de las víctimas de Katyn, veteranos de la II Guerra Mundial, traductores de ruso, representantes de las universidades, guardias del cuerpo, el presidente del Banco Central Polaco, el del Instituto para la Memoria Nacional, religiosos, obispos y arzobispos, militantes del partido Solidaridad, militares, diputados y senadores de todos los espectros políticos, los viceministros de Cultura, de Relaciones Exteriores y de Defensa, y el último presidente del gobierno polaco en exilio, Ryszard Kaczorowski o la diputada Izabella Jaruga-Nowacka de la coalición de izquierda, famosa por su radical oposición a la política de Lech Kaczyński y conocida defensora de los derechos humanos.
Todos están muertos, los 96 pasajeros de aquel fatídico avión. Los de derechas, los de izquierdas , los apolíticos, los famosos y los anónimos. Polonia entera está de futo y el futuro del país es ahora mismo una incógnita. Mantengo mi más sincero pesar ante esta trágica situación.
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Categoría Polonia
Etiquetas: , Acontecimientos históricos, Aviación, Catástrofes
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