Cazados en una playa en la punta del continente africano

Sigo en Sudáfrica.

Al dejar atrás las polvorienteas carreteras del Transkei, de camino hacia Ciudad del cabo, surge una costa maravillosa, llena de playas paradisíacas, arenales inmensos y desiertos, rebosantes de dunas donde bañarse es un placer.

Es una de las maravillas de la llamada Garden Route, un recorrido increíble que según he leído en muchas guías está calificado como “una de las rutas mas bellas del mundo”… aunque si les soy sincera, NUNCA suelo creerme ese tipo de calificativos pues vale, sin duda la Garden Route es muy hermosa, sí, doy fe. Pero nunca me atrevería a decir que es “la más hermosa del mundo”. Esuna afirmación imposible. ¡Hay tanto tanto con que comparar… y tantas visiones!

¿Por qué tendremos los periodistas y los promotores turísticos esa manía de emplear adjetivos fáciles y poco precisos?. En fin… yo misma he de reconocer que me he dejado conquistar por ese tipo de tópicos en muchas ocasiones pero eso no significa que me gusten. Huyo de ellos todo lo que puedo y me salen granos cada vez que los leo en ¡un titular!. Pero bueno, hay quien cree que eso vende… en fin. Me espantan ese tipo de reportajes tipo folleto turístico rebosantes de palabras evidentes, nombres y cifras y carentes de sensaciones. Para eso ya tenemos el folleto de viajes de El Corte Inglés ¿no?

Y después de este inciso vuelvo a mi Garden Route. Si se animan a recorrer algún día esta carretera, apunten tres puntos claves: Port Elizabeth, Pletemberg Bay y Knysna, tres localidades costeras protegidas por las montañas de Tsitsikamma, donde además se levantan las mansiones de los mas adinerados de Ciudad del Cabo y de Johanesburgo. Y algunos de los mejores hoteles de Sudáfrica .

Pero como a mi lo que me gustan son las anécdotas de la abuelita viajera, voy a contar una cosa curiosa que me ocurrió mientras recorría la Garden Route. Hacía calor muuucho calor y el coche no tenía aire acondicionado. Así que decidimos parar en una playa a darnos un chapuzón, comer un bocata y dormir una siesta. Estábamos SOLOS, literalmente, tumbados en la arena cuando de repente aparece entre las dunas un tipo armado con una cámara de fotos más grande que la mía… y se dirige a nosotros.

Hola. ¿Sois turistas? Nos preguntó en inglés.

–       Buenoooo, si ¿por qué? Preguntamos nosotros.

–       Ahhh, ¡hablan español!. Nos responde en PERFECTO CASTELLANO. Soy fotógrafo del diario de Port Elizabeht (no recuerdo el nombre ni del chico ni del periódico) y estoy haciendo un reportaje sobre turistas extranjeros en esta época del año (era diciembre, verano en Sudáfrica pero invierno en el Hemisferio Norte). ¿Puedo haceros unas fotos?

Y si, claro que nos las hizo. Un book completo. Y alucinó cuando le contamos que éramos también periodistas y que estábamos recorriendo Sudáfrica para sacar material para varios reportajes.  Él nos explicó que había nacido en Zambia, que trabajaba en aquel periódico desde hacía unos meses y que tenía una hermana viviendo en Madrid, casada con un madrileño, y él que se pasaba medio año en España, país donde no le importaría nada vivir el resto de su vidade ahí su excelente español.

Al final acabamos tomando algo en un bar cerca de la playa y estuvimos horas de charla hablando sobre el país, su situación política, los cambios acontecidos en los últimos años, También hablamos largo y tendido sobre España, sobre la vida, sobre el periodismo… Fue genial. Una tarde muy divertida e interesante.

Por supuesto intercambiamos direcciones y teléfonos y demás. Y cual fue nuestra sorpresa, un par de meses después, al recibir una carta desde Sudáfrica con el reportaje del periódico donde salía nuestra foto y nuestras “declaraciones” como turistas en una playa perdida en el sur de África. Aun lo tengo guardado en alguna de esas cajas donde acaban todos los tesoros de los viajes.

Con el tiempo acabamos perdiendo el contacto con ese amigo de Zambia… una pena.

¡Por favor, colega lejano!. Si a final has acabado en España o lees este post por casualidad colega lejano, no dejes de contactar con nosotros, con aquellos “cazadores” cazados infraganti ocultos del mundo tras una duna en una playa en el fin del continente africano.

3 pensamientos en “Cazados en una playa en la punta del continente africano”

  1. Que historia más chula. Seria guapo contactar con tu amigo periodista otra vez ?no crees?. quien sabe , Internet a veces hace magia

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