Guías turísticos, figuras claves en un viaje

El 21 de febrero se celebra el Día Internacional del Guía Turístico. ¿Por qué no? El calendario rebosa citas similares y como siempre, este tipo de fechas sirven para recordar, homenajear, o criticar a los celebrantes.

Aprovecho la cercanía de esta celebración para rendir un pequeño homenaje a estos esporádicos pero claves compañeros de viaje.

Cuando viajo, mi trabajo depende mucho de la colaboración de los guías turísticos que son, en muchos casos, los encargados de acompañar  a los periodistas en sus viajes de prensa. Pero no sólo a periodistas, los guías son compañeros habituales de viajeros en todo el mundo. Y quienes nos muestran, a unos y a otros, todos esos secretos o curiosidades de los destinos.

Grupo de turistas escuchando la explicación del guía en el museo Hermitage de San Petersburgo
Grupo de turistas escuchando la explicación del guía en el museo Hermitage de San Petersburgo

En los  más de 15  años que llevo viajando y escribiendo sobre distintos lugares del mundo me he encontrado con guías de todo tipo. Buenos, buenísimos, malos y malísimos. Guías magníficos, profesionales, que se han esforzado por mostrarme desde lo más nuevo hasta la rarezas de las ciudades, detalles que los plumillas como yo siempre buscamos para poner la nota de color en nuestros reportajes. Guías que han madrugado para llevarme a ese lugar dónde hacer la mejor foto al amanecer.

Pero quizá lo que más valoro es que muchos guías que me han hecho sentir como una lugareña. Me explico, un buen guía para mi es aquel que también sabe enseñarme lo cotidiano. Una necesidad que  los turistas no buscan pero para los periodistas de viajes es valiosa. Al menos para mi que siempre voy en busca de  la esencia de un destino, intentando retratar el pulso de una ciudad, de un pueblo, de una región. Los monumentos, museos y demás atractivos turísticos ya tantas veces reseñados no me atraen desde el punto de vista informativo. Me seduce más lo nuevo, lo diferente, la anécdota. Huyo de lo más conocido pues parto de que los datos artísticos, nombres, fechas y demás informaciones  históricas ya están perfectamente documentadas en la wikipedia o similiares por eso, a estas a alturas, para mi al menos, carecen de interés.

Hay guías que ese detalle lo tienen muy controlado. Profesionales de los destinos, conocedores de sus ciudades al dedillo que están acostumbrados a trabajar con periodistas y saben bien lo que buscamos. Con algunos de ellos, la relación llega a ser tan buena que incluso, llegan a convertirse en amigos, aunque lamentablemente el tiempo y la distancia hace que  la comunicación acabe perdiéndose. Podría darles muchos ejemplos: Rocío Puntas, quien me acompaño en un viaje a BernaPierre Olivier en BruselasKarla Ruutu, en Finlandia; o Raimundas y Davidas, mis acompañantes en durante mi aventura en Lituania.

También tengo un excelente recuerdo de una guía en EscociaDiana Perna, una mujer encantadora con quien les recomiendo contacten si piensan visitar ese país. Habla perfectamente español y pueden localizarla a través de Edinburgh and Lothians Tourist Board. Y de Suso, gran comunicador y recomendable acompañante para todos aquellos que quieran conocer los detalles más secretos de A Coruña.

Picasso visitas guiadas
@SusoMartinez1 hace visitas guiadas tematizadas en A Coruña

Pero no todo han sido buenas experiencias. En estos años me he topado también con guías malos.  Y muy malos. Cuyo discurso es simplemente histórico artístico pero sin gracia. Y no hay nada más aburrido que la explicación lineal de un monumento.

Un buen guía debe ser un buen orador, un buen comunicador capaz de poder captar el interés de sus “escuchantes”.  A veces, los turistas no lo ponen fácil. En estos años también he podido escuchar con mis propios oídos como los visitantes preguntaban auténticas BURRRADAS a sus guías. Hay varios ejemplos en estos posts anteriores.

También he chocado con guías que sólo pesaban en LA COMISIÓN y su única intención era llevarme a tiendas varias donde, me aseguraban, se vendían los mejores souvernirs al mejor precio de la ciudad… y además por ir con él me harían ¡un 20 por ciento de descuento!. ¿Qué suerte no? Aún recuerdo con HORROR lo que  me costó escapar de una tienda GIGANTE de matriuscas en una calle perdida de San Petersburgo cuya dirección no quiero ni recordar. O aquel día que me quedé literalmente atrapada en una tienda/fábrica de alfombras cerca de El Cairo. Terrible.

Matriuscas expuestas en un tienda para turistas en San Petersburgo
Matriuscas expuestas en un tienda para turistas en San Petersburgo

Seguro que mientras me leéis os vienen a la memoria experiencias similares. ¡Contadlas por favor!.

Concluyendo, los guías turísticos tienen la capacidad para poner la guinda en un viaje, a veces amarga y a veces muy dulce. Por eso creo que su trabajo es realmente importante y clave en el sector turístico. Así que FELICIDADES a todos, especialmente a los buenos.

¿Y tú, que experiencias has tenido con buenos o malos guías turísticos?

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5 pensamientos sobre “Guías turísticos, figuras claves en un viaje”

  1. Excelente artículo. Soy guía turística desde hace 15 años y desde luego, vivencias las hay variadas. Te felicito por tu blog, un abrazo a tod@s los del gremio

  2. Hola Nani, querida bloguera de origen asturiano y de proyección internacional, no sé si me recordarás, nos hemos conocido hace unos tres años en Avilés. Somos colegas de profesión periodística, pues soy colaboradora de revistas del Grupo ZETA y también guía de Turismo del Principado de Asturias y de la Catedral de Oviedo. Te puedes imaginar el cocktail! En ocasiones me ha tocado guiar a periodistas y escribir sobre Asturias y otros puntos de España. El guía es una persona que, generalmente, sabe lo que se trae entre manos. Siempre hay alguno que no se ciñe a lo que realmente es la profesión, y es una pena que los posibles clientes les conozcan. Amén del detestable intrusismo que siempre hay que intentar atajar. Otros, entusiastas, dejamos la piel en la visita, en la narración, en el detalle, en la anécdota, en el dato histórico, artístico, en la sonrisa, en la pausa… Ser guía es una manera más de comunicar, barajando y dosificando los datos, siempre actualizados, acerca de lo que estamos enseñando. Ser guía y periodista son dos de los mejores oficios que he podido desempeñar y espero seguir haciéndolo por muchos años. Ojalá coincidamos, como periodistas, o como bloguera y guía, por nuestro común y adorado Principado de Asturias. Un beso!

  3. Por suerte, siempre me tope en mis viajes, con guías turísticos de profesionalidad indiscutible. Es una profesión que admiro, y para muchos de ellos, más que profesión es devoción. Y eso se nota en la manera y la ilusión, con la que explican las historias a lo largo del recorrido.
    Sirva este comentario para darles las gracias a todos, por echarle tanto entusiasmo.
    PD: Enhorabuena por el blog

  4. soy guia de turismo y realmente es verdad………….gracias por tu artículo, que realmente refleja nuestra profesión……….puedo decir que a veces no es nada fácil y muchas veces no es e dinero lo que nos recompensa, sino, las gracias al final de la visita…………..

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