Dormir en el hotel más antiguo, en Santiago de Compostela

Hoy escribo este post desde la habitación del hotel que presume por ser el más antiguo del mundo. El parador Hostal de los Reyes Católicos en Santiago de Compostela, en Galicia. 

Habitación del parador de los Reyes Católicos
Habitación del parador de los Reyes Católicos

No es una exageración. El Parador Hostal de los Reyes Católicos, en Santiago de Compostela, está así catalogado en multitud de listas. Es el hotel más antiguo del mundo y no tiene competencia.

Santiago de Compostela escalera parador

Basta dar un paseo por sus salones, sus claustros, sus galerías para descubrir que este es un hotel distinto a todos los demás, con tanta personalidad, tanta fuerza, tanto pasado que sobrecoge.

Puerta del Parador Hostal de los Reyes Católicos
Puerta del Parador Hostal de los Reyes Católicos y detalles escultóricos en la escalera interior

Nació como un empeño particular de los Reyes Católicos, Isabel y Fernando, como hospedería y hospital para atender a la riada peregrinos, pobres y enfermos que pululaban por la ciudad donde reina la tumba del apóstol Santiago, venerada por caminantes desde hace ya siglos y siglos. Orar ante el respetado Santo era, y es el sueño, de millones de personas de todo el mundo.

Santiago de Compostela escultura Santiago
Santiago de Compostela escultura Santiago

La niña bonita de la cadena Paradores

Ese fue el cometido del hostal durante cuatro siglos. Han pasado los años y el viejo hospital se ha reconvertido en un exquisito hotel de cinco estrellas y que presume por ser la niña bonita de  la cadena Paradores.

Santiago de Compostela galeria
Galería en el parador de los Reyes Católicos

Pero curiosamente, aunque los tiempos han cambiado y ya hay wifi en todos los rincones, sus restaurantes son un emblema de la mejor cocina gallega y la decoración es exquisita, adaptada a los nuevos clientes,  conserva el establecimiento parte de aquella función original.

Cada día, el parador proporciona desayuno, comida y cena gratuitos a los diez primeros peregrinos que se presentan en el establecimiento con la Compostela en la mano debidamente sellada. O sea, con el documento expedido por el cabildo catedralicio que acredita que se han recorrido “al menos” cien kilómetros a pie o a caballo (o doscientos en bicicleta) hasta llegar a la catedral movidos por “intereses espirituales”.

Catedral de Santiago y plaza del Obradoiro
Catedral de Santiago y plaza del Obradoiro

La Plaza del Obradoiro

El Hostal está en uno de los laterales de la Plaza del Obradoiro donde por supuesto la estrella es la gran catedral románica, construida sobre la tumba del santo y sobre un viejo templo prerrománico bajo el cual se encuentra el venerado mausoleo, segundo gran centro de la cristiandad en el mundo. Es probablemente la fachada principal del superlativo complejo lo que mas  impacta al visitante. Un grandioso retablo al aire libre construido entre los años 1738 y 1750.

Escaleras en la fachada principal de Santiago de Compostela
Escaleras en la fachada principal de Santiago de Compostela

También el Pórtico de la Gloria, en la entrada oeste, deja a todos boquiabiertos, con sus más de doscientas figuras distribuidas a lo largo de tres arcos, uno por cada nave. Y que se creo con la idea de brindar a los visitantes de antaño una visón del libro del Apocalipsis esculpida en piedra. Atentos al profeta Jeremías, quien da la bienvenida con la llamada “primera sonrisa” del románico desde el pilar derecho del arco central.

Patrimonio de la Unesco

La plaza y la catedral ocultan infinitas historias, tantas como años, piedras y peregrinos. Al igual que el resto de la localidad, actual capital de Galicia y patrimonio de la Unesco, en la que culminan estas peregrinaciones que se suceden a través del tiempo y de la tradición.

Santiago de Compostela callejuela

Probablemente el viajero que conquiste Santiago tendrá la necesidad de quedarse aquí unos cuantos días más. Los suficientes para empaparse bien del sabor de esta urbe gallega que ha conservado su esencia milenaria . Y que se ha convertido con el paso de los años en un hervidero de emociones por el que desfilan cada día cientos de creyentes. Y de turistas. Llegados desde todos los rincones del planeta. Por estas calles se escuchan las lenguas más extrañas,  es esto una gran torre de babel donde siempre hay actividad. Y buen ambiente,  y muchos estudiantes.

Santiago es famosa también por su Universidad, por la que pasan año a año los más de 40.000 jóvenes que cursan aquí sus carreras. La cultura y la erudición conviven con la magia, mitología y las supersticiones simpatizan con la fe. Y con la razón. Todos los que pisan estas empedradas calles encuentran algo en lo que creer.

Santiago de Compostela banco de piedra

El cielo predominantemente gris y esa lluvia menuda tan suya que cuando aparece enciende las piedras centenarias con brillos varios contribuyen a dar ese toque de adorable melancolía que tanto ayuda a la reflexión. E invitan a descubrir la cara de ese nuevo Santiago que ha surgido entre los huecos de la historia y ha crecido alrededor del casco viejo cada vez mas deshabitado pero rebosante de tiendas de recuerdos para comprar desde una vieira pintada hasta un amuleto celta contra el mal de ojo o para atraer amores, o una pieza de orfebrería de plata y azabache…

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Una ración de pulpo

Ese Santiago de Compostela rebosante de tabernas en las que sirven generosas raciones de pulpo, casas de comidas con menús de tres platos a 12 euros o espacios gastronómicos con la vanguardia como bandera. Hay hueco para todos.

Vista de la Catedral desde el claustro del Parador
Vista de la Catedral desde el claustro del Parador

Y para acabar la jornada, volvemos al Hostal de los Reyes Católicos donde el pasado retumba, no sólo con el redoble de las campanas de las dos torres de la catedral. Ni con el sonido arcaico de las gaitas que siempre tocan en la Plaza del Obradoiro. Santiago, como decía el escritor gallego Gonzalo Torrente Ballester, se parece a Jericó pues “hay que dar muchas vueltas para conquistarla”. Ciudad rica en matices que se abre al viajero en este recorrido a callejuelas y anécdotas que ofrecen una mirada moderna y a la vez añeja sobre un destino sin rival.

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