Edimburgo, castillos, parques y leyendas

Sigo en Edimburgo y la verdad, pasear por la zona nueva de la capital de Escocia es de lo más placentero. Es un gusto para la vista recorrer estas calles, rebosantes de majestuosas casas georgianas y con un trazado urbanístico perfecto.

Detalle de unos timbres en una vivienda de Edimburgo
Detalle de unos timbres en una vivienda de Edimburgo

Especialmente representativa es Charlotte Square, una plaza llena de casas clásicas y elegantes, todas ellas con escaleras, entre ellas la residencia oficial del primer ministro escocés. Al cobservarlas, es fácil viajar en el tiempo e imaginar cómo sería la vida de aquellas impecables damas, o ladys, bajando elegantes por estos peldaños, con sus vestidos largos, sus aparatosos y nada discretos sombreros. Y con sus guantes.

Me fascina imaginármelas limpiándose las suelas de sus relucientes zapatos en los curiosos artilugios de hierro con forma de H que lucen en un lateral de todas las escalinatas. Restos de un pasado esplendoroso cuyo aroma aún se percibe en esta zona de Edimburgo.

Princess Street, Edimburgo
Princess Street, Edimburgo

En un lateral de Charlotte Square asoma ya la esquina de Princess Street, la más comercial de la ciudad. Por la que transcurre una de las escenas de más acción de la película Trainspotting. Es la calle de las tiendas, parada obligada para consumistas. Y también la mejor para ver buenas panorámicas del castillo, ya que sólo hay edificios a uno de los lados. Al otro, jardines y monumentos que permiten la contemplación del emblema de la ciudad, el castillo, sin obstáculos.

Panóramica del castillo de Edimburgo desde Princess street
Panóramica del castillo de Edimburgo desde Princess street

Se ubica sobre la cima rocosa de un volcán muerto, de ahí su nombre: Castle Rock. En realidad es una fortaleza que alberga varios edificios, entre los que figura la que fue residencia de varios monarcas escoceses.

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Cañón en la fortaleza de Edimburgo
Cañón en la fortaleza de Edimburgo

Para entrar en el castillo hay que cruzar la explanada donde se celebra el famoso Military Tattoo, un espectáculo que forma parte del festival de Edimburgo (que se celebra todos los veranos, en el mes agosto) en el que participan bandas militares británicas y de otros ejércitos. El momento más emotivo es el pibroch; es decir, la interpretación de una melodía por un gaitero desde las murallas del castillo. Hoy en día, a la una de la tarde, sigue lanzándose un disparo desde uno de los cañones de la fortaleza.

Un guia ataviado con el típico kilt escocés a las puertas del castillo
Un guia ataviado con el típico kilt escocés a las puertas del castillo

Edimburgo es también una ciudad famosa por sus zonas verdes. Prueba de ello son los parques de Calton Hill y Arthur’s Seat, donde los locales hacen footing, montan en bicicleta, pasean a sus perros. Ambos ofrecen unas vistas maravillosas de la ciudad.

Panorámicas de Edimburgo desde Calton Hill
Panorámicas de Edimburgo desde Calton Hill

El primero, antaño, formaba parte de los jardines del palacio de Hollyrood y cuenta una leyenda escocesa que en su punto más alto, (situado a 251 metros) era el lugar preferido del rey Arturo y allí subía con frecuencia para estar solo. Y para pensar. El pico de Arthur’s Seat, así denominado en honor del mítico monarca, se ve bien desde lo alto del Calton Hill, donde destaca la torre de Nelson, que conmemora de la victoria de la batalla de Trafalgar, y un monumento nacional inspirado en la Acrópolis de Atenas.

El palacio de Hollyrood es otro de los iconos de Edimburgo. Se construyó por orden de Jacobo IV allá por 1498. Sus salones fueron testigos de los lujos de la dinastía de los Estuardo pero también de sus tragedias. Cuentan que María Estuardo (María I de Escocia), embarazada, vio con sus propios ojos cómo asesinaban, cerca de su dormitorio, a su secretario personal. Y se dice que aún se aprecia la mancha dejada por los restos de sangre en el suelo del palacio.

Sinagoga del palacio real
Abadía del palacio real

En uno de los laterales de de Hollyrood se conservan los restos de una hermosa abadía, probablemente el edificio más relevante del conjunto. Hoy en día, la reina Isabel II se aloja en la planta de arriba de este palacio cuando viaja a Escocia.

Hablando de la reina. También en Edimburgo puedes visitar el  Britannia, el que fue barco oficial de la familia real británica desde 1954 hasta 1997, año este en que fue convertido en museo flotante, atracado de forma permanente en el puerto de Leith. Resulta curioso visitar la pequeña habitación donde dormía su majestad, The Quenn: Isabel II. 

El britannia está abierto al público
El britannia está abierto al público

Cierro mi recorrido por Edimburgo con, otra historia, esta muy emotiva. La del perro Bobby, un sky terrier que se hizo famoso por permanecer durante ¡catorce años! al lado de la tumba de su dueño, en el cementerio de Greyfriars.

Escultura dedicada al perro Bobby
Escultura dedicada al perro Bobby

Actualmente, sus restos reposan cerca de los de su amo y una escultura recuerda la historia a las puertas del camposanto. Creo que irse de Edimburgo sin una foto ante la escultura de Bobby sería un delito.

Acabo mi viaje en Edimburgo pero empiezo un recorrido por las carreteras de Escocia. ¿Algún consejo?

4 pensamientos en “Edimburgo, castillos, parques y leyendas”

  1. me ha gustado mucho el artículo, y me han encantado las fotografías que acompañan al texto

    muchas gracias por el post, sigue compartiendo tus experiencias con nosotros por favor

    un saludo

  2. ¿Algún consejo sobre carreteras de Escocia? Pues no sabría decirte, ya que todas tienen su “algo”. Eso sí, las mejores son las estrechas, aquellas en las que sólo cabe un coche: pasan por los mejores sitios y tienen las mejores vistas. Me gustó particularmente una que va de Tain a Ullapool pasando por Lairg, la que baja de Ullapool a Dornie bordeando la costa, la que va a Elgol en la isla de Skye, o la que baja de Dornie a Fort William y a Oban. Y lo mejor es recorrerlas escuchando música popular escocesa.

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