Egeria, primera mujer peregrina, cronista de viajes del S.IV

Ayer me tocó moderar una mesa en un congreso sobre caminos y rutas culturales (The Fairway) que se celebró en Santiago de Compostela. Y uno de los invitados en la mesa, José Eduardo López Pereira, Profesor de la Universidad de A Coruña, hizo una ponencia dedicada al personaje de Egeria. Un monja viajera que allá por finales del siglo IV salió de su “Gallaecia” natal (nombre con el que se conocía Galicia en la época de Diocleciano) y movida por la fuerza de la fe recorrió media Europa, Egipto, atravesó la península del Sinaí, Palestina, llegó a Jerusalén, atravesó Siria, Jordania y finalmente alcanzó la ya inexistente Mesopotamia y Constantinopla . Más de 5.000 kilómetros con un burro como único medio de transporte.

panoramica de Jeruslén desde el mítico Monte de los Olivos
Panorámica de Jeruslén desde el mítico Monte de los Olivos

Sin duda, Egeria es una de las grandes viajeras de la historia y a la vez una gran desconocida. Por eso me gusta observar como poco a poco se habla más de ella. Y se da a conocer la hazaña de una aventurera osada. La primera peregrina. Un espíritu inquieto (con el que me identifico plenamente) que protagonizó una experiencia revolucionaria en todos los sentidos, especialmente si tenemos en cuenta que las mujeres viajeras en aquellos años no eran en absoluto bien vistas.

Pero las barreras no importaron a Egeria y a otras muchas mujeres. muchas de ellas anónimas,  quienes contagiadas por el virus de la aventura (el cual padezco)  y la necesidad vital de conocer otros mundos se dejaron llevar por el embriagador hechizo que emana de los nuevos olores, nuevos sabores, nuevos paisajes. Nadie hasta ahora, ha inventado el antídoto que cure de esta hermosa, pero a veces, peligrosa enfermedad.

Sello emitido en 1984 psra conmemorar el viaje de Egeria
Sello emitido en 1984 para conmemorar el viaje de Egeria

La excepcional vivencia de Egeria quedó recogida en un diario: Itinerarium ad Loca Sancta. Un gran manuscrito viajero (escrito en latín vulgar, con algunas acepciones cultas) pionero en su género. Una de las primeras crónicas de viajes escritas por una mujer, parte de ellas como cartas que la peregrina enviaba a, según se lee en sus textos: “mis venerables señoras, mis hermanas”.

Imagen del manuscrito que se conserva de la narración de Egeria
Imagen del manuscrito que se conserva de la narración de Egeria

No olvidemos que Egeria era una religiosa, y una excepción en aquellos años en los que saber leer y escribir era un privilegio de las clases más altas. Y la dedicación a la vida religiosa, una de las salidas más habituales para las mujeres nobles. En el caso de Egeria, hay estudiosos que incluso dicen que tenía algún parentesco con algún poderoso quien supuestamente debió darle el salvoconducto (o pasaporte) necesario para poder viajar en aquella época. Esto explica también el gran recibimiento que tuvo en muchos de los lugares que visitó: “Allí por donde iba, los monjes, sacerdotes y obispos la recibían, guiaban y acompañaban como si fuese una celebridad. No le faltaban facilidades para moverse libremente y cuando se adentraba por lugares que podían resultar peligrosos era escoltada por soldados” se lee en una de las cartas dedicadas a su peregrinación.

Pero hay aún muchas dudas. El problema es que se sabe bastante poco de Egeria, pues parte de los manuscritos se perdieron. Lamentablemente, sólo se conservan los escritos del periplo por Oriente Medio. También se cree que el de Egeria fue un viaje sin retorno ya que, en su última carta, escrita probablemente desde Constantinopla (hoy Estambul) se lee: “tenerme en vuestra memoria, tanto si continúo dentro de mi cuerpo como si, por fin, lo hubiere abandonado”. A partir de ahí, su rastro se pierde, por lo que se cree que falleció al poco tiempo de escribir estas palabras.

El caso es que Egeria sigue envuelta en un halo de misterio. Aunque su figura ha despertado el interés de muchos estudiosos y periodistas, aún son muchas las incógnitas por desvelar relacionadas con su origen, su viaje, su formación, sus parentescos y sus experiencias.

Recorrido del viaje de Egeria
Mapa del recorrido del viaje de Egeria

Por mi parte, cuanto más leo sobre Egeria más me gusta esta mujer con la que insisto, me identifico. Si yo hubiese nacido en el siglo IV, probablemente hubiese intentado una hazaña similar. Y no me importaría nada seguir sus pasos y revivir su aventura. Lamentablemente, hoy en día hay zonas imposibles de visitar. Llegar a Mesopotamia (zona comprendida entre las fronteras de las actuales Iraq y Siria) ahora mismo es tarea casi imposible.
Resulta anecdótico que una viajera en el siglo IV tuviese más “libertad de movimientos” que un viajero cualquiera en el siglo XXI. Pero esta reflexión es digna de otro post.

En este sólo quiero rendir un homenaje a una de las más grandes aventureras de la que tenemos constancia y cuya figura espero, se trate con el respeto que merece. El documental sobre su vida y primer audiovisual dedicado a Egeria que se está rodando actualmente es una prueba de que el interés crece, de lo cual me alegro mucho.

Me sumo al comentario que la escritora y viajera Cristina Morató hizo sobre ella:  “No entiendo como la primera viajera de la Historia, que en el siglo IV fue a Jerusalén y a Egipto, no tiene un monumento o una calle”. Me sumo a la petición. ¿Alguien más?

Un pensamiento en “Egeria, primera mujer peregrina, cronista de viajes del S.IV”

  1. Hola. Egeria (Etheria) tiene calle en Ponferrada, León, desde los años setenta. Del BIERZO era originaria. Estaba emparentada con Teodosio (no Diocleciano, que además fue perseguidor de cristianos) el emperador hispano “de Gallaecia” que dividió el imperio en dos desde su capital Costantinopla en aquel momento. Gallaecia era entonces Galicia, norte de Portugal, Asturias, León y parte de Zamora.

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