El eterno impulso de la interminable de la A-8

Estoy haciendo maletas otra vez pero esta es para irme de vacaciones, cuatro tristes días a mi Oviedín del alma. Tengo unas ganas locas de ir a tomarme una sidrinas con mis amigas/os de la infancia en algún merendero perdido por las afueras de la ciudad. Y de pasear tranquila por las calles peatonales del centro e irme de compras (¡me encantan las tiendas de Oviedo!) y de acercarme con mis hijas a darle pan a los patos del Campo San Francisco, un clásico ya en todas nuestras visitas… pero antes de hacer realidad esos pequeños placeres tengo que enfrentarme a una gran tortura. LA CARRETERA.

Aunque Coruña y Oviedo están relativamente cerca, el viaje en coche es un HORROR. Tres horas no te las quita nadie y lamentablemente aún quedan muchos tramos de carretera donde el tiempo se para en cuanto se te pone delante un camión y tienes que pasarte kilómetros y kilómetros a ritmo de TORTUGA, sin poder adelantar. Mis hijas, que están muy acostumbradas al trote, siempre protestan cuando se enteran que nos vamos a Oviedo pues es el único viaje en el que casi siempre se marean. Aunque en los últimos años las obras han avanzado un poco, el tramo entre Lugo y Asturias de la autovía del Cantábrico, la A-8, sigue siendo un sueño que no acaba de hacerse realidad.

Los políticos de turno nos venden la moto todos los años de que el que llega va a ser el definitivo y que las obras van a tomar un “impulso”, un discurso que a estas alturas de la película me aburre bastante tanto por lo repetitivo como por lo increíble. Pasa lo mismo con el Ave,y con los aeropuertos que en Galicia están todos pésimamente comunicados con las ciudades más cercanas. Si ir a Oviedo por carretera es un horror, pero últimamente marcharse de Coruña en avión tampoco es cosa fácil. Acceder y aparcar en el aeropuerto de Alvedro es un chiste desde que a alguien se le ocurrió la feliz idea de hacer un aparcamiento que nos tiene fritos a todos los que tenemos que usar ese aeropuerto con frecuencia.

El caso es que pasan los años y Galicia sigue teniendo un grave problema con las comunicaciones. Llegar a esta tierra, en muchos aspectos, sigue siendo un problema. Pero prefiero plantearlo desde otro punto de vista. Lo que tenemos ahora es mejor que lo que había, por supuesto… Aquellos viajes entre Asturias y Galicia a través de las terribles curvas del puerto de la Espina, y aquellos trayectos en el Alsa por la costa que duraban hasta ¡ocho horas! ya forman parte de un pasado lejano. Afortunadamente. Aunque la cosa va lenta, cada tramo que se abre es una buenísima noticia.

Cruzo los dedos para que ese impulso del que hablan esta vez vaya en serio.

3 pensamientos en “El eterno impulso de la interminable de la A-8”

  1. Yo todavía recuerdo los viajes desde Madrid a Orense por supuesto sin autovía , sabíamos cuando salíamos pero nunca cuando llegaríamos, gracias a Dios eso si que ahora no tiene nada que ver , todo llega aunque en el camino te puede dar algo

  2. Estoy totalmente de acuerdo contigo en el tema del aparcamiento del aeropuerto. Increíble. En qué estaban pensando cuando decidieron ponerlo ahí?? Nosotros también viajamos a menudo a Asturias, y tengo que darte la razón en todo lo que dices. Animo, y buen viaje!!

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