Homenaje a esas mujeres trabajadoras no viajeras y no tecnológicas

Con motivo del Día Internacional de la Mujer que se celebra un 8 de marzo, siempre me acuerdo de aquellas mujeres que nunca se han subido a un avión, que no viven enganchadas a un smarphone ni piden la clave del wifi nada más entrar a un restaurante. Su vida transcurre a otra velocidad. Mi querida Dorinda es una de ellas. Y no ha visto el mar.

Dorinda es una mujer trabajadora, una más… su cara me dice que cien años aunque podría tener 7o, 80, o 90. Pero Dorinda nunca se ha subido a un avión. Dorinda sigue calentando su comida al calor de una lareira de las de antes (cocina típica de las aldeas gallegas, una especie de chimenea grande donde se hace el fuego con él que se cocina y con el que se calienta la casa). Y no sabe para qué vale un microondas, guarda los quesos en la ventana (fresquera) a pesar de que tiene nevera… pero no la utiliza. Tampoco sabe qué es un ordenador… nunca ha visto uno, de eso estoy segura.

Pero lo más curioso es que Dorinda nunca ha metido un dedo en el mar, y vive a 30 kilómetros de la costa. Y podrían contarse con los dedos la veces que Dorinda ha bajado a Betanzos, la “gran ciudad” más cercana a su casa. Y dudo que haya pisado alguna vez A Coruña o Santiago de Compostela.

Dorinda no sabe si este año se llevan los pantalones de cintura alta o si son tendencia los colores pastel.  Es la encargada de la limpieza de la pequeña iglesia que tiene frente a su casa. Pasa horas y horas allí sola, en pleno invierno, con un frío que pela dando brillo a las lápidas del cementerio que rodean el templo. Por supuesto, no le preocupa que allí no haya wifi ni cobertura 3G.  No tiene miedo a nada. Ni a la oscuridad, ni a lo sobrenatural, ni a las meigas (que asegura existen), ni a la Santa Compaña (procesión fúnebre que recorre los campos en Galicia), ni a esos ruidos extraños que se sienten a veces en el campo a media noche. No grita como una loca si ve un ratón. Ni una culebra. Esas tonterías no le asustan.

Ni Ikea y Zara, ni Rajoy y Pablo Iglesias

Dorinda no sabe dónde está París, ni Londres. Ni quién es el presidente de EE. UU. No se si vota, creo que no. Dudo que conozca a Rajoy o a Pablo Iglesias. La verdad es que no se si tiene televisión, yo al menos no se la he visto. Ni radio. Nunca se ha puesto unos tacones, ni ha sufrido depilándose con cera. En su guardarropa no hay ni una sola prenda de Zara, y ¡seguro seguro! en su casa no hay ni un solo mueble de Ikea.

Pero no creo que Dorinda sea una excepción. Creo que el planeta está lleno de mujeres como esas, mujeres como Dorinda que viven en un mundo completamente distinto al nuestro. Y que no están tan lejos como pensamos. Hay muchas mujeres como ella que viven muy muy cerca. Y para ellas, para estas mujeres, los bichos raros somos nosotras que lloramos porque nos ha salido un grano, o nos deprimimos pues no tenemos NADA que ponernos para la cena de esta noche, porque el móvil se nos ha quedado sin batería, porque el whatsapp se ha caído,  porque el coche no arranca o porque nuestro vuelo sale con tres horas de retraso.

Hoy yo quiero dedicarle este post a todas las Dorindas del mundo que no saben ni pronunciar la palabra Twitter, que no comparten nada en Facebook y que nunca en su vida ni se harán un selfie para compartirlo en Instagram. Que nunca se han subido a un avión  y que no saben cómo se enciende un ordenador. 

A todas esas mujeres No Viajeras y No tecnológicas que hay en el mundo.

13 pensamientos en “Homenaje a esas mujeres trabajadoras no viajeras y no tecnológicas”

  1. Me gusto mucho su post, en el Estado de Quintana Roo hemos
    visto muchas comunidades Mayas de gente muy humilde
    que no cuentan con los servicios basicos, como son la elec
    tricidad, mucho menos a una computadora o telefono.

  2. …nunca lo sabremos Carol, pero desde luego creo que nos ha tocado vivir en una sociedad complicada tanto para la mujer como para el hombre.
    Espero que nuestros hijos puedan disfrutar mas de la vida y que no tengan que luchar tanto para conseguir algo tan abstracto como la igualdad?

  3. Y el Ministerio de Igualdad, ¿realmente la promueve?. O la obliga, originando una inversión de predominios.
    Estoy de acuerdo en que mujeres y hombres cobren lo mismo a igualdad de puesto de trabajo. Y que las oportunidades se den a aptitudes, independientemente del género que sean.
    Pero no imponer cantidad a calidad, que a lo único que conduce es a artificiales igualdades.

  4. Si muchas mujeres no hubiesen luchado estos años a lo mejor tu ahora serias como Dorida. La dda es ¿serías mas feliz?

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