Hotel Suite Villa María, relax para familias en Tenerife Sur

Hay hoteles que son un destino en si mismo y el Suite Villa María, en Tenerife Sur, es uno de ellos. Tuve la suerte de pasar en este establecimiento un largo fin de semana con mi familia y desde entonces mis hijas me recuerdan insistentemente que tenemos que volver, pero con nuestros amigos. El buen sabor de boca que nos ha dejado a todos me anima a hacer un post dedicado a uno de los hoteles con los que sueño cuando en el norte de España, desde donde escribo, el sol se esconde y la lluvia nos hace compañía durante largas temporadas.

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Panorámica de las piscinas del hotel Suite Villa María

Para empezar, aclarar que somos familia numerosa y no abundan los hoteles adaptados a familias grandes como la nuestra. Encontrar habitaciones con capacidad para más de cuatro personas suele ser tarea casi imposible en España. Por eso, cuando descubro un hotel que se adapta a esta necesidad me gusta recomendarlo pues sé que son muchos los seguidores de este blog que comparten este problema.

Terraza del Hotel desde donde se ve la isla de la Gomera
Terraza del hotel desde donde se ve la isla de La Gomera

En el Hotel Suite Villa María en Tenerife Sur este asunto está resuelto pues no hay habitaciones. Los visitantes de alojan en villas y la oferta es muy amplia; hay estancias para dos personas, para cuatro, para seis… y lo mejor, las “casitas”,  como las llaman mis hijas, no sólo son amplias y confortables, equipadas con todas las comodidades, entre ellas una terraza panorámica, un jardín privado, con tumbonas para todos los huéspedes, piscina o jacuzzi (varía según la villa). Lo que más me gusta es que todas tienen cocina completa, lo cual se agradece mucho sobre todo si se viaja con bebés o niños pequeños.

Las vilas tienen piscina privada o jacuzzi
Las villas tienen piscina privada o jacuzzi

Otro de los detalles que me gusta de este hotel escondido en la costa Adeje es su concepto, con la calidad y la buena experiencia del cliente como razón de ser. Olvídate de tener que “madrugar” para poder coger una hamaca en alguna de las tres piscinas, tarea habitual en hoteles similares donde me he alojado. Aquí no hace falta. Siempre hay una tumbona disponible, es más, a veces incluso echas de menos un poco más de vida. Aunque las 78 villas del  hotel estén llenas, la sensación es de absoluta tranquilidad. Cero masificación.

Tarde de sol en la piscina del Villa María
Tarde de sol en la piscina del Villa María

Piscinas privadas y jacuzzi

Hay varias razones que explican esta sensación. La primera, que como dije antes, casi todas las villas tienen piscina propia, o jacuzzi… y son muchos los clientes que prefieren quedarse relajados en su habitación disfrutando de las vistas al mar, que todas tienen en común.  Y sólo salen a las zonas comunes para nadar un poco en las dos piscinas grandes (con agua climatizada). Para tomarse una cerveza o picar algo rico en el bar de la piscina. O para jugar al tenis, al paddle, ping-pong…

En el bar de la piscina sirven comida durante todo el día
En el bar de la piscina sirven comida durante todo el día

Otra razón es el que el espacio está muy estudiado. El hotel es nuevo, sólo tiene cinco años y todo se ha diseñado al detalle para satisfacer al cliente.  Con las zonas adaptadas a las necesidades del cliente y pensadas para conquistar a aquellos que quieren desconectar del mundo unos días. Ese es su público objetivo.

Las plantas son autóctonas de las islas
Las plantas son autóctonas de las islas

Pero lo que más me ha gustado de todo es que no tienes la sensación de estar en un hotel. Más bien crees estar retirado en un pueblecito canario. Un efecto que han conseguido gracias a una arquitectura curiosa donde todas las villas son distintas. Y cada una representa un tipo de construcción típica de Canarias.

Detalle villa del hotel
Detalle de una villa del hotel

Elige ¿cuál te gusta más? Las blancas al estilo Lanzarote, las más rústicas habituales en la montaña de Tenerife, la moderna… Y todas con su zona verde, su jardín con plantas típicas de esta zona del mundo, cuidadas con esmero, algunas con formas imposibles. ¡Cuánto he disfrutado paseando por las callejuelas del hotel haciendo fotos a las fachadas de las villas!.

Detalle villa del Hotel Villa Maria Nani Arenas
Detalle de una villa del Hotel Villa Maria

A nosotros nos tocó la número 15. Ese atardecer en la piscina, con buena compañía y contemplando como se tiñe de rojo el cielo y las cimas volcánicas de los alrededores es una de esas sensaciones que  se graban en el alma. Mientras escribo estas líneas sueño con volver.

Atardecer en la villa 15
Atardecer en la villa 15

Pero quienes más sueñan con el regreso son mis hijas, las cuales ya tienen claro que tenemos que volver, pero con muchos amigos.

El mobiliario del jardín se ha cuidado al detalle
El mobiliario del jardín se ha cuidado al detalle

Cada familia en una villa, eso sí, a ser posible a nosotras que nos dejen la Bellavista, la más grande del hotel, por supuesto, y que tiene piscina, jacuzzi, mayordomo, tumbonas blancas relucientes donde relajarse… ¡Por favor, no la reserven que es la nuestra, nos la pedimos!

La vila Bellavista tiene capacidad para 6 personas
La vila Bellavista tiene capacidad para 6 personas

Mientras los niños disfrutan con esos baños de sol, esas horas de piscina y con las actividades programadas para los más pequeños que son unas cuantas (talleres de cup cakes, de máscaras, actividades en la piscina, discoteca… ) los mayores tenemos varias opciones.

Taller de cup-cakes
Taller de cup-cakes

Gimnasio, tenis, paddle y ¡golf!

La mejor, descansar tranquilos sabiendo que los pequeños están controlados y disfrutando bien con las actividades programadas o nadando, jugando al mini golf, al ping pong. Siempre hay algo que hacer. También para los mayores hay gimnasio, pistas de tenis y paddle, en unas instalaciones justo en frente…

En el hotel hay un putting green para niños
En el hotel hay un putting green para niños

Y lo segundo, y muy importante, se puede disfrutar de una exquisita gastronomía.

Sí, es completamente cierto. En el Hotel Suites Villa María también se han esmerado en la parte gastronómica y el resultado es óptimo. La carta del restaurante “La Torre” rebosa calidad y originalidad, pero  a la vez no faltan los platos más típicos de Canarias los cuales creo, es obligado probar si pasas por estas islas.

El queso palmero se sirve con mojo de cilantro
El queso palmero se sirve con mojo de cilantro

Mis favoritos, sin duda el queso palmero ahumado y por supuesto, las papas negras con mojo rojo y verde.

Las papas negras son una delicattesen canaria
Las papas negras son una delicatessen canaria

Vale ya. Estoy hablando tan bien de este hotel que parece una promoción del mismo pero no. Todo lo que cuento es cierto y así lo he vivido. Por supuesto, algún fallo también he percibido.

Las playas de Costa Adeje

Por ejemplo, la distancia a la playa. El Suite Villa María es un hotel con vistas al mar pero no está pegado a la playa, pero no importa. El paseo hasta las playas de Costa Adeje es corto y lo mejor, muy agradable. Diez minutos caminando y llegamos a la Caleta donde hay restaurantes frente al mar donde tomar algo, cenar… y si seguimos por el paseo marítimo pronto llegamos a los arenales típicos de Tenerife Sur. Hay un transfer diario desde el hotel hasta el centro comercial Playa del Duque, para los más perezosos.

Las playas de Costa Adeje están a unos 15 minutos a pie del hotel
Las playas de Costa Adeje están a unos 15 minutos a pie del hotel

Podría seguir contando cosas de este hotel hasta rellenar un libro. He escrito un montón y aún no os he contado que está rodeado por un campo de golf de nueve hoyos, y a dos pasos de otro de 18 hoyos, lo que convierte al Vila María en un hotel recomendado para golfistas (otra de las razones por las cuales la piscina está vacía, muchos clientes se van a jugar al golf).

El acceso al campo de 18 hoyos es directo desde el hotel
El acceso al campo de 18 hoyos es directo desde el hotel

No os he hablado del trato exquisito del personal y aprovecho estas lineas para saludar a Vanessa, a Marí Carmen, a Lydia, al camarero gallego, Claudio, que tan bien nos atendió todos los días, al socorrista que tanto aguantó a las niñas, a otro compañero que nos paseo en boggie por todo el hotel… ¡Gracias a todos por tan buen trato!

Tampoco os he contado que el hotel tienen cinco estrellas… ni os he hablado de los zumos naturales que ponen en el desayuno. Hay muchas cosas que no os he contado todavía, pero prometo hacerlo en próximos posts. Y como seguro vamos a volver, espero contaros si pasados unos meses todo sigue igual. ¿Alguien más por aquí que haya estado alojado en este hotel que pueda contrastar mis sensaciones?

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