La historia del viajero enigmático y la viajera solitaria

Hay en Oviedo una escultura que todo viajero debería conocer. Es la llamada “El Regreso de Williams Arrensberg” (en la plaza Porlier) y representa a un viajero solitario de los de antes, con gabardina, sombrero, paraguas y mirada perdida. “El viajero” o “viaxeru” (así lo llaman los oventenses) está quieto, apoyado sobre su baúl y  rodeado de maletas.

Williams B. Arremsberg oviedo

Cuando voy a Oviedo, suelo acercarme a saludar a Williams Arrensberg. Me gusta sentarme cerca de él, mirarle y tratar de averiguar dónde está: ¿en una estación? ¿en un aeropuerto?,¿en un andén? ¿en la puerta de un hotel?…

También me gusta jugar a adivinar sus pensamientos y su vida. ¿Tendrá una casa a la que regresar? ¿Una familia que añorar? ¿De dónde viene y a dónde se dirige? ¿Llega, o se va? ¿Qué guarda en todas esas maletas? ¿Y en el gran baúl sobre el que se apoya…. ropa, libros, papeles, recuerdos…? ¿Qué países habrá visitado? ¿Será feliz con esa vida ambulante?.

La escultura, obra del ya falellecido artista leonés (pero afincado en Oviedo) Eduardo Úrculo es todo un símbolo no sólo para los viajeros, sino para ovetenses y turistas. Lo más normal es que el enigmático Arrensberg esté rodeado de niños que trepan por sus maletas. De pasajeros, es decir de gentes de paso en la capital del Principado y que se llevan como trofeo en sus cámaras una foto con Arrensberg. ¿No le molestará a mi misterioso hombre de la gabardina tanto protagonismo y tanto flash…?. No lo se.

El caso es que ayer, mientras “charlaba” una vez más con mi amigo Arrensberg, me vino a la cabeza, sin querer, otra imagen. Un cuadro, titulado, “Habitación de hotel”, pintado por Edward Hopper en 1931, donde se ve la figura solitaria de una mujer, leyendo semidesnuda en la habitación de un hotel y, también, rodeada de maletas.

mujer hotel solitaria hopper

Hopper, al igual que Úrculo fue un artista fascinado por la magia de los viajes pero sin embargo, ambos artistas representan a sus viajeros envueltos en un halo de misterio y tristeza.  

Y podría mencionar más cuadros.  Pero hoy voy a centrar el post en esas dos por que creo que hay entre ellas una conexión especial.

¿Creen que es posible que la viajera solitaria del hotel del Hopper esté esperando a un hombre oscuro como el Arrensberg de Úrculo?  ¿Qué harían si se encontrasen? ¿Se enamorarían? ¿Viajarían juntos el resto de su vida o establecerían en algún lugar perdido en el mundo y vivirían felices?.

No. No. Creo que su unión sólo podría durar unas horas intensas. Y luego se separarían… quizá el uno pensaría en el otro el resto de su vida pero probablemente el destino no volverá a unirlos nunca. ¿O sí?.

A lo mejor ambos se cruzan años después en una bulliciosa estación de tren asiática y sienten por unos instantes el cosquilleo del reencuentro con un viejo amor… para volver a separarse en breve. La vida de los viajeros solitarios como ellos es así. Llena de dulce infelicidad.  

¿Ustedes que creen? ¿Se animan a seguir con el relato de esta historia de amor y viajes?

 

6 pensamientos sobre “La historia del viajero enigmático y la viajera solitaria”

  1. El acaba de marcharse, ella no está esperando, al contrario. Se resigna a la soledad, pero con la feliz esperanza de volver a encontrarlo…

  2. Diría que se quieren desde el primer momento en que se vieron. Para ella, él fue su primer amor, para él, ella, la única (a pesar de su loca vida amorosa) . La vida les ha llevado por distintos caminos. Cuando tienes 15 años parece que el amor será para siempre, después te das cuenta de que simplemente la adolescencia es para vivirla. Él dijo: “volveremos a encontrarnos”. Han pasado los años, ambos han seguido sus sueños, pero, jamás, han dejado de pensar el uno en el otro, allá dónde iban la presencia del otro le acompañaba. Ninguno ha conseguido encontrar la felicidad lejos del otro. Sueñan cada día con compartir y descubrir el mundo juntos, que las sábanas no sean tan frías, agarrarse de la mano mientras disfrutan el paisaje a través de la ventana del tren….

  3. Qué bonito! A mí las dos figuras me hablan un poco de la soledad de los viajes y de quien viaja, así que es bonito pensar en la posibilidad de que un día se puedan encontrar ;)

    Saludos

  4. Me ha encantado esta historia.Y me gusta pensar que no volveran a encontrarse nunca y que vivirán de recuerdos el resto de su vida. Asi no habra posibilidad de que surjan decepciones en el reencuentro. Nada como un buen recuerdo para mantener vivo el amor. Y por cierto, viajando se conoce a personas muy interesantes y los romances son mas faciles.

  5. YO CREO QUE ES MEJOR QUE SIGAS TU CON LA HITORIA , TE ESTA QUEDANDO MUY BIEN , NOSOTROS LA PODRIAMOS ESTROPEAR.ES UN RELATO PRECIOSO QUE TE HACE SOÑAR . UN SALUDO.

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