Una visita a la prision de Patarei

Ha habido suerte. La tradición ha fallado y no ha llovido. Y el Festival de canto de Estonia, que se celebra cada cinco años en Tallinn (y que según he sabido hoy esta también protegido por la Unesco) ha sido un éxito. Bueno, mejor digo “es” ya que mientras escribo este post tengo como sonido de fondo las voces de casi 35000 personas que cantan, a la vez. Increíble.

Como les contaba ayer, estos artistas populares llevan cinco años ensayando y para ellos el día de hoy es muy especial. Y no sé cuanta gente hay escuchando a estos cantores aquí, en el campo de las canciones de Tallinn (así se llama este lugar) pero muchos miles.

Aunque la música es importante, no son las melodías que me acompañan lo que mas me ha impresionado en el día de hoy. Ni los bailes sincronizados que he visto esta mañana (dentro del mismo festival). Lo que mas me impactado ha sido la visita que he hecho, esta tarde, a la cárcel de Patarei. La palabra que mejor se me ocurre para describir este descubrimiento es “TERRIBLE“.

La prisión en cuestión funciono como tal desde 1912 hasta el 200s. Actualmente está abierta al público pero lo mejor es que no han tocado ni un ladrillo, ni una silla… Todo se conserva como estaba, originalmente: las celdas, los pasillos, las puertas, las cocinas, las rejas de seguridad oxidadas, los pasillos largos, estrechos y oscuros… Se ven los dibujos que los presos hicieron en las paredes de sus celdas que tienen las ventanas tapiadas para evitar que los encarcelados por políticos se tirasen al mar, documentos viejos en los despachos, utensilios médicos en el quirófano, menaje en las cochambrosas cocinas… Es escalofriante.

En el exterior del edificio están aun las alambradas, las torres de vigilancia, los patios llenos de malas hierbas. Durante la visita, mientras paseaba sola por estos pasillos, mientras me adentraba en las celdas oscuras para hacer fotos, he llegado a sentir pánico. Me he visto atrapada en el escenario de una película de terror.

Por eso, ahora, el sonido melódico de las canciones del festival me resulta hermoso y relajante. Este el mundo al que aspiro y lo que me gusta ver cuando viajo: belleza. Aunque creo que la otra cara de la realidad también debe conocerse. Al menos para que se nos grabe con fuego en la cabeza que hay hechos que no queremos que se repitan nunca.

Felicito desde aquí a quien haya tomado la decisión de conservar esa cárcel sombría intacta y abrirla al publico sin tocarla, ni embellecerla, sin rehabilitar nada. Una decisión dura y polémica por que su presencia forma parte de un pasado terrible que todos quieren olvidar. Por eso es tan importante conservarlo.

Pero bueno, hoy es un día de fiesta en Estonia y el pasado no es el protagonista. Lo importante para todos los que están aquí a mi lado, disfrutando del canto y con sus banderas de Estonia en la mano. Gente que piensa en el futuro. Ehhh, acaba de caerme una gota. Si, esta lloviendo. Ha empezado de repente. Un año mas el festival va a estar pasado por agua. Al final la tradición es mas sabia de lo que parece.

2 pensamientos en “Una visita a la prision de Patarei”

  1. Esta vez han participado 26 430 cantantes de 840 coros diferentes. No está mal, no!!!

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