Las caras del Camino de San Olav en Noruega

Una peregrinación, se haga a donde se haga, es siempre una experiencia distinta donde las gentes que salen al paso son elemento importante. Yo hoy voy a contarles algo sobre algunos de los personajes con los que me he cruzado estos días a lo largo del camino de San Olav.

Lo primero, voy a presentarles a mis compañeros de fatigas, de los que ya he hablado en posts anteriores pero nunca en profundidad.

Los peregrinos de San Olav

Estos son de izquierda a derecha. Luca, nuestro anfitrión, un italiano que juega con maestria sus bazas españolas, noruegas e italianas: buena mezcla. Blas, el párroco de Fuenterroble (Salamanca), arriero e impulsor de Acasan (Asociación de Amigos del Camino de Santiago – Vía de la plata) cuya intención es peregrinar próximamente a Noruega acompañado de doscientos fieles, caballos, burros, carros e imágenes de santos. Yo misma, la única chica del grupo. Javier Jayme, también apodado como “el hombre de hielo”, alpinista experto con un buen currículum de expediciones polares a sus espaldas. Rafa Pérez, fotógrafo viajero y viajero empedernido, periodista y blogger con su propia versión de la experiencia peregrina. César Justel, periodista de la vieja escuela y maestro de la nueva hornada en la que me incluyo, experto en fiestas y en tradiciones.  Y Bernardo, también arriero y cómplice de Blas en esta aventura de la cual aún no se ha escrito el punto final (pero de la que prometo mantenerles informados si es eu al final cuaje)

Pues sí. Estos más las que escribe eran los protagonistas de la peregrinación. Pero ahora voy a hablarles de los personajes secundarios con los que nos hemos ido encontrando a nuestro paso. Muchos de ellos claves para éxito de la expedición.

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Jacob. Religioso, protestante caminante experto dispuesto a ayudar a todo el que lo necesite ya sea para cruzar con éxito la cima de la montaña alta o para organizar el viaje en los alrededores de Fokstugu, donde tiene su oficina.

Christiane y y Laurits

Christiane. Sueca de nacimiento pero noruega de espíritu que ha encontrado la paz en Fokstugu, donde habita actualmente con su marido, Laurits, que es el representante de la decimo primera generación de una familia que siempre ha habitado en este paraje. Excelente cocinera y anfitriona (aún sueño con el delicioso reno salvaje con el que nos homanajeó) Christiane de ha dejado la piel para ofrecer a los peregrinos que pasan por este punto, situado a los pies de una de las montañas mas altas de la ruta, (y al final de una de las etapas más duras del camino) un alojamiento donde se respire paz y donde se pueda sentir en la piel como era la vida en la alta montaña hace doscientos años. Creo que Christiane y Laurits lo han conseguido.

Tim Y Helga

Tim y Helga. Matrimonio estadounidense en su primer viaje por Noruega para buscar las huellas de los antepasados de ella, originarios de algún pueblo cercano a Trondheim.  Y de los de él, procedentes de Suecia, a dónde viajarán la próxima semana. Has sido un placer compartir el desayuno con ellos en una cabaña escondida en Kleivan.

Liv Aastad

Propiedad de Liv Aastad quien me cuenta que ella misma y su marido levantaron con sus propias manos las cabañas en las que hemos dormido todo el grupo para dar cobijo a los peregrinos. La prueba de que no miente está en el baño común donde cuelgan sendos cuadros de la obra que este matrimonio ha llevado a cabo. Ejemplar. Ah, también digna de mención es la sopa que nos ofreció para cenar que según Luca fue la mejor que había probado “nunca” en Noruega. No se me ocurre mejor piropo.

Ola en la orilla del río Gula, cerca del fiordo de Trondheim

Y para concluir Ola, noruego paciente, perfecto acompañante para fotógrafos pesados como nosotros que nos pasamos el día pidiendo a nuestros “agregados” que posen para aderezar nuestras composiciones fotográficas. Y divertido anfitrión con quien hemos compartido una cena premio muy original en Trondheim el día en el que  llegamos a la catedral.

Hay más personajes, por supuesto, una semana da para mucho. Pero no puedo detenerme con todos ellos… aunque me gustaría haber hablado también de Britt, la guía de habla hispana que tan bien nos explicó los detalles de la catedral de Trondheim; de la peregrina solitaria y sin nombre con la que nos hemos cruzado en distintas etapas y albergues (y que no me dejo fotografiarla), de Gro, la encargada de las visitas a una pequeña capilla de madera cerca de Gravollen que hablaba español con un encantador acento canario…. Y a unos cuantos más con quienes hemos tenido la suerte de caminar, charlar y compartir esta experiencia.

GRACIAS a todos y ¡UN SALUDO!

Un pensamiento en “Las caras del Camino de San Olav en Noruega”

  1. hola soi un chico de girona ke me voi pa oslo a acer el camino i despues el camino de santiago desde la misma isglesia donde esta sanolav algun consejo seria de gran ayuda muchas gracias

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