Las fotos de viajes que no venden

El otro día, discutíamos otro amigo periodista  y yo si las fotos que publicamos sobre viajes deben ser postales o no. Mi colega, director de una revista de viajes española, insistía en que en su publicación no cabía la posibilidad de sacar Tallinn con el cielo gris y con la gente paseando con los paraguas abiertos. Esa imagen – que era la que teníamos ante nuestros ojos- no vende. Ni un caribe sin sol.

Tiene parte razón. Las fotos, con sol son mucho más hermosas y el destino así se luce más. La gente no paga los “x” euros que cuesta una revista de viajes, no se lee el suplemento de turismo de un periódico para ver destinos feos, para eso ya tenemos las páginas de los diarios,y los informativos donde nos muestran la cara más cruda de la realidad.

El problema es que el sol no luce siempre. Y cuando viajamos, a veces, llueve. Y a veces hace frío. Y eso es la verdad. Las fotos hermosas son geniales para mostrarnos la cara más bella de muchas ciudades y rincones, pero no son plemanente informativas ni realistas. A veces hay que hacer encajes de bolillos con los encuadres para evitar una papelera horrorosa en medio de un paisaje de ensueño. O un poste que rompe la estética de la escena, o una grúa… o una persona que no queda bien con el fondo… A veces hay que recurrir al photoshop para borrar ciertos detalles que estropean la estampa idílica que queremos para la portada.

No se si en la revista de mi amigo tendrían cabida las fotos de la cárcel del post anterior. Seguro que no. Ni muchas imágenes que tengo en mi cámara de Tallinn y de otros muchos lugares del mundo donde me ha pillado la lluvia o donde la belleza no era lo que dominaba. Imágenes poco preciosistas pero seguramente, más informativas que las postales, de las que yo, para ser sincera, estoy un poco harta. Echo de menos reportajes de viajes más reales tanto en las imágenes como en las palabras en muchos medios de comunicación. Pero cuando lo comento, todos mis colegas me contestan al unísono: “Nani, no tienes ni idea, ¡eso no vende!”.

Vale, seguramente tengan razón. Y es cierto que para mis reportajes en papel suelo escoger siempre, casi inconscientemente, esas postales correctas que tan poco me gustan pero que son las que demanda el sector. Pero en mi archivo dominan las fotos como estas otras, imágenes con niebla, de sitios decadentes y de escenas curiosas. Como diría mi amigo, de las que no venden.

Boston con niebla
Boston con niebla
Puerta en El Algarve
Puerta en El Algarve
Recuerdos de Londres
Recuerdos de Londres

7 pensamientos en “Las fotos de viajes que no venden”

  1. Hola Nani: Agradezco lo scomentarios en el blog.

    Supongo que esas revistas se enfocan a un público en particular, que compra postales pero que no es el único. Hay infinitas formas de viajar y puntos de vista con los que contemplar la realidad, yus imágenes encajan en alguno de ellos. Saludos

  2. Esto de los gustos es muy particular. Hay gente que viaja como quien mira las estanterías infinitas de yogures en un supermercado. Yo, prefiero comerme uno a mirar 500. Esto mismo debe ocurrir con las revistas de viajes. No me interesan en absoluto las fotos perfectas donde nada se mueve, nada ocurre, nada se vive. Y si viajar es vivir y experimentar… pues dame fotos de verdad “verdadera”: con luz y niebla, con lujo y miserias ¡como la vida misma!

  3. Hola que tal, llegue a tu pag. buscando imagenes de finalndia y los paises nordicos que en este verano en la huasteca potosina donde estamos a casi 50 grados no los he dejado de pensar y casi codiciar jaja me encanto tu pag. creo que tu trabajo es genial por que viajas haces lo que quieres y te pagan por ello, yo estudio ciencias de la comunicacion y para serte siencera ver tu pag. mehizo recordar por qeu me incribi en ella, lo digo por los tiempos dificiles de crisis en los que hasta ese sueno se me habia olvidado.

    bueno bye
    saludos

  4. Sobre las imágenes de postín… Había hasta hace poco un programa en tve (La 2 y canal internacional) que, bajo el título “De Galicia para el mundo”, hacía llegar al espectador latinoamericano una imagen muy maquillada y exageradamente embellecida de la Galicia actual. Tanto, que ni los gallegos mismos la reconocíamos. Era increíble lo limpia, verde y hermosa que salía. Aquello no era Galicia. Y siempre, desde entonces, he tenido ganas de que alguien se encargara de hacer un programa de título homónimo pero buscando retratar lo que hay, incluyendo lo feo, lo caótico, lo destructivo, o el descuidado paisaje que hemos fomentado en las últimas décadas en esta tierra. Quizá, pienso, porque siempre sentí como un vil engaño aquel “De Galicia para el mundo” de postal y postín(¿derivará de este último el término “postal”?).
    Y creo, sinceramente, que una foto de Lisboa, Oporto o Portugal en general, que no transmita cierto caos, desorden, decadencia, incluso un punto de suciedad, en modo alguno estará siendo leal a la idiosincrasia y particular belleza (pese a todo, o precisamente por ello) del lugar.

  5. Siempre que viajo me tomo el trabajo de ver, elegir, escribir y enviar unas cuantas postales. Huyo de las postales turísticas, editadas en masa y que frecuentemente ahondan en los tópicos de la región o país; por el contrario, siempre busco aquellas otras que captan con una mirada lúcida y particular el lugar que visito. Por otra parte, pienso que no todos los destinos lucen más con sol. Ni de broma, vamos. ¿Un ejemplo? Compostela.
    Ah… Y yo sí me compraría “Boston con niebla”, si tuviera que elegir una postal.
    Un blog hermoso y ejemplar. Saludos.

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