Las historias de otros viajeros

Desde que empecé con este blog he recibido varios correos de lectores comentándome, de manera privada, experiencias viajeras vividas, felicitándome por el blog (alguno que otro también criticándome), pidiéndome consejos sobre destinos o explicándome sus puntos de vista y sus problemas personales. Recibir esos correos me gusta, si. Me gusta que la gente se dirija a mi, pero también me da pena que otros lectores se pierdan ciertas anécdotas.

Ayer, por ejemplo, tras leer mi último post, titulado “la nevera de Carla” (una reflexión sobre el arte de preparar el equipaje) un tal Joan me escribió contándome una anécdota, en mi opinión, muy buena. Esta es: “el año pasado, en un treking por las montañas de Madagascar, inmortalicé como es debido a un tipo que cargaba con una mochililla en la espalda, una bolsa de mano en la derecha y una bolsa de ¡El Corte Inglés!! en la izquierda…. Ese más que una nevera necesitaba una combi. Lo curioso es que siempre llevaba la misma ropa, con lo que la sospecha de que lo que llevaba en el equipaje era un cadáver descuartizado, fue ganando cuerpo (nunca mejor dicho) a medida que transcurrieron los días…”.  ¿Se imaginan al tipo en cuestión?. ¡Por favor Joan: mándanos esa foto!.

Sí, la historia me ha parecido curiosa, pero también me encanta que se dirija a mi un viajero como Joan, capaz de escaparse a hacer treking a Madagascar. No conozco a mucha gente que haga ese tipo de viajes con frecuencia. Bueno, la verdad es que otra cosa que me ha sorprendido de los mensajes recibidos es que creo que hay más viajeros empedernidos ocultos de los que me imagino.

Hace una semana recibí otro email que me encantó leer. Me lo enviaba Roberto y me contaba que el también era un apasionado del viaje: “todo mi dinero acaba en viajes, y mi tiempo libre a leer y buscar billetes y destinos. Hace 5 anos me deje mi trabajo y me marche a Inglaterra, aprendí Ingles y mientras tanto visite muchos países de Europa, antes ya había viajado a Asia Y Sudamérica, y después de tres anos ahorrando me fui  solo a dar la vuelta al mundo estuve 7 meses y medio viajando, 3 meses en Asia otros tres en Australia , un mes en N. Zelanda y otro en USA…” Roberto tuvo que interrumpir sus aventuras por motivos familiares pero concluye su correo con una frase que bien podría haber escrito yo misma: “Yo como tú tengo el viaje en mi cabeza, quiero hacer del viajar mi modo de vida, es mi pasión y lo que quiero”. Creo que un viajero empedernido como este se merece un hueco en este post.

También me ha escrito gente preguntándome cómo hay qué hacer para convertirse en periodista de viajes como yo y mi respuesta es siempre la misma: suena muy bien pero mejor no idealizar nada pues detrás de las apariencias hay mucho trabajo gris, largos años de formación a todos los niveles y en muchos ámbitos del periodismo (¿saben que mi primer trabajo periodístico fue escribiendo sobre fútbol en un diario de Sevilla?) y muchos, muchos sacrificios personales. ¡He recibido hasta currículums!, pero lo siento, en eso si que no puedo ayudar.

Booking.com

Miriam me confesó también por correo electrónico que no sabía qué hacer con una jirafa gigante que se había comprado en Sudáfrica y que ahora queda horrible en su salón, pero le había costado tanto traerla como equipaje de mano que le daba pena tirarla. Dani me ha confesado que se “cansa” sólo de leer lo ajetreada que es mi vida. Y Susana asegura que me lee, sí, pero que no puede dejar de sentir envidia de la cruel al pensar que mientras ella está en su oficina yo estoy cogiendo estrellas de mar en Panamá.

Manu me echó un buen cable para solucionar el problema de mis fotos perdidas. (¡Gracias mil desde aquí!, tus consejos me han ayudado mucho). También Carlos me comentó haberse quedado “profundamente impactado” por mi relato sobre la perdida de las fotos y añadió que a él le había pasado lo mismo una vez: “las fotos eran menos importantes que las tuyas pero me sentó fatal, y a los que salían en aquellas fotos me lo reprocharan toda la vida”. Este misma persona me comenta además que tiene mucho miedo volar: “solo vuelo por trabajo, nunca por placer” añade. Una pena. Carlos, un día de estos escribiré sobre los cursos contra el miedo a volar.

Javier me escribió rogándome ¿por favor! que le consiguiera ¡por favor! un calendario súper sexi de los que ha sacado Ryanair (lo siento, no lo tengo ni yo). Y en Bélgica conocía a una española que casualmente había leído mi blog y cuando descubrió que era yo la autora alucinó (yo también, claro).

Resumen, llevo ya más de un mes enganchada a este blog y estoy ¡encantada¡. Sólo un último favor. Si tenéis algo interesante que contar no me lo expliquéis a mi sola. Compartidlo con todos los que nos leen. Así, gracias a vosotros, este punto de encuentro será más divertido.

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