Llega el verano a la bella San Petersburgo (Leningrado)

Con la llegada del buen tiempo hay una ciudad que debe ocupar los primeros puestos en la lista de los viajeros curiosos. Nos vamos a Rusia. Ya he hablado de Moscú en este blog y curiosamente, las entradas sobre la capital rusa reinan entre las más visitadas.

Hoy os invito a descubrir la vieja Leningrado, nombre con el que se conoció a San Petersburgo en la era soviética. Una urbe hermosa como pocas en el mundo. Ubicada en la desembocadura del río Neva, sus calles rebosan historias y palacios, que en estas fechas, cuando se celebran las mágicas noches blancas (sólo dos horas de oscuridad), brillan como nunca.

Panorámica de San Petersburgo
Panorámica de San Petersburgo

Nació San Petersburgo por deseo del zar Pedro el Grande, quien quiso crear a orillas del mar (en el golfo de Finlandia) su París particular. Una urbe con su nombre (Pretrogrado en ruso) digna del esplendor de los reyes rusos. Para ello contrató a los mejores arquitectos, a los paisajistas más sobresalientes, a los escultores más virtuosos y a los urbanistas más destacados del siglo XVIII. El resultado es una ciudad superlativa, un museo vivo rebosante de palacios de piedra y mármol.

Fachada del Hermitage en la plaza del Palacio de Invierno en SanPetersburgo
Fachada del Hermitage en la plaza del Palacio de Invierno en SanPetersburgo

La primera prueba de esta apabullante grandeza asoma al llegar a la Plaza del Palacio de Invierno. Inevitablemente, durante nuestra estancia en San Petersburgo pasaremos una y mil veces por esta gran plaza delimitada por dos grandes edificios. Al norte, el Palacio, antigua residencia de los zares (donde hoy en día se aloja el Museo del Hermitage).

Fachada del museo Hermitage
Fachada del museo Hermitage

Al sur la imponente sede del Estado Mayor con el doble arco que une las alas del edificio. Y en el centro la columna del Zar Alejandro I, que conmemora la victoria de los rusos sobre el ejército de Napoleón.

Artista en la calle Perspectiva Nevski
Artista en la calle Avenida Nevski

La Plaza del Palacio de Invierno es también el punto de partida de la calle más importante de San Petersburgo: Nevski Prospekt (Perspectiva Nevski). “¡Con qué esplendor refulge esta calle, ornato de nuestra capital!… Yo sé que ni el más mísero de sus habitantes cambiaría por todos los bienes del mundo la perspectiva Nevski” escribe sobre esta gran avenida el escritor ruso Nikolai Gogol. Con razón habla así de la Nevski. A lo largo y ancho de los casi cinco kilómetros que mide la calle hay tantos palacios y monumentos que abruman.

Detalle de la Perspectiva Nevski
Detalle de cables del tranvía de la Perspectiva Nevski

Al verla, es fácil entender los sentimientos de Gogol. Sobre todo por que la Nevski no ha cambiado tanto. Las ornamentadas fachadas se conservan tal y como nacieron allá por los siglos  XVIII y XIX, pero el paso del tiempo las ha bañado con un toque de decadencia que a unos hechiza, y a otros espanta. No hay ni un sólo edificio de diseño, de acero y cristal, que rompa armonía del conjunto. Los únicos símbolos de la modernidad visibles son los miles de cables eléctricos que cruzan de lado a lado y que asoman siempre, se mire a donde se mire. Y el tráfico intenso, ¡caótico! donde conviven coches y tranvías.

Cables del tranvía en San Petersburgo
Cables del tranvía en San Petersburgo

Otra prueba de la riqueza de esta ciudad es el Hermitage, uno de los museos más grandes del mundo. Ocupa cientos de habitaciones del recargado Palacio de Invierno, donde residieron los zares hasta que triunfó la revolución de 1917, y algún edifico anexo que hubo que incorporar al museo para dar cobijo a la creciente colección.

Uno de los muchos salones del Museo Hermitage
Uno de los muchos salones del Museo Hermitage

Acoge más de tres millones de obras de arte de las que sólo se exponen unas seiscientas mil organizadas en un laberinto de salas excesivamente ornamentadas. Hay tanto que ver que la visita satura. La sensación es de estar ante algo inabarcable. Por eso hay varias opciones. Lo más recomendable es hacer el recorrido corto, de tres horas, suficientes para hacerse una idea de la riqueza de la colección y de la belleza del palacio pero sin salir borracho ante tanto derroche artístico.

Detalle salón en el Hermitage
Detalle salón en el Hermitage

Fue todo este excesivo refinamiento lo que despertó el odio de los bolcheviques hacia los zares. Y hacia San Petersburgo. Los líderes de la Revolución vieron siempre esta ciudad como el ejemplo del egoísmo humano. Por eso, la eligieron como punto de partida de su movilización. Fue desde el Aurora, barco histórico que aún sigue anclado en el río Neva, desde donde Lenin hizo aquel disparo mítico que anunció el inicio del ataque Palacio de Invierno: el principio del fin de los Romanov, el desenlace de la Rusia de los zares, el inicio un nuevo poder en el Kremlin.

El Aurora en San Petersburgo
El Aurora

Casi un siglo después, la visita al Aurora es clave para quienes quieran profundizar en la historia de la ciudad.

Tumba de los Romanov  en la fortaleza de Pedro y Pablo en San Petersburgo
Tumba de los Romanov

Otro lugar obligado es la Basílica de Pedro y Pablo, donde yacen los últimos Romanov, el zar Nicolás II y su familia asesinados por los bolcheviques meses después del ataque al palacio.

Fortaleza de Pedro y Pablo
Fortaleza de Pedro y Pablo

Hoy en día las cosas han cambiado. Por la Nevski ya no pasean los miembros de la aristocracia y de la nobleza, de los que hablaba Gogol. Tampoco hay bolcheviques uniformados. Hoy por la siempre abarrotada avenida desfilan cientos de turistas, ¡miles en verano!, junto a cientos de rubias con tacona­zos, bolso cual maleta con la marca en letras bien legibles, gafas de sol gigantes y con la firma bien visible en la patilla, vaqueros de los que cortan la circulación… y pocos modales. Los rusos no son famosos por su hospitalidad, ni por su impecable educación. No esperen un perdón si alguien choca contra ustedes, sino mas bien una cara de enfado y un grito incomprensible en ruso. Esos gestos forman parte de la personalidad de la ciudad. Pero con la luz de las noches blancas hasta las malas conductas se suavizan.

Terrazas en la Nevski con la catedral ortodoxa de San Salvador Sobre la Sangre Derramada
La Nevski con la catedral ortodoxa de San Salvador Sobre la Sangre Derramada al fondo

 

4 pensamientos en “Llega el verano a la bella San Petersburgo (Leningrado)”

  1. “Perspectiva Nevski” (Не́вский проспе́кт, en ruso) se debe traducir como Avenida Nevski, pues “проспе́кт” significa avenida. La incorrecta y repetida traducción de “avenida” por “perspectiva” tiene su origen en la conocida canción de Franco Battiato.

  2. San Petersburgo, es una ciudad mágica llena de historias de fortaleza del pueblo ruso. Hace 80 la ciudad era cittiada por Hitler y la gente comía hasta cartón para no morir. La ciudad nunca se doblego y fue el punto en el que la segunda guerra mundial cambio de curso. Excelente blog, la ciudad está hermosa.

  3. Ante todo quiero felicitarte por tu blog, esta muy bueno. Y definitivamente San Petersburgo se postula como un grandioso destino turístico, me ha impresionado la imponente arquitectura de esta ciudad.

  4. Qué recuerdos me trae este post, San Petersburgo me cautivó. La verdad es que en primer lugar debo felicitarte por tu blog, es una maravilla, ya me iré pasando más a menudo, y en segundo lugar gracias por publicar este post es increíble, y las imágenes son preciosas. Yo justo estoy empezando con el mundillo blogger, pero te invito a que te pases por el mío, un besazo!

    http://www.pontelasbotas.me

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