Historias sobre la construcción del canal en un día de lluvia tropical en Panamá

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Esta mañana, Ciudad de Panamá se despertó con un sol reluciente, un cielo azul y 30º C de temperatura. Un día de esos veraniegos con los que soñamos cuando llega el otoño.

Pero a eso de las doce del medio día, aparecio una nube, y luego otra, y otra. Y en cuestión de minutos el cielo paso de azul a gris, y luego a negro intenso. Y empezó a llover, mejor dicho, a diluviar. Y el paseo en barco (estaba yo en ese momento cruzando el canal de Panamá desde Miraflores hasta el lago Gatún) se frustró. ¡Todos a cubierto!.

Cuando llegamos a tierra en el cielo se dibujaban relámpagos y la lluvia seguía. La ciudad estaba medio inundada pero no crean que nadie se inmutaba. La lluvia intensa y repentina aquí en esta zona del mundo es muy habitual. Y ese es el secreto de esta naturaleza tropical y selvática que tanto nos sorprende a los urbanitas. Y que tantos problemas creo durante los años de construcción del canal. La obra la comenzaron los franceses en1880 y la terminaron los estadounidenses en 1914. Mucho podría contarles sobre este periodo de la historia del canal (en estos días me han explicado muchas historias) pero el dato que me interesa recalcar ahora es el número de personas que se dejaron al vida durante esta gran obra. Hubo alrededor de 25.000 muertos. Casi todos víctimas de  enfermedades tropicales como la fiebre amarilla, o la malaria.

Ahora en Panamá ya no hay peligro. Para venir aquí o hay que vacunarse ni tomar ninguna precaución sanitaria especial. Pero cuando uno se adentra en el corazón del país y ve ese vergel que crece y crece gracias a las abundantes dosis de sol y lluvia características de la zona, comprende cuan duro fue hacer realidad ese sueño de los viejos navegantes de crear un atajo entre el Pacífico y el Atlántico.

Los viajeros que llegan a Panamá valoran mucho esa parte de la historia del país. Pero una vez conocidos los datos básicos pueden explorar la zona tropical por si mismos. Pueden trepar a los árboles y jugar con las lianas gigantes. Pueden intentar hacerles fotos a los monos, y a los cocodrilos hormigas gigantes, y a las mariposas… Pueden pasárselo genial, que de eso se trata. Pero si entre risas y risas, aprendemos un poco sobre la razón de ser de los sitios que visitamos, mejor que mejor. Hay que viajar para disfrutar pero también para enriquecerse, aunque sea solo un poquito.

Ah. Y si te interesa saber más sobre el canal, visita su web.

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