Lo imprescindible: qué ver en el Museo Británico

Londres acoge grandes museos. Y muchos. La oferta museística de la capital británica es inabarcable  y hay de todo, desde grandes instalaciones llenas de tesoros hasta museos curiosos y hasta absurdos (pero no por eso menos visitados).

Pero yo tengo dos que brillan entre mis favoritos (bueno, tres) especialmente si viajas con niños, quieres darle a tu viaje una dimensión cultural. Y no quiere arruinarte, pues es importante dejar claro desde el principio la gratuidad de muchas de estas joyas, lo cual es muy de agradecer. Estas son las tres visitas a museos que considero imprescindibles en un primer viaje a Londres: el Museo británico, el de Historia Natural y el de Ciencias Naturales.

Fachada principal del museo britanico
Fachada principal del Museo Británico

Para empezar la serie, dedico el post al British Museum. Los adjetivos necesarios para describir este museo son muchos y todos aparentemente exagerados. Por lo pronto, su simple arquitectura ya es un atractivo en si misma. Es difícil no quedar admirado no sólo ante la clásica fachada externa. Pero el luminoso interior coronado por la grandiosa cúpula de vidrio y acero creada por el arquitecto británico Norman Foster es otro reclamo que conquista.

Cúpula de Norman Foster museo britanico
Cúpula de Norman Foster.

Con esta estructura, bajo la cual se oculta una biblioteca o sala de lectura situada en el patio central, el museo logró aumentar su zona expositiva y el aforo, algo muy necesario si tenemos en cuenta que son más de seis millones las personas que pasan a año por estas salas.

Cupula museo britanico
Otra panorámica de la cúpula de Foster, con vistas a la entrada principal al museo

Como curiosidad y como prueba de la historia que esconde este edificio, los libros de la sala de lectura han sido consultados por muchas grandes personalidades a lo largo de su historia, desde Karl Marx, Ganhdi, Lenin, Ruyard Kipling u Oscar Wilde por citar a algunos.

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Sala de lectura del museo

Una vez ubicados, y antes de empezar, conviene dejar claro que es este uno de los museos más importantes del mundo. Su colección de antigüedades y piezas de arte es tan impresionante que si de verdad queremos contemplarlo todo con atención quizá necesitemos varios días. O meses. Y seguro, cada vez que vayamos encontraremos un reclamo nuevo.

El British Museum es una apuesta segura. Y un universo inabarcable en unas horas, por tanto conviene que ser selectivos e ir a tiro fijo. Sus colecciones, todas a cual más interesante, son las siguientes: África, Oceanía y América; Asia, Europa y Gran Bretaña, Egipto y Sudán, Grecia y Roma, Oriente Medio, Monedas y Medallas y Dibujos y Pinturas. En total, más de seis millones de piezas procedentes de todos los rincones del mundo y de todos los tiempos y civilizaciones, desde el origen de la historia de la humanidad hasta nuestros días.

La piedra Rosetta es una de las piezas más valiosas del museo
La piedra Rosetta es una de las piezas más valiosas del museo

La sala más visitada es sin duda la dedicada al Antiguo Egipto y sus anexas dedicadas a Grecia y Roma. El lleno está asegurado en la zona donde se exhiben las grandes esculturas egipcias. Y donde más gente se agolpa siempre es ante la vitrina donde reina la famosa piedra de Rosetta, uno de los tesoros más preciados de este museo.  Su descubrimiento, en el año 196 adC, fue clave para la futura interpretación de la hasta entonces ininteligible escritura jeroglífica egipcia. Y gracias a la valiosísima información extraída de esta piedra, sabemos mucho más sobre esa misteriosa y poderosa civilización.

Ramsés II es el tercer faraón de la Dinastía XIX de Egipto, quien gobernó unos 66 años, desde c. 1279 a 1213 a
Ramsés II gobernó 66 años, desde el 1279 hasta el 1213 adC

Otro de los reclamos de esta sala es el superlativo busto del faraón Ramses II el Grande, ante el cual uno se siente una hormiga. Como curiosidad, avisar que pesa ¡7,25 toneladas!.

Impresionantes son también las salas dedicadas al Partenón, en Grecia y al desaparecido Mausoleo de Halicarnaso. Dos obras colosales ejemplo del poder de los antiguos imperios. Los restos nos ayudan a entender las casi sobrenaturales dimensiones de estas dos construcciones y el asombro está asegurado.

Esculturas en la sala del Partenón
Esculturas en la sala del Partenón

Conviene detenerse un tiempo ante los llamativos son los frisos del Partenón, que decoran la sala 18. Y ante las llamativas piezas escultóricas.

Y por supuesto, hay que hacer un ejercicio de imaginación para tratar de reconstruir el Mausoleo de Halicarnaso uniendo las piezas que se exhiben de la colosal tumba, cuyas dimensiones y perfección arquitectónica la hicieron obtener el título de una de las siete maravillas del mundo antiguo. Como dato a tener en cuenta, matizar que el templo medía aproximadamente unos 45 metros de altura. Un terremoto puso fin a esta gran obra y todos los restos que se conservan, la estatua superior y alguno de los frisos, están en la sala 21 de este museo.

Sala dedicada al Mausoleo de Halicarnaso
Sala dedicada al Mausoleo de Halicarnaso

Otras estancias que dejan huella son las dedicadas a las momias egipcias, entre ellas la de la una reina llamada Cleopatra I, pero que ¡ojo! no es la famosa amante de Julio César y Marco Antonio, que era Cleopatra IV (y cuya tumba aún no se ha descubierto). Pero aún así, su evocador nombre siempre atrae a los visitantes.

Momia de Cleopatra
Momia de Cleopatra

Y donde se muestran varios ejemplos de enterramientos y se detallan los sistemas empleados para embalsamar los cuerpos. Para ver esta incomparable colección de sarcófagos y objetos funerarios de diferentes épocas debes subir a las salas 62,63 y 64 situadas en la primera planta. Imprescindible la foto ante el ataúd ¡de oro! de la sacerdotisa Henutmehyt.

A los niños, las momias les impresionan
La sala de las momías es la que más curiosidad despierta en los niños

También merece la pena recorrer es la gran sala dedicada a la ilustración (Enlightement), llena de objetos, libros y curiosidades pertenecientes a los siglos XVII y XIX. Y la que esconde las joyas más caras del mundo. 

Sala de la ilustracion museo britanico
Estancia dedicada  la Ilustración.

Si te cansas, no te preocupes. En el hall bajo la cúpula encontrarás sitios donde descansar un rato, puestos donde comprar algo de comer (sandwiches, dulces) y mesas que pueden utilizar quienes entren con su propia comida. Y por supuesto, tiendas donde adquirir libros, guías, publicaciones varias sobre temas históricos y curiosos recuerdos sobre el museo. En la parte de arriba, subiendo por las escaleras bajo la cúpula hay un restaurante más formal para quienes quieran disfrutar de una comida de calidad.

Puesto de comida en el hall del museo
Puesto de comida en el hall del museo

Y para concluir, una guía sobre cómo llegar. Es fácil. La mejor manera es en metro, con parada en la estación de Holborn (central line), situada a sólo diez minutos a pie del museo. El horario es de 09 a 18 horas, excepto los viernes, que cierra a las 20.30.

¿Algo qué aportar a otros viajeros de tu visita al Museo Británico?

2 pensamientos en “Lo imprescindible: qué ver en el Museo Británico”

  1. en 2006 estuve en el museo y es curioso como pude hacer una foto a una estatua de trajano , el emperador romano de Italica .
    ninguna de esas estatuas las hemos visto en España aunque sin embargo lo que mas me gusto fue el arte de Mesopotamia y egipto.

    Gran Articulo sin duda y totalmente detallado.

    un saludo

  2. Extraordinario. Y si la gratuidad está asegurada mucho mejor. Desanima un poco saber que su misma riqueza de piezas hace imposible verlo todo, a no ser que sean muchos días o meses. El busto de Ramses II, impresionante. Ya imagino lo que será una visita más extensa. Felicitaciones y gracias.

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