Los faros de la isla de Ouessant, en la Bretaña francesa

Febrero, el mes post Fitur, suele ser tranquilo. La temporada fuerte viajera aún no ha comenzado  y es buena época para organizar todos esos detalles viajeros para los que luego no hay tiempo.

Es también buena época para disfrutar de la ciudad donde vives, para salir a a cenar con esos amigos a los que nunca ves… y si hay suerte y sale algún día el sol, cosa rara en esta época en el  noroeste de España, para salir a hacer fotos. Y eso justo ocurrió hoy. Mientras medio país se pelea con la nieve, en A Coruña ¡ha salido el sol! Y  quise aprovechar la luz del atardecer para hacer alguna foto del emblema de esta ciudad: la torre de Hércules, protegido por la Unesco por ser el faro en funcionamiento más antiguo del mundo. El cielo estaba despejado pero hacía viento y el mar rugía. El espectáculo era realmente hermoso.

Torre Hercules

Pero mientras fotografiaba la torre, me vino a la cabeza una sensación similar vivida hace un par de años en la Bretaña francesa. Estaba allí de viaje para hacer un reportaje sobre esa interesante región de Francia que tantas veces se compara con Galicia por la similitud de sus paisajes y por sus orígenes celtas. Y tuve la suerte de recalar la isla de Ouessant. Un lugar increíble y que apunto ya en la lista de destinos que hay que ver al menos una vez en la vida.

Me explico mejor. Esta diminuta isla francesa se esconde en un pequeño archipiélago a la salida de la ensenada de Brest frente al pueblo costero de Le Conquet, punto de partida de los barcos que van a la isla. Marca el punto más al oeste de la Francia metropolitana. Más allá de Ouessant no hay nada, sólo el océano. Y al fondo, ¡América!

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Las casas de Ouessaant son blancas con contraventanas azules
Las casas de Ouessant son blancas con contraventanas azules

Su población no supera las ochocientas personas que comparten el día a día con cientos de ovejas concentradas en apenas 15 kilómetros cuadrados. Y habitan en pequeñas casas blancas impolutas, con contraventanas azules. En la isla de no hay policías. Todos allí se conocen y, si algo ocurre, la noticia vuela rauda como el viento, el habitante imperecedero. Casi no hay coches. Esto se debe a que ningún vehículo tiene permitido el acceso si su dueño no acredita una estancia en Ouessant de de más seis meses.

Ouessant alquiler de bicicletas
Hay en Ouessant varias empresas de alquiler de bicicletas

Pero el encanto del lugar no son sus playas vírgenes, ni sus paisajes. A veces, hasta en verano, el viento sopla demasiado fuerte o la bruma es exageradamente espesa. Entonces la isla se queda aislada por completo y sus habitantes deben hacerse a la idea de que, en pleno siglo XXI, viven igual que en el pasado lejano.. Esas inclemencias han hecho a Ouessant famosa también  entre los lobos de mar cuya costa está catalogada como de las más peligrosas para la navegación de toda Europa. Al igual que en las costas gallegas, en Ouessant todas las familias tienen antepasados que han desaparecido en el bravo mar.

El faro de La Jument en la isla de Ouessant en Francia
El legendario faro de La Jument reina anclado en una roca en medio del mar

Es curiosamente de esta peligrosidad de donde surge el poderoso atractivo de esta isla. Los continuos naufragios obligaron a los la construcción de faros, hoy en día catalogada como la colección más espectacular de Francia. Entre ellos destaca La Jument, anclado en medio del océano, o Stiff, Créach (el más potente del mundo), Keréon o Nividic.

El Faro de Creach en Ouessant es uno de los mas potentes del mundo
El Faro de Creach es uno de los más potentes del mundo, visible a 60 kilómetros de distancia. A sus pies acoge un interesante museo dedicado a los faros.

Sin duda, Ouessant y A Coruña se parecen un poco: las dos presumen por sus faros y las dos son temidas por los marineros.

9 pensamientos en “Los faros de la isla de Ouessant, en la Bretaña francesa”

  1. Me encantan los faros, y consecuentemente me encanta el post 😉
    A ver si consigo visitar la isla en el viaje que estoy planeando a Francia para conocer todos los lugares Patrimonio de la Humanidad

  2. No digas en alto que luce el sol que rompemos siglos de leyenda urbana. El faro de la Jument ha sido muy famoso a raíz de las archi-conocidas fotos de Philippe Plisson y para mi uno de los lugares que fotografiar antes de morir, aunque mejor con temporal claro 🙂

  3. Gracias Manuel.
    Tienes toda la razón, es la tierra habitada más occidental de Francia metropolitana. Ya lo he corregido en el texto.
    Y exactamente, como bien dices, el punto más occidental de Europa es el Cabo da Roca, a tan solo dieciocho kilómetros de Sintra, en Portugal, un lugar hermoso donde hay otro faro bellísimo del que también hablaré estos días.
    🙂

  4. Qué bonito, Nani. Aunque la isla no marca el punto más al oeste de la Europa continental, sólo de Francia. Media península ibérica está más al oeste, incluyendo por supuesto los cabos Finisterre y Touriñán en Galicia y el cabo de Roca en Portugal.

    Un abrazo

    Manuel Bustabad

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