Marchando una de mate, ¡con psicoanálisis incluido!

Argentina cuadro

Creo que ya poco a poco he ido tocando casi todos los tópicos que definen a Argentina como destino, pero creo que el cuadro con el que abro este post define la esencia de este país tan rico en matices y costumbres y cuya personalidad ha cruzado fronteras.

¿Cómo definir Argentina? Como se ve en el cuadro que abre el post, si atendemos a sus personajes mas famosos tendríamos que hablar como no, de Evita Perón, de Mafalda, del Che Guevara (argentino de origen) o de actores como de Federico Luppi (“Un lugar en el mundo”), de Ricardo Darín (“Nueve reinas”…), de Maradona, Messi…

Si atendemos a su cultura deberíamos hablar del tango, del lunfardo.

Si nos centramos en su gastronomía deberíamos hablar de carne, de asado, dulce de leche, de ¡alfajores!, de pizza, de vinos (de eso he aprendido un poco).

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Si repasamos su historia aparecen los populismos, las dictaduras, los desaparecidos y las madres de la plaza de Mayo, la Guerra de las Malvinas contra Inglaterra, las crisis continuas, el corralito (palabra tabú), la eterna y siempre disparada inflación.  Y si nos fijamos en el carácter de los argentinos entonces tocaría mencionar esa labia única, esa capacidad para convencer, para psicoanalizar…

Si hablamos de moda… el cuero, las prendas de Lamartina inspiradas en el juego del polo. Y seguimos con el deporte: Argentina es fútbol, es la guerra entre el Boca y el River Plate.

Y todo esto junto se puede resumir en una sola frase: el mateinfusión mágica declarada bebida nacional que todo argentino que se precie consume como agua. Y alrededor del cual gira toda una cultura, un ritual único del que por supuesto he querido participar.

Nani la viajera empedernida bebiendo mate Mate
Bebiendo mate

Para empezar, el mate mejor tomarlo en buena compañía y en mi caso, mejor aún con un buen grupo de chicas con las que hablar y cotillear mientras bebemos: o sea, con las que vivir la experiencia del también muy argentino psicoanálisis.

Una vez ubicadas empieza la función: primero se echa el mate (que es una hierba que por cierto, presume por tener grandes poderes antioxidantes, ¿será por eso que las argentinas se conservan tan bien?) en la “calabaza” (así se lama el recipiente donde se prepara  la infusión). Se sacude poniendo la mano sobre la calabaza para que la hierba se suelte y se recoloque. Y se vierte el agua, primero un poquito fría para que se hidrate y luego el resto ya caliente (a 80 grados) deslizándola a través de la bombilla (esa especie de pajita de acero, alpaca o plata por la que se bebe). Pero ¡cuidado!. El agua no debe cubrir toda la hierba, la de la superficie debe permanecer seca.

Suena complicado pero los argentinos lo hacen de forma rutinaria y mientras “ceban” su mate hablan y hablan y hablan (¿alguien conoce a algún argentino callado o tímido?).

Con el mate ya listo la calabaza pasa de mano a mano. Primero bebe el que ceba y luego circula. Pero cuidado, hay normas: no se revuelve nunca, la bombilla NO SE TOCA. Y cada miembro del grupo debe apurar el mate del recipiente hasta acabarlo. Luego se echa más agua para que beba el segundo y así hasta que todos han tomado su “ración” de mate. ¡Todo esto sin parar de hablar!

Hasta aquí todo bien pero me queda por comentar lo más importante: ¡quema! Y ¡sabe a rayos!. Esa fue al menos mi primera reacción tras dar el primer sorbo. Pero es normal. Todas mis compañeras de “mate” se rieron a carcajadas ante mi cara de asco. “Al principio a nadie le gusta, es demasiado amargo, pero al final te enganchas” me repitieron una y otra vez.

Se puede probar a echar azúcar o edulcorante naturales como cáscaras de naranja o limón, pero lo normal es tomarlo “a pelo”. Se recibe siempre que te lo pasan con una sonrisa y ¡cuidado! No des las “gracias”. Esa palabra en este ritual significa que no quieres más.

En fin, todo un mundo este del mate. Y sin duda, una adicción para los argentinos hasta el punto que hasta en las gasolineras venden agua para llenar los termos para hacer la infusión. Y hay empresas donde está prohibido el consumo de mate por su gran componente social (trabajar y beber mate en compañía son tareas  incompatibles según algunos empresarios)

Pero no valen las prohibiciones. Los argentinos llevan el mate en la sangre. Yo tengo un par de amigas argentinas que aunque llevan viviendo ya muchos años en España cada día se toman su mate como un buen inglés se tomaría el te de las cinco.

En fin, yo por ahora no me he enganchado (como no soy argentina no tengo ese gen desarrollado), me quedo con el dulce de leche que de amargo no tiene nada… y con una buena caja de alfajores. Eso si que me engancha (una pista por si alguien quiere hacerme un regalo algún día).

7 pensamientos en “Marchando una de mate, ¡con psicoanálisis incluido!”

  1. Recibí un aviso en mi email de nuevo comentario. La verdad es tan pobre el mismo que no vale la pena responderle, pero me dió pie a releer nuevamente el post y realmente reducir la cultura argentina al tango, el lunfardo, el fútbol, me pareció una nota de compromiso. ¿Sabías que la ciudad de Baires es una de las que tiene mayor cantidad de librerías en el mundo?, y ¿ fuiste a conocer la librería El Ateneo que está catalogada como la 2° librería en importancia en el mundo, por su belleza arquitectónica, sus dimensiones y la cantidad de libros que posee?. ¿Fuiste a Puerto Madero?, (pero recorriéndola a pie), donde se encuentran el puente de la mujer realizado por Calatraba, un museo de arte y una serie de edificios que merecen verse, como esos docks reconvertidos la mayoria en restaurantes,que datan del principio del siglo XX . Entiendo que el motivo principal del viaje fue una invitación para visitar viñedos. Pero venir a Argentina y visitarla a vuelo de pájaro, con lo lejos que estás de estas tierras, es una pena.

  2. Madre mia que complicación!! Para que encima luego sepa a rayos! Sí que debe ser toda una experiencia y más probarlo allí en su lugar de origen, ver su elaboración, pasarlo de mano en mano, a de ser genial. Ahora tengo aun más curiosidad por probarlo..

  3. Me doy cuenta por estos post de Argentina, que las cosas se cuentan con gracia, pero sin profundizar. Bueno, esto no está mal, pero ojo con los clichés y con dar información no del todo correcta sobre algunas costumbres. De todos modos te agradezco tu visita pero en tan pocos días no se puede conocer una cultura.

  4. Leyendote más ganas me dan de seguir tus pasos,,,, hacerme viajera,,,,, más frecuente,,,,y abrir mis sentidos como tu lo haces ante lo nuevo,,, como siempre ,,,mil gracias y muchos besitos desde el Histórico Puerto de San Blas, en la Riviera Nayarit, México.

    Betty

  5. ¡Ay ésos clichés! Sabes Nani? si algo aprendí todos éstos años que llevo viajando y viviendo en diferentes países, es que no puedo ‘generalizar’ a los pueblos. Muchos tienen características comunes, éso es cierto. Pero es como si tratáramos de definir España describiendo solamente a un vasco, a un catalán, a un sevillano, que sinceramente no encuentro el punto que tienen en común, más allá que geográficamente quedan en España.
    Bueno, lo mismo con todos los países incluyendo Argentina. Tú reseña está perfecta, pero humildemente creo que corresponde a una descripción de los ‘porteños’ y los habitantes del ‘Gran Buenos Aires’ (los suburbios) y la verdad me queda la duda si ésto corresponde a la gente del resto del país … una Nación tan vasta geográfica y culturalmente no sé si se define con éstos parámetros … Pero bueno, pasan los años, viajamos y sin embargo los clichés de siempre continúan apareciendo … en fin.

    SALUDOS!

  6. Hola, Soy Argentino y vivo en Mar del plata, una ciudad costera a 400km al sur de Capital Federal en la Provincia de Buenos Aires. Es raro y lindo a la vez ver como nos describe alguien de afuera y me alegro que te haya gustado el paso por nuestro país.

    Veo que te gustó el ritual del mate aunque me sorprendieron varias cosas. Primero no le dicen “Calabaza” al recipiente en donde se pone y toma el mate (al menos en la prov. de Buenos Aires) sino q le llaman “porongo” o “mate” y después lo de “Gracias” para dejar de tomar no me parece algo importante ya que depende de la interpretación del Cebador (el que sirve el mate).

    Sobre los alfajores me imagino que para alguien de afuera debe ser muy loco conocer el dulce de leche. Yo trabajo en las oficinas de la fábrica de alfajores Havanna, una de las más conocidas del país y sé que los alfajores son una debilidad tanto para el argentino como para el extranjero.

    Saludos!

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