Mi “primera vez” fue en Buenos Aires, en La Brigada (y en buena compañía)

Tengo que hacer una confesión. Saben ese refrán que dice “nunca digas de ese agua no beberé” Pues lo confirmo. Surgen a veces en la vida situaciones inesperadas que nos llevan a hacer cosas que nunca hubiésemos imaginado. Incluso acciones de las que hemos renegado. En Buenos Aires me ha sucedido algo así.

Me explico.

Nos fuimos a comer a La Brigada, mítica taberna porteña que quizás a muchos os suene pues es famosa gracias a Joaquín Sabina y a Juan Manuel Serrat, dos de los más fieles clientes de esta parrilla cuya especialidad es la carne, que presume por tener un corte secreto de la casa. Y el resultado es un manjar tan sabroso y tierno ¡que se corta con la cuchara!. Si, es el ritual típico de la Brigada…

Pero en la carta hay mas cosas como por ejemplo criadillas, riñones, corazón o mollejas, platos que yo NUNCA había comido en mi vida. Pero siempre hay una “primera vez” y desde luego La Brigada es el mejor lugar que se me ocurre donde  afrontar esa experiencia iniciática. En mi caso he de reconocer que me hice un poco de rogar (forma parte del ritual) pero lo reconozco, soy una mujer “débil” y “fácil de convencer”. Y al final la tentación acabó con mis principios. Y sucumbí al impulso de consumir esas recetas prohibidas… Y para concluir una confesión. ¡Todo era comestible! ¡Y rico…! No se, probablemente este sentir se deba a los efectos del vino (por cierto, el dueño de la Brigada es de origen mendocino y por tanto, también cuida mucho la carta de vinos) o a la buena compañía…

Una pareja comiendo en la Brigada
Una pareja disfruta de la comida en La Brigada

De todas formas, hay más opciones. En la Brigada aparte de esas “delicias” también sirven un excelente bife de chorizo, una entraña deliciosa… todo en su punto. Merece la pena.

Y si la cocina es peculiar, también lo es el ambiente. Y la decoración… con el fútbol como tema principal. Prueba a buscar la bufanda de tu equipo favorito, la encontrarás seguro (yo encontré la mía a la primera).

La Brigada bufandas
Las paredes de la Brigada están decoradas con bufandas de todos los equipos del mundo

Y antes de sentarte mira a tu alrededor. Probablemente te choques con alguna cara conocida, especialmente si te fijas en la mesa redonda del fondo que es donde, me cuenta el camarero, se sientan siempre que vienen Serrat o Sabina, ¡Maradona! (y off de record, hasta el ex presidente José Luis Rodríguez Zapatero estuvo aquí), ya que es el sitio reservado a las personalidades.

Brigada mesa personalidades
En la Brigada las personalidades tienen su mesa reservada

Y con el estómago ya lleno a rebosar, nada como dar un paseo largo, lento y sin rumbo por el barrio bohemio y canalla de San Telmo, donde se encuentra la Brigada (exactamente en EE UU esquina con Bolívar).

Plano del barrio de San Telmo en Buenos Aires
Plano del barrio de San Telmo en Buenos Aires

Perderse por esas callejuelas trazadas con tiralíneas pero de contenido caótico, con adoquines centenarios y llenas de anticuarios, de cafés con solera donde suenan tangos de los que enamoran…

El café Plaza Dorrego es uno de los míticos de San Telmo
El café Plaza Dorrego es uno de los míticos de San Telmo

… de puestecillos callejeros (todos ellos concentrados en la Plaza Dorrego), de fachadas extrañas donde las líneas suaves del blanco art nouveau conviven con viejos y desconchados edificios coloniales… es toda una experiencia que no debes de dejar de vivir si pasas por Buenos Aires. Pero ¡ojo!, insisto en la importancia de disfrutar de todo esto en buena compañía; el maridaje perfecto a para una jornada inolvidable en Buenos Aires.

Tienda en el barrio de San Telmo


7 pensamientos en “Mi “primera vez” fue en Buenos Aires, en La Brigada (y en buena compañía)”

  1. Lindo el post. La última foto rotulada como ¨tienda en el barrio de San Telmo¨, corresponde a un restaurante/parrilla. No sé que connotación le dan ustedes a la palabra ¨tienda¨

  2. Muy linda recomendación! Solía frecuentar éste barrio y realmente encontrabas sitios sumamente encantadores, además de decir que tienen una vida cultural sumamente intensa. Aunque jamás podría vivir o alojarme en San Telmo (como sí lo hacen tantos turistas extranjeros), porque suele ser un caos de tránsito y ruido, pero el ambiente es realmente atrayente para visitar. (Como las noches de música en vivo en el ‘Café del Balcón’ o en ‘La Trastienda’, mi sala de conciertos favorita en Buenos Aires). Saludos!

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