Mujeres

El 8 de marzo es el día Internacional de la Mujer Trabajadora. Aunque no me gusta mucho eso de hacer distinciones entre sexos, hoy si que quiero centrar mi post en las mujeres y en su situación en el mundo.  Es viajando cuando una se da cuenta de que la terrible desigualdad sigue existiendo en muchas sociedades. Y los problemas a los que se enfrentan muchas veces las mujeres que viajan solas.

Por trabajo, he visitado países donde, algunos hombres, desprecian a la mujer occidental y he sentido las miradas despectivas y los silencios ante mis preguntas. La ignorancia de mi persona como insulto. Afortunadamente, esas situaciones desagradables han sido excepcionales y no han pasado de ahí, de un desprecio por el simple hecho de ser mujer. 

Por suerte, también he vivido la situación contraria. He estado varias veces en países árabes y he tratado con hombres (en estos países son escasas las mujeres que trabajan con occidentales) que me han tratado con todo respeto. Y que incluso se han disculpado y avergonzado cuando han surgido situaciones delicadas por el hecho de ser yo una mujer.

He paseado sola por Ammán (Jordania) sin problema, he salido con amigos egipcios, siendo yo la única mujer, a tomar algo por la noche en los maravillosos cafés que hay en El Cairo (Egipto) y nadie me ha insultado (ni me ha tirado los tejos). He paseado sola por Dubai por la noche y no me ha pasado nada, es más, en todo momento me sentí segura y tranquila. Pero se que hay muchas mujeres que podrían contar experiencias muy distintas a las mías, y menos gratas, en los mismos países.

Sin embargo, me he sentido mucho más incómoda, como mujer, en otros destinos, en teoría, más liberales. Por ejemplo en Cuba, donde en algunos momentos he llegado a tener sensación de acoso. Mujer sola paseando por La Habana o por Santiago de Cuba es, para muchos, sinónimo de “busco rollo fácil” y la verdad, lo recuerdo con espanto.

El turismo sexual es un grave problema para Cuba pero no se puede analizar con frivolidad. La culpa de este mercado la tiene la terrible situación económica que se vive en la isla y muchas mujeres tienen que recurrir a su cuerpo como único medio para ganarse la vida. Y de paso, si aparece el príncipe azul que las saque de la miseria, mejor, siempre y cuando los que están detrás (que son quienes de verdad se enriquecen) las dejen escapar.  También se da la situación contraría, hombres que se ofrecen a cambio de un futuro, si surge. Y si no, al menos ganarán, como poco, un desayuno y dormir en unas sábanas limpias.

Esto se ve no sólo en Cuba. El turismo sexual es lamentablemente muy evidente en otros países como Brasil, Camboya China o Tailandia. Y es un filón que mueve miles de millones a costa de la explotación de mujeres… y de niñas.

Viajando pues se descubre que la lucha por los derechos de la mujer no ha hecho más que empezar y que aún quedan muchas batallas por ganar, tanto en las sociedades vecinas como en la nuestra. El machismo, el sexismo, la discriminación, los abusos sexuales, los malos tratos… lamentablemente están ahí y en el mundo del turismo se perciben a todos los niveles, es decir entre los viajeros y entre los organizadores de los viajes.

Creo por tanto que ser un viajero ejemplar forma parte de la estretagia de lucha. Respetando las diferencias de los demás (por sexo, por raza, por religión, por cultura…) se ganan muchas guerras. Y esta es una más.

9 pensamientos en “Mujeres”

  1. En las empresas importantes no hay diferencia salarial entre los
    hombres y las mujeres para un mismo trabajo.

  2. Sí Francisco, son todo ventajas.
    Está claro que el que está en la posición más ventajosa siempre ve el vaso medio lleno.

    Ún Adonis retribuyendo un servicio muy civilizado entre dos adultos.

    El problema es cuando el retribuyente es alguien desaseado, depravado, violento, alcohólico … Y la retribuida debe aguantar todo tipo de abusos no convenidos previamente para después abonar religiosamente lo obtenido a sabe Dios quién.

    Quizás este sea el planteamiento más frecuente de esa realidad, no crees ?

    Por otra parte, creer que una regulación garantizaría el cumplimiento de la ley en la mayoría de países donde el turismo sexual es el pan de cada día … va a ser que no. Pero bueno, la regulación seguro que dejaría la conciencia de gente como tú a salvo de dudas éticas.

  3. Pingback: TERRA DE VIAJES » Isla Mujeres y el dia de la mujer
  4. yo creo que el turismo sexual es una actividad que es muy bien retribuida y nos conviene a todos, solo deveria de estar mejor regulada y asi evitando el abuso a los menores

  5. Siguen haciéndonos creer, en muchos casos y países, que no existimos cuando somos tan imprescindibles y versátiles que hasta servimos de arma de guerra. Superar las barreras de la desigualdad es algo de tal alcance que cuestiones básicas como el género o el color de la piel, son sólo alguno de los peldaños a recorrer. Viajar es como la práxis del conocimiento, jeje.
    Un bico Nani. Estamos de jornada electoral… ¿recuerdas calle canarias… patatillas?

  6. Me ha encantado el tema. Como mujer me he sentido acosada en muchas ocasiones, y pienso que la lucha, como bien dices, no ha hecho más que comenzar. Aún nos quedan muchos peldaños por subir. Un abrazo.

  7. Querida Nani. Sabes que algos/as no podemos desconectar así nos mataran. Es nuestro sino, contar cosas, somos contadores complusivos de historias. No te pierdas Colombia, ¡una pasada! Besos de ron y langosta.

  8. No puedo estar mas de acuerdo contigo Nani. Eso si, las situaciones a las que te refieres las creamos nosotros mismos, es decir, los occidentales. Es cierto que en un país como Cuba te puedes sentir acosada, pero mas que por los cubanos por los que se creen con derecho a ello por el simple hecho de no estar en situaciones tan lamentables como ellos. Es una pena que hoy en día exista gente que aproveche la maravillosa experiencia de viajar para enriquecerse banalmente con este tipo de turismo. Es hora de cuestionarse si nuestra cultura no es la que mas discrimina.

  9. Bravo, Nani. Me parece fantástica tu exposición. Es verdad que, viajando, se comprende que la lucha por la igualdad es todavía un tema pendiente.

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