Navidades en Singapur

Las estadísticas son claras y advierten de que los gallegos no son amigos de los viajes internacionales. Es cierto, los que aquí residimos viajamos poco fuera de España, sobre todo si nos comparamos con los catalanes, los vascos o los madrileños, viajeros empedernidos según todos los estudios turísticos. Esta deficiencia viajera se debe en parte al “aislamiento” de Galicia, con poquísimos vuelos directos internacionales. Es por eso que en general los gallegos prefieren no complicarse la vida y a la hora de moverse escogen destinos más cercanos, de fácil acceso.  Vale, sí, es lo que dicen los números. Y es en esas cifras en las que se basan las campañas publicitarias, las estrategias de los turoperadores y las compañías aéreas a la hora de cerrar vuelos y destinos, las cadenas hoteleras en el momento de pensar en su expansión… Y Galicia siempre ocupa los últimos puestos de la lista de viajeros. Galicia no es rentable. 

Pero a mi no me gusta hablar de lo evidente. Y me gusta mucho rebelarme contra las grandes cifras. Creo firmemente en las minorías y es más, estoy segura de que se pueden hacer grandes negocios gracias a las excepciones. Y de eso quiero hablarles de los que se salen de la regla. Es decir, de los gallegos que viajan. 

En otra ocasión, le he dedicado el post a algunos  amigos que se mueven continuamente por trabajo (como yo, aunque con otros matices). A viajeros aventureros y románticos… y hoy voy a hablarles de valientes. Si, concretamente voy a hablarles de Lola, una chica que ahora mismo, mientras yo escribo estas líneas ella está volando SOLA con sus tres hijos (de 6, 4 y 2 años) rumbo a Singapur donde va a pasar todas las Navidades.

Lola no viaja por placer, en realidad va en busca de su marido, regatista profesional, que en estos momentos está dando la vuelta al mundo (desconozco los detalles concretos de la competición) y que durante las fiestas su barco va a hacer parada en Singapur. Así que Lola, sin dudarlo ha aprovechado la escala de su marido para escaparse con sus hijos y poder pasar así juntos las Navidades en ese exótico rincón de Asia.

Esta no es la primera vez que Lola madre hace un viaje tan largo (y sola) con los niños. Lola hija ya tiene en su pasaporte sellos de Japón, Sudáfrica, Australia… destinos muy muy lejanos que pocos gallegos pueden presumir de haber pisado. Yo misma que viajo sin parar desde hace más de diez años nunca he estado en el primero ni en el tercero (de los tres destinos mencionados solo conozco Sudáfrica). 

Cuando coincido con Lola madre en algún sitio, mi pregunta siempre es la misma. ¿Qué, a dónde te marchas esta vez?. Y lo mejor es que siempre me sorprende. Sobre todo por que yo también soy madre de tres hijas y sólo de pensar en pasarme SOLA catorce horas en una avión con las tres y SOLA me entran mareos. Viajar con niños es difícil, no sólo por los vuelos y los mil percances que pueden surgir durante el desplazamiento. Pensar en nuevas comidas, en los cambios horarios, en las posibles enfermedades, en los problemas de comunicación y el choque cultural… suena muy complicado. ¡Estresante! Pero para Lola todo es fácil. Está tan acostumbrada a esos desplazamientos que lo lleva de maravilla. Por eso, Lola es, por muchas razones, una excepción.  

La conclusión es que aunque viajar con niños es duro, la riqueza que se les aporta es enorme. Viajar es la mejor escuela y creo que merece la pena el sacrificio. A pesar de todo, estoy segura de que otras muchas madres en su caso evitarían estas aventuras, por eso creo que Lola es una valiente.

Pero ojo, también creo que es muy afortunada por tener la oportunidad de vivir, con sus hijos, todas esas experiencias. Y por que viaja con la tranquilidad de saber que en el destino va a encontrarse con muchas comodidades. Pero un viaje es un viaje y por fácil que parezca todo, siempre hay riesgos ocultos. Y más cuando se va con tres pequeñajos a cuestas.

Aún así, yo he de confesar que la envidio con todo mi corazón. De verdad. Sobre todo por que creo que esta familia tiene, como yo (y como otros muchos gallegos que no salen en las estadísticas) el veneno de los viajes en las venas. Y contra eso, ya lo advertí cuando comencé con este blog, contra eso no se ha descubierto aún ningún antídoto.

Suerte en esta nueva aventura Lola. Y ya nos contareis qué tal os va a todos bajo el solecito de Singapur.  

Y saludos desde Galicia.

4 pensamientos en “Navidades en Singapur”

  1. NANI, ME HA ENCANTADO ESTE HOMENAJE A LOLITA, LA VERDAD ES QUE SE LO MERECE POR SER UNA MADRE DISPUESTA A TODO Y NADA LE DA PEREZA ES GENIAL!!!

  2. Si Nani, llegué a Singapur, y aunque parezca increible, bien y descansada, desde siempre me gusta moverme, soy como se dice, un “culo inquieto”, trabajo en esto del avión, lo gracioso, es que creo que a mis hijos se lo he transmitido, son unos “perfectos viajeros”, disfrutan de la “maravillosa” comida de avión, duermen con el cuello torcido de maravilla y recorren a carreras todos los aeropuertos donde hacemos escala, todos llegamos bien, ahora estamos comenzando a conocer esto, parece precioso y ultra limpio y cuidado, hemos tenido unos pequeños inconvenientes a nuestra llegada, los monzones, y gripe generalizada en la familia, pero parece que ahora todo va volviendo a su sitio, con lo cual ya os contare…..

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