Oporto sin bacalao, una ciudad de diseño

Antes de empezar, gracias a todos los “viajeros empedernidos” que me habéis dado consejos para disfrutar a tope de Oporto, y sobre todo de su gastronomía. Lamentablemente no tengo tiempo de probar todos los restaurantes que me habéis recomendado.

Es más. Aún no he tenido tiempo de probar un plato de bacalao. Y no si lo voy a probar. Por que el Oporto que estoy descubriendo es muy distinto al Oporto que yo llevaba en la cabeza. Por supuesto que he visto y fotografiado a la gente tomando algo en la riviera del Duero, y las coloristas fachadas de azulejos y esas callejuelas estrechas con la ropa tendida en los balcones. Por supuesto que me he destrozado los pies pateando por las calles de adoquines del centro.

Fachadas de Oporto

Pero también he visto ese otro Oporto del que casi nadie me había hablado, moderno y selecto.

Sí. Hoy he disfrutado haciendo fotos de restaurantes preciosistas y modernos como el Shis, en la playa do Ourigo. O el Buhle, también en el barrio de Foz, es decir, esa zona de Oporto donde el Duero se une al mar Atlántico. O el Quarentae4, en Matosinhos. Y se me han puesto los dientes largos al entrar en las tiendecitas de diseñadores y en las galerías de arte que salpican la calle Miguel Bombarda. Y he disfrutado tomándome una copa en la Casa del Libro, un pub con una biblioteca hermosa en la calle de la movida, la famosa Galerías de París.

Restaurante Quarentae4, en Matosiños

La conclusión en este segundo día es que Oporto ha cambiado mucho. Si ya conocen esta ciudad pero hace tiempo que no vienen, no lo duden. Vuelvan otra vez. Según me cuentan los de aquí el cambio ha sido grande. Y si no han estado nunca en Oporto, como yo, animense y vengan. La sorpresa sera grata.

5 pensamientos en “Oporto sin bacalao, una ciudad de diseño”

  1. …..visité Oporto hace tiempo, salí desde Vigo en tren….un viaje larguísimo. Pero valió la pena, ME ENCANTO ESA CIUDAD!!!

  2. Gracias por transmitirnos esta nueva visión de Oporto. Efectivamente, hace mucho tiempo que no voy por ahí, así que ya me ha entrado el gusanillo de volver. Para el puente del Pilar estoy dudando entre Oporto y “Oviedín”, que también hace mucho que no visito.

  3. Estuve en Oporto en junio y me fascinó. Por cierto, no hay que perderse la librería Lello: una auténtica “catedral” bibliófila (rua das Carmelitas, 144)justamente calificada como la librería más hermosa del mundo…¡No te la pierdas!

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