Periodistas, prescriptores, influencers, comunicadores y marca personal

El otro leía en un artículo que para muchos profesionales el trabajo, tal y como estaba convenido hasta ahora, había muerto. Confirmaba aquel post mi teoría de que los comunicadores que queramos seguir activos en este complejo siglo XXI tenemos que convertirnos en marcas.

Me explico un poco mejor.

Hace unos meses, un prestigioso medio de comunicación (en el que yo había trabajado) despidió a mucha gente.  Un viejo amigo, y periodista de firma consolidada de ese medio, escribió ese día en Twitter que se había quedado sin trabajo y comentó cuan desorientado estaba.

Tenía, en el momento de aquel primer tweet, unos 200 seguidores en esta red en la que, había confesado en distintas ocasiónes, “no confiaba nada” pues “no podía ni compararse a un medio tradicional”.

La noticia del despido de este amigo (y otros tantos) empezó a volar rauda por la red. Las señales de apoyo se multiplicaron. Mi amigo siguió publicando reflexiones acerca del periodismo, política, la situación de los medios… y así, en menos de 12 horas mi colega alcanzó ¡los 35.000 seguidores¡ en Twiter.

Tras observar su evolución, no me resistí y le Twiteé: “Si eres capaz de despertar el interés de 30.000 personas en horas ¿para qué necesitas la cabecera de un medio de comunicación?”

tweet comunicacion

Hoy día, ese colega tiene ¡más de cien mil seguidores! y su firma es ya una marca. Ha dejado de ser periodista y se ha convertido en prescriptor. También llamado influencer. Se ha hecho autónomo,o es freelance y sus recomendaciones están empezando a estar bien cotizadas.

Podéis definirlo como queráis pero el resumen es que un profesional consolidado, de la noche a la mañana, Y A LA FUERZA, ha tenido que reinventarse, adaptarse a un nuevo soporte. A otra forma de comunicar y de entender las relaciones humanas.

No es el único. Es uno más en una lista que no para de crecer. Los periodistas, profesionales del marketing, los comunicadores… hoy en día somos marcas, asumámoslo. Y parte de nuestra tarea es moldear esa marca personal. Esa reputación. Ese “prestigio”. Tenemos que averiguar qué es eso que nos hace diferentes. Qué nos distingue del resto. Tenemos que  destacar, ser expertos y visibles. Y hacer ruido. Es el camino necesario construir una marca. Pero claro, es difícil. No todos lo logran. El talento escasea.

La red esta llena de ejemplos de visionarios que han detectado esta tendencia pronto y han sabido posicionarse en un mundo cambiante. Pero en el día a día me cruzo con otros muchos colegas que ni quieren oír hablar de estas “tonterías” que pregonamos los “frikis” del On Line. El problema es que, seguro, tarde o temprano llegará  ese día en el que su querida cabecera le diga “hasta luego Lucas” como le ocurrió al amigo protagonista de este post. Y a otros tantos colegas de profesión. Y a mi misma.

El final de cada historia dependerá de la capacidad de adaptación de cada uno de los protagonistas. Yo al menos, lo tengo claro: hemos pasado de buscar empleo, a que nos busquen. Ser marcas nos hace más visibles.

¡Suerte! La batalla ya ha empezado.

12 pensamientos en “Periodistas, prescriptores, influencers, comunicadores y marca personal”

  1. Desde el hemisferio sur, sur, Argentina, comparto totalmente esta visiòn. En nuestro paìs hace rato tuvimos que aprender a reinventarnos, a emprender porque las sucesivas crisis econòmicas fueron destruyendo millones de puestos de trabajo. Actualmente, y en el campo de la comunicaciòn especìficamente, los emprendimientos propios y la marca personal son una alternativa concreta para los profesionales de la comunicaciòn. Saludos y felcitaciones por tus notas.

  2. El reciclaje en determinados sectores, como el de la comunicación y el periodismo, ya no es una opción si no una obligación. Al final, cuando el proceso se convierta en normalidad, estamos convencidos de que no quedarán tanto los que saben manejar las herramientas, que a eso se puede aprender, si no los que tengan algo que decir, que aportar. Porque lo más difícil de todo, sobre todo en los tiempos que corren, es tener un punto de vista y un bagaje que ayude a esclarecer ese vacío informativo y crítico en el que se están quedando, a golpe de recorte y de ‘copismo’ los medios de comunicación tradicionales.

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