Plitvice, el parque croata creado por el demonio

Cuenta la leyenda que el mismo diablo creo los lagos que dan forma al enclave natural de Plitvice, el Parque Nacional mas importante de Croacia, protegido por la Unesco. Sin embargo durante la visita, el viajero no siente ni mucho menos estar en un infierno.

Plitvice panoramica Croacia parque
Plitvice panoramica

Al parecer, las gentes que habitaban en los alrededores de Plitvice tenían un grave problema por la constante falta de lluvia, por eso rezaban rezaban pidiendo agua. Satanás, harto de tanto lamento, decidió actuar. Y se apareció sobre una gran nube que no paró de echar agua hasta que la zona se inundó… así nacieron los lagos. Y las cascadas.

La conclusión después de visitar Plitvice es que Satanás se equivocó y sin querer transformó aquel secarral en un paraíso. Y más ahora, a principios de verano, cuando la belleza se multiplica gracias al renacer de las distintas tonalidades de verde que contrastan con las aguas cristalinas de matices turquesas y azules intensos que bailan al ritmo que marca la luz. Y que conviven en armonía con el tono vivo de musgos y líquenes. Quizá el diablo si que tenga algo que ver en la sensación de magia que se percibe por todos los rincones.

Para contemplar esta sinfonía de colores no hay más que poner rumbo al parque, situado a 140 kilómetros al oeste de Zagreb, la capital croata.

Plano del parque nacional de Plitvice
Plano del parque nacional de Plitvice

Una vez allí, ten en cuenta que Plitvice es un laberinto veinte mil hectáreas formado por dieciséis lagos repartidos en dos zonas situadas a distintas alturas, y unidos entre si por ¡noventa y dos! estrepitosas cascadas. Todo está bien organizado para disfrutar de la naturaleza mientras se pasea. Hay diferentes rutas señalizadas, desde la A a la H. Las cortas son de unas dos horas de duración y las largas implican alrededor de ocho horas de caminata. También se pueden hacer visitas en barco. O subir en una especie de tren hasta la parte alta de los lagos y luego bajar a pie.

la gran caída de Slap, en Plitvice
La gran caída de Slap, la mas fotografiada de Plitvice

La primera parada obligada es ante la gran caída de Slap, cascada cuyas aguas chorrean desde una altura de 76 metros. En este punto el paseo no ha hecho más que empezar. Aún quedan por delante más dieciocho kilómetros cuadrados transitables a través de una cuidada red de senderos, praderas, cuevas y pasarelas de madera que atraviesan lagos y bosques poblado de hayas, abetos y pinos blancos. Donde revolotean más de trescientas especies de mariposas, ciento sesenta aves, más de veinte tipos de murciélagos. Ciervos, linces. Y algún oso pardo.

El fin del parque no sólo es mostrar la belleza de la naturaleza, sino también enseñar el cuidado y respeto de la misma ylos procesos que en ella se producen. Por eso hay varios paneles informativos. Y por eso las instalaciones son todas de materiales naturales como madera, y piedra.

Plitvice barco japoneses baja blog
Japoneses en uno de los barcos de Plitvice

A los viajeros curiosos quizá el nombre de Plitvice les suene por otro tema. Sí. Fue en este bellísimo enclave, donde estalló la segunda guerra de los Balcanes, en marzo de 1991, aunque esa es una historia de la que algunos guías prefieren olvidar. Todo empezó después de que Croacia declarase su independencia de Yugoslavia. Los serbios de la vecina Trajina no aceptaron la autonomía y tomaron el control de las oficinas del parque, que por aquel entonces ya era un destino turístico. El choque entre los serbios de Trajina y la policía de Zagreb se saldó con la muerte de un guardia forestal croata. Fue la primera víctima de la guerra. Este enfrentamiento conocido como “la pascua sangrienta de Plitvice”, marcó el inicio de un cruento conflicto que no se resolvió hasta 1995. La firma de los acuerdos de Dayton devolvió  el parque a manos croatas.

Pero por suerte, esto es ya sólo la anécdota en un entorno donde la única ley que rige hoy día es el respeto absoluto por la naturaleza. Ah, y ¡ojo!. Al contrario que en Krka, en Plitvice está prohibido el baño.

Ah. Si buscas alojamiento por la zona, estás de suerte. A la entrada del parque hay tres hoteles. Otra opción interesante para dormir es alojarse en una casa particular, habitual en Croacia. Es fácil. No hay más que buscar casas con el cartel de “sobe”, (habitación en croata). La oferta es amplia. Y barata.

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