Qué ver en Washington, ocho visitas imprescindibles

Estos días, todo el mundo mira a EE.UU., sorprendido ante el resultado de las elecciones presidenciales y con ganas de saber cómo va a ser el mandato del polémico Donald Trump, el ya oficial presidente de USA y por tanto nuevo inquilino de la Casa Blanca, durante los próximos cuatro años. Aprovechamos la coyuntura para dar un paseo por la capital de Estados Unidos, una urbe colosal, elegante, poderosa pero ¡ojo! no para todos hermosa. Lo que está claro es que es un destino concebido para imponer respeto y abrumar a quienquiera que se acerque hasta ella. Si te animas a hacer una escapada a Washington aquí una lista de lo que debes visitar.

El Obelisco o monumento a George Washington es el símbolo de la ciudad. El obelisco se construyó en honor al presidente que unió a la nación y abolió la esclavitud.
El Obelisco o monumento a George Washington es el símbolo de la ciudad. El obelisco se construyó en honor al presidente que unió a la nación y abolió la esclavitud.

Tiene fama Washington de ser una ciudad fría. Habitada por mareas de hombres grises, serios, siempre encorbatados, armados con maletines y hablando por el móvil sin cesar. Hay en este tópico algo de cierto y la culpa la tienen las muchas instituciones gubernamentales que tienen su sede en esta ciudad, capital del Gobierno federal de Estados Unidos desde la que se gobierna el mundo. Entre ellas destaca el Capitolio (donde se ubican el Senado, la Cámara de Representantes, el Tribunal Supremo y la Biblioteca del Congreso, ¡la más grande del mundo!); la sede central del FBI (también visitable), el Banco Mundial…. Y cómo no, la Casa Blanca, la residencia oficial del presidente de Estados Unidos.

Pero en cuanto se profundiza un poco se descubre que Washington, a sólo cuatro horas en coche de Nueva York y por tanto destino recomendable en un viaje por la costa este de EE:UU, es algo más que esas grandes avenidas flanqueadas por fachadas de mármoles lustrosos y estatuas imponentes dedicadas a sus legisladores. La capital política de EE. UU. tiene también una cara humana y es una ciudad también llena de parques y famosa por la buena calidad de sus restaurantes. Sí, en Washington se come bien.

Es también una urbe para caminantes. Y recomiendo calzar zapato cómodo y animarse a recorrer esta ciudad a pie. Vale, las distancias son muy largas y los paseos por las rutas monumentales pueden eternizarse. Pero hay detalles que sólo pueden apreciarse si se transita por la ciudad despacio y con los cinco sentidos activos. El agotamiento extremo está garantizado, pero merece la pena. Mejor tomárselo con paciencia. Una vez situados, toca hacer una lista con las visitas imprescindibles en Washington. 

Delante de la verja de la fachada principal de la Casa Blanca siempre hay turistas, sea la época del año que sea.
Ante la verja de la fachada principal de la Casa Blanca hay turistas en todas las épocas del año

1. Selfie ante la Casa Blanca

Es el lugar más visitado, y también buen punto de partida: la Casa Blanca. Se ubica en el número 1000 de la avenida de Pennsylvania. Rodeada de un gran parque, y protegida por una elevada verja, su silueta es visible desde fuera, aunque son muchos los que quedan decepcionados pues no es tan grande como se espera.

Quienes deseen visitar la Casa Blanca por dentro tendrán que ser previsores, ya que para acceder al interior hay que solicitar un permiso con casi seis meses de antelación ante la embajada de España en Washington.

Si consigues el acceso, el recorrido oficial te contarán que el primer inquilino de la casa fue John Adams, el segundo presidente de EEUU, sucesor de Georges Washington, quien se mudó un día como hoy, un uno de noviembre de 1800. La visita pasa por los jardines, por algunas habitaciones, como el dormitorio de Abraham Lincoln (cuyo fantasma dicen aún deambula por los pasillos), por el famoso Despacho Oval, –actualmente ocupado por el actual presidente Donald Trumpy el comedor donde se celebran las cenas de Estado. Las dos primeras plantas son privadas. Y en el “ala oeste” están las oficinas del presidente y en el “ala este” las de la Primera Dama.

Si no logras visitar la Casa Blanca por dentro, mi consejo es que te acerques al centro de visitantes, abierto todos los días, donde se exponen muebles históricos, objetos varios y fotografías de distintos momentos de la vida personal y social de los inquilinos de la Casa Blanca.

La grandiosa avenida Pennsylvania une la Casa Blanca con el Capitolio. Es la calle por donde caminan los presidentes electos el día de su investidura. Y por donde han desfilado desde hace años los ejércitos durante las ceremonias oficiales.

Una gran cúpula corona el Capitolio, edificio, sede del Senado, el Tribunal Supremo, la Cámara de Representantes y la Biblioteca del Congreso.
Una gran cúpula corona el Capitolio, edificio, sede del Senado, el Tribunal Supremo, la Cámara de Representantes y la Biblioteca del Congreso.

2. Visita al Capitolio

La cúpula grandiosa del Capitolio advierte a los visitantes de que se encuentran ante uno de los edificios más importantes de Estados Unidos. Reina altivo, elevado sobre una colina.

Abre al público de lunes a sábado y para acceder al interior es necesario solicitar un pase y una hora de entrada, que se organiza según vayan llegando los viajeros.

El Capitolio es uno de los edificios más fotografiados de EE.UU
El Capitolio es uno de los edificios más fotografiados de EE.UU

Para acceder al interior hay que subir por una magnífica escalinata. Una vez dentro, y para ubicarnos, explicar que aloja las dos cámaras del Congreso de EE:UU. El “ala sur” está ocupada por la Cámara de Representantes y el “ala norte” acoge el Senado. Pero lo que más llama la atención son las colosales esculturas de mármol y los óleos que decoran los largos pasillos del edificio. Y la grandiosa Biblioteca del Congreso, que atesora unos fondos de ¡más de cien millones de libros!

3. El jardín botánico del Capitolio

También recomendable es la visita al jardín botánico que hay suroeste del Capitolio donde se exhiben 26.000 plantas de distintas zonas del mundo, algunas de ellas alojadas en un gran invernadero en el que se reproducen hábitats tropicales, desérticos…

Maqueta del Capitolio en el jardín botánico de Washington
Maqueta del Capitolio en el jardín botánico de Washington

Entre otras curiosidades, llama la atención una maqueta del vecino capitolio. El jardín abre todos los días del año y, lo mejor, la entrada es gratuita, ya que se considera que su contenido es patrimonio de todos los estadounidenses.

4. Foto con G. Washington, Lincoln y Luther King

Frente al Capitolio se alza “el Obelisco”, o lo que es lo mismo, el famoso monumento a Georges Washington. Este homenaje ocupa el centro estratégico de todo el conjunto, en la plaza en la que confuyen las avenidas que conducen al Capitolio, a la Casa Blanca y al monumento a Lincoln, en el otro extremo del National Mall (nombre de un parque superlativo, de tres kilómetros, que va desde el Capitolio hasta el río Potomac, y en el que se concentra todo).

Vista del Obelisco
Vista del Obelisco

También es obligado saludar a Abraham Lincoln, el que fue décimo sexto presidente de EE.UU y cuya escultura de ¡seis metros de alto por seis de ancho” también forma parte de este conjunto. Y hay más.

En la ruta de los homenajes también podrás “saludar” al tercer presidente, Thomas Jefferson, quien cuenta con una escultura propia también de grandes dimensiones en el west Potomac Park. Y a Martin Luther King, monumento inaugurado en 2011 para celebrar el 48º aniversario de aquel famoso discurso en el que el reverendo lanzó al mundo la ya mítica frase “I have a Dream…

5. Los museos de Washington

Pero hay más. En esta enorme zona verde, flanqueada por las avenidas de la Constitución y de la Independencia, además de los puntos mencionados están también la Galería Nacional, buena parte de los museos de Washington (de Historia Natural, de la Historia de América, de los Indios, del Aire y del Espacio, del Holocausto…) y otros organismos oficiales, como los ministerios de Agricultura o el de Energía, entre otros.

Eso sí, insisto, mucha paciencia. Como todo en Estados Unidos, las dimensiones son colosales y hacen falta muchas horas para tener la sensación de que se ha visto todo.

En Dupont Circle es habitual ver a espontáneos jugadores de ajedrez de todas las edades y nacionalidades.
En Dupont Circle es habitual ver a espontáneos jugadores de ajedrez de todas las edades y nacionalidades.

6. Dupont Circle, el otro Washington

Quienes prefieran huir del oficialismo tendrán que ir al otro extremo de la ciudad, donde la estética cambia completamente. A medida que uno se aleja de la zona noble, el peso abrumador de la monumentalidad gubernamental se aligera.

Dupont Circle es el corazón del “otro Washington”, donde se ve esa cara de la ciudad con la que nunca abre los telediarios. Donde la gente se sienta a comer en un banco, a pasear a su perro o a jugar al ajedrez de manera espontánea. Es la referencia que deben tener en cuenta quienes huyan de la fachada oficial y opten por empaparse del sabor bohemio de las galerías, librerías, restaurantes y tiendas de esta zona.

Otro barrio curioso es el de Georgetown, en la parte más antigua de la ciudad y donde vive la clase acomodada. Para relajarse, nada mejor que un paseo por el gran parque de Rock Creek. Y para comer barato, sin duda, tomar rumbo a Chinatown.

Las lápidas del presidente John F. Kennedy y su esposa Jackie
Las lápidas del presidente John F. Kennedy y su esposa Jackie

7. La tumba de J. F. Kennedy en Arlington

El Cementerio Militar Nacional de Arlington es uno de los tesoros más preciados de EE.UU y recomiendo visitarlo. Se encuentra en la otra orilla del río Potomac. Para llegar hay que cruzar el llamado puente del Arlington Memorial, que nace frente al monumento a Lincoln.

Entre las interminables e impecables lápidas que descansan sobre un césped verde impoluto y muy cuidado hay dos que destacan: la tumba del presidente John F. Kennedy y la de su esposa Jackie. Otra muy visitada es la Tumba del Soldado Desconocido, ante la cual se celebra, todos los días, un solemne y meticuloso cambio de guardia digno de ver.

Puente de Arlington
Puente de Arlington

8. Los parques de Washington

Washington es una ciudad con muchas zonas verdes y llena de árboles. Por tanto, la mejor época para la visita es sin duda la primavera, especialmente la semana en la que florecen los cerezos, que suele ser entre abril y mayo (decir una fecha fija es misión imposible), diez días en los que la frialdad de Washington se evapora.

La abundancia de árboles en Washington aconseja la visita en otoño o primavera
La abundancia de árboles en Washington aconseja la visita en otoño o primavera

También el otoño es una época excelente para visitar Washington. Para empaparse de los colores de la ciudad, cuando los árboles cambian de color y las bajas temperaturas típicas del invierno (casi siempre inferiores a los cero grados) no se han apoderado aún de la capital política de EE.UU.

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