Ruta imprescindible por lo añejo y lo nuevo de Oporto

Hoy nos vamos a Oporto, la urbe más importante del norte de Portugal. Donde  muere el Duero, en cuyas orillas nacen las uvas con las que se elabora vino dulce . Donde las callejuelas estrechas conviven con restaurantes de diseño. Donde los tranvías circulan y las calles conservan sus viejos adoquines. Una ciudad recomendable para una escapada tranquila. Un destino cercano donde lo decadente es un arte.

Panorámica de Oporto
Panorámica de Oporto

Oporto. Ciudad portuguesa donde pasear por callejuelas empinadas, estrechas y retorcidas. Donde verás que la ropa aún se cuelga en los balcones (foto típica) lo cual se debe a que antes, las casas no tenían secadoras, ni una habitación habilitada como tendedero. Por tanto, no había más opciones y todo se secaba al aire. ¡Hasta el bacalao! Vieja costumbre que permanece viva en esta ciudad, pero no es la única esencia del pasado.

El tranvía, medio de transporte aún muy utilizado en Oporto
El tranvía, medio de transporte aún muy utilizado en Oporto

Por Oporto  aún circulan  los tranvías históricos (eléctricos). Las calles conservan los adoquines milenarios  (por tanto, prohibido salir a pasear por Oporto con tacones). Huellas de otros tiempos que Oporto ha sabido  conservar con elegancia. Pequeños detalles que sumados entre sí, confirman que hemos llegado a un ciudad diferente, con mucha personalidad. Sin duda, Oporto es especial.

Las calles del centro de Oporto son de adoquines
Las calles del centro de Oporto son de adoquines

Oporto: comercial, burguesa y trabajadora

Esta es la sensación que se percibe al llegar. Salta a la vista esa imagen digna de un pasado y se confirma que esta ha sido una ciudad de trabajadores, una urbe burguesa… Ya lo dice ese viejo dicho popular portugués: “Mientras en Oporto trabajas, en Braga rezan, en Coímbra se estudia y en Lisboa derrochan el dinero”.

Ropa tendida, una nota de color
Ropa tendida, una nota de color

Este refrán ayuda a entender Portugal y define bien la esencia de Oporto. Cuentan que los comerciantes, tradicionalmente sector más fuerte, eran muy estrictos y tenían  una norma curiosa: los nobles no podían pasar en Oporto más de tres noches. A la cuarta, se tenían que marchar. No había tiempo para ocio ni excesos, ni para los derroches típicos de las clases altas. El tiempo se empleaba en trabajar. Y había que crear, fabricar. Vender. Y por supuesto, había que ganar dinero. He ahí el origen de las grandes fortunas de Oporto, las cuales se concentraban en manos de industriales, de empresarios que supieron ver el tirón de la revolución industrial y la fuerza de un puerto situado en un punto privilegiado. Pero nadie les regaló nada. La gente de Oporto hizo dinero trabajando duro, y de ahí ese rechazo de los privilegios de los nobles, adquiridos por nacimiento.

Las casas de Oporto se caracterizan por sus balcones
Las casas de Oporto se caracterizan por sus balcones

Esa sensación aún pervive. Al pasear por la ciudad se ve que Oporto no es urbe de grandes palacios. Ni cuna de ilustres apellidos. Las pocas casas grandes existentes ahora son edificios administrativos, hoteles o museos. Si quieres ver grandes monumentos tendrás que ir a la Catedral románica, visitar las iglesias barrocas y neoclásicas con sus características fachadas y claustros cubiertos de azulejos. Hacerte una foto ante la Torre de los Clérigos y, si  tienes buenas piernas, subir los 240 escalones y contemplar así una de las panorámicas más hermosas de la ciudad.

Claustro típico de Oporto
Claustro típico de Oporto

Los rituales de Oporto

Y poco más pero no importa. Lo importante de Oporto no son sus monumentos. Aquí hay que experimentar y cumplir esos deliciosos rituales.Por ejemplo, tomar café acompañado de un «sublime de cacao» en el legendario Majestic (Santa Catarina, 112). Café que se conserva original, como cuando abrió en 1921 y se posicionó como punto de encuentro para las tertulias de los intelectuales.

Café Majestic, un clásico
Café Majestic, un clásico

Otro de los  imprescindibles es entrar a comprar un libro en la impactante librería Lello e Irmão (As Carmelitas, 24). Sin duda, la catedral de los libros. Abrió en 1906 y presume con orgullo como una de las librerías más bellas del mundo. Aunque su salto a la fama lo dió al salir en la película “Harry Potter“. Desde entonces cobran entrada. La creadora del famoso mago, JK Rowling, vivió en Oporto una temporada y era clienta de la librería.

La librería Lello fue escenario del rodaje de Harry Potter
La librería Lello fue escenario del rodaje de Harry Potter

Consejo. Merece la pena pagar por contemplarla. Conserva esas estanterías de madera tallada y su colosal escalera roja de formas onduladas que hechiza a quien la contempla. Y su valor histórico artístico es incalculable.

Escalera de la librería Lello e Irmão
Escalera de la librería Lello e Irmão

Sigo con mi lista de pequeños placeres. Cuando voy a Oporto, también me gusta sentarme en el famoso paseo de la Riviera. Buen lugar para contemplar el Duero. Y la media docena de puentes que atraviesan el Duero, entre ellos, el de Don Luís I, firmado por el mismo arquitecto que hizo la torre más famosa de París: Gustave Eiffel. 

Detalle del puente obra de Eiffel en Oporto
Detalle del puente obra de Eiffel en Oporto

Las bodegas y las playas de Vila Nova de Gaia

Los puentes unen Oporto con Vila Nova de Gaia, donde reina otro de los emblemas de la ciudad. Como es bien sabido, Oporto es la capital del vino dulce del mismo nombre. Y las bodegas donde este caldo envejece hasta lograr ese peculiar sabor están aquí, en la llamada, “otra orilla”.

Tofas las bodegas de Oporto están identificadas
Tofas las bodegas de Oporto están identificadas

Muchas de las bodegas están abiertas al público y ofrecen a los turistas visitas guiadas y catas (algunas lo ofrecen gratis).

Algunas visitas y catas son gratuitas
Algunas visitas y catas son gratuitas

Conviene dar un repaso por los horarios y opciones antes de elegir.

Barriles de vino de Oporto
Barriles de vino de Oporto

Quienes quieran profundizar en el mundo del vino, deben tener en cuenta que muchas de estas bodegas se nutren de la uva de los viñedos que hay en la rivera del Duero. Y aquí encontramos otra huella del pasado. Antes, el vino se transportaba en «rabelos», barcos históricos que aún se conservan, aunque ahora solo se utilizan con fines turísticos. Navegar a bordo de de uno de ellos es otra de esas experiencias que no debes perderte en la ciudad donde muere el Duero.

La cara moderna de Oporto

Fachada de la casa de la Música
Fachada de la casa de la Música

Vale, pero no todo en Oporto tiene ese toque añejo. Hay también referencias modernas. Por ejemplo, la Casa da Música. La blanca silueta de este edificio vanguardista, construída en 2001 con motivo de la Capitalidad Cultural Europea,  brilla en medio de la gran avenida Boavista, la arteria de Oporto. Si te gusta la música es interesante que le eches un vistazo a su programación, y que disfrutes de su excelente acústica.

La modernidad también se siente a la hora de ir de compras. Los consumistas tenemos varias opciones. Una es volver a Santa Catarina, la vía comercial por excelencia, donde encontrarás las tiendas de las grandes cadenas, y por donde los habitantes de Oporto pasean para ver y ser vistos.

Detalle de una tienda de diseño en Oporto
Detalle de una tienda de diseño en Oporto

Sin embargo, a mi me gusta más la zona de Miguel Bombarda, donde hace ya unos años se han instalado tiendas y talleres de  pequeños creadores, artistas. Marcas locales, alternativas que comparten la calle con preciosistas galerías de arte, modernos restaurantes y boutiques delicatessen. ¡No te lo pierdas!.

Y si quieres ir de marcha, en Oporto  ¡hay “movida”! palabra digna de los años ochenta para designar la animada vida noctura de la ciudad. La calle clave para disfrutar de este ambiente es Galerías de París, donde encontrarás locales míticos como El Café dos Livros o restaurantes espectáculo que de noche se transforman en bares de copas como el curioso Galerías de París.

Paseo Maritimo de Oporto

Ah, y si visitas Oporto en verano no olvides el bañador en la maleta. Recuerda que estás en la costa y por tanto hay varias playas situadas en la ciudad: en los barrios de Foz do Douro, en Vila Nova de Gaia y en Mathosinhos. ¿Alguna propuesta más que añadir para exprimir Oporto a tope?

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *