Split, Croacia: ciudad que conquistó al emperador Diocleciano

Split es, bajo mi punto de vista, una de las ciudades más hermosas y vitales de Croacia. Sin duda, una de las visitas imprescindibles en un viaje por la costa dálmata. Un viaje en el tiempo que nos lleva directamente a la época romana, siguiendo las huellas de Diocleciano, emperador romano que fijó en Split su residencia y cuya esencia aún se percibe no solo en los restos de su colosal residencia sino en toda la ciudad.

Hoy, como antaño, pasear por el centro de Split (en Croacia) equivale a hacerlo por el interior del magno palacio de Diocleciano, de cuyos orígenes hablé en el post anterior.

FachadapalacioSplit

Entramos al palacio. Nada más poner el pié en su interior se percibe que la construcción evoca a un campamento militar romano, aunque no se creó con ese fin. Su razón de ser fue residencial, o sea, nació como lujosa villa, con cuatro entradas: tres desde el continente: la Aurea (norte), Argentea (este) y Ferrea (oeste), y una, la Aenea, desde el mar, esta última no fortificada, quizá porque fue originalmente concebida como embarcadero. O como acceso para los suministros llegados por barco. O porque es justo en esta zona donde se ubicaban las estancias privadas de Diocleciano y por donde accedían los invitados “vip”: diplomáticos, senadores reyes y aristócratas que visitaban al viejo emperador.

Columnas del palacio de Diocleciano
Columnas del palacio de Diocleciano

En esta zona, es donde hoy se abre el moderno paseo marítimo de la Riva, ganado al mar, una de las calles más animadas de Split.

Los subterráneos del palacio

Desde la puerta de bronce se entra a los sótanos del palacio. O sea, las antiguas prisiones, visita obligada para quien quiera ver cómo era todo esto en sus orígenes. Eso sí, hace falta imaginación para recrear las paredes cubiertas de mosaicos y mármoles, así decoradas antaño para lograr un impactante efecto ornamental.

Lamentablemente, de esa ostentosa decoración no quedan apenas restos. En los subterráneos, hoy rehabilitados, sólo se percibe cómo se distribuía el espacio en el edificio. Las estancias oscuras son ahora salas de exposiciones y los accesos están llenos de tiendas de recuerdos.

Split
Cuadros a la venta de Split

De los aposentos imperiales descendía una escalera, recientemente descubierta, por la que el emperador accedía al pórtico principal del peristilo. Su arquitectura, rica mezcla de arcos y dinteles, era un escenario inigualable para Diocleciano, un púlpito desde donde se mostraba ante su pueblo, con su halo divino.

Blog torre split fachada
Torre de Split

El mausoleo de Diocleciano

El monumental Peristilo también da acceso al mausoleo del emperador ahora rehabilitado como catedral. Hecho que seguramente no gustaría nada a Diocleciano quien también ha pasado ala historia como uno de los grandes perseguidores del cristianismo.

Durante su gobierno se promulgaron cuatro edictos. El primero (febrero de 303) ordenó la destrucción de iglesias y la expulsión de cristianos de cualquier cargo público. Cinco meses después, el segundo edicto y el tercero, les obligó a realizar sacrificios públicos a los dioses, bajo pena de prisión. Y con el cuarto edicto, del 304, les ordenó hacer sacrificios paganos ¡bajo pena de muerte!

Vista nocturna de Split
Vista nocturna de Split

Probablemente, Diocleciano estallaría de cólera si descubriese lo poco queda de aquel templo funerario original en cuyo centro se encontraba el sarcófago imperial, desaparecido tras las reformas litúrgicas del edificio.

Hoy, lo que más impresiona son los altares, el templete gótico de Santa Anastasia (siglo XV) y el púlpito románico. Para ver alusiones al fundador hay que ir al segundo piso donde quedan relieves historiados, entre ellos dos medallones, muy deteriorados, con los bustos del emperador y de su esposa Prisca, junto a otros símbolos funerarios como un Hércules Psicopompo, quien conducía las almas al más allá según la mitología romana.

Split
Vistas de Split desde la torre

Panorámica de Split

Para ver el palacio desde lo alto, pueden subir los 183 escalones que llevan a la cumbre del campanario pero ¡ojo!. Los últimos tramos pasan por escaleras empinadas y retorcidas cuyo aspecto asusta.

Split desde el campanario
Split, Croacia

Una vez arriba, las vistas son espectaculares tanto de la ciudad y del recinto amurallado como de la costa y del puerto, siempre lleno de cruceros que hacen escala en Split y de ferrys que parten desde aquí rumbo a las islas más cercanas.

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Puerto de Split

No sólo su mausoleo fue cristianizado. A su lado, con una esfinge a la puerta, está el templo de Júpiter, dios cuyo culto estaba muy ligado al del emperador quien se proclamaba a sí mismo descendiente del dios. Este fue transformado en baptisterio de la catedral en el siglo IX.

En su interior, ahora hay tumbas medievales de obispos que ocuparon esta sede y, en el centro, sobre un altar reina San Juan Bautista, a quien se consagró el templo pagano ya en la Edad Media.

Blog Luxor cafe Split
El café Luxor, buen lugar para tomar una copa

Luxor, el local de moda

Pero en Split hay más. Después de tomar algo en el Luxor, el local de moda situado en el peristilo, el viajero se sumerge en el decumanus, la vía transversal que unía (y une) las puertas del este y el oeste y que aún hoy divide la fortaleza en dos partes.

Split, Croacia
Split, Croacia

Al sur, además del descrito palacio residencial estaban las estructuras más lujosas, públicas y privadas, y los edificios de culto. Al norte, las  casas de la servidumbre y de la guardia imperial.

Blog terraza callejuela
Split en verano se llena de terrazas

Actualmente, alrededor de estas viviendas han surgido estrechas callejuelas, en las que las mismas piedras romanas han servido como material para levantar residencias y palacios de varias épocas, como los de Agubio, Papalic y Cindro, o las iglesias de San Felipe Nerí o San Roque.

Una balanza antigua en media calle
Una balanza antigua en media calle

Y por estas calles siempre pasa gente y hay tiendas, mercadillos, imágenes curiosas y siempre mucho ¡movimiento!, pues ese es uno de las detalles que mas choca de Split. Que el palacio está vivo y habitado, algo único en el mundo.

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Café en Split
Detalle ventana de Split
Detalle ventana de Split

Un ejemplo de cómo piedras centenarias conviven con modernas antenas de televisión, y antiestéticos cables. Donde las viejas viviendas se han transformado en bares con terraza. Split, un palacio del pasado donde se vive el presente. 

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