Stavanger: ciudad noruega desde donde llegar al Pulpit Rock

Noruega es un destino turístico muy completo. Recorrer la costa en barco y disfrutar de la belleza del paisaje es quizá uno de sus mayores atractivos. Si a ese idílico viaje sumamos la visita a algunas ciudades entonces la experiencia se vuelve casi perfecta. Yo he tenido la suerte de hacer ese viaje por los Fiordos del Norte con Pullmatur Cruceros. Y me ha encantado. Pero si tengo que elegir qué escala es la que más me ha gustado me quedo con Stavanger, la capital del petróleo y la ciudad donde se esconde la Pulpit Rock, el lugar más visitado de Noruega. 

El Púlpito es la atracción más visitada de Noruega
El Púlpito es la atracción más visitada de Noruega

Al pensar en ciudades noruegas nos viene a la cabeza cabeza Oslo, Bergen…. Quizá el nombre de Stavanger resulta menos familiar. Bueno, no. Probablemente a algunos empresarios les suene la que presume por ser cuarta ciudad en importancia de Noruega -con aproximadamente 120.000 habitantes- por ser sede de las Oficinas Nacionales Noruegas del Petróleo. Y el punto de partida a gran parte de los pozos petrolíferos y de gas del mar del Norte. Stavanger rebosa empresas relacionadas con ambos productos.

La ciudad es también es conocida por los cruceristas pues es una de las escalas típicas de los grandes buques turísticos que surcan los fiordos noruegos entre ellos Pullmantur que es la naviera española con la que yo he vivido esta experiencia navegando por los mares del norte. Y lo tengo claro, Stavanger es una de las mejores paradas del viaje.

El Monarch de Pullmantur atracado en el puerto de Stavanger
El Monarch de Pullmantur atracado en el puerto de Stavanger

Visita a la Pulpit Rock

Pero por lo que es famosa de verdad Stavanger en todo el mundo es por acoger la famosa Pulpit Rock, o Preikestoken. Un monumento natural que presume por ser el lugar más visitado de Noruega. Cada año son más y más los visitantes que se acercan hasta aquí para subir a esta gran roca plana que cuelga sobre una caída vertical al mar de ¡604 metros! sobre el fiordo de Lisefjord.

Una vez allí las sensaciones golpean: las impresionantes panorámicas, el vértigo que muchos sienten al mirar hacia abajo  y ver el abismo que hay ante nuestros pies… Sin duda, la visita al “púlpito” es una de esas experiencias que hay que vivir al menos una vez en la vida. Una más a sumar a la lista de imprescindibles de La Viajera.  No me sorprende descubrir entre los pasajeros del crucero varios que me comentan han elegido esta ruta sólo por esta visita. 

La caída vertical del Preikestolen impresiona
La caída vertical del Preikestolen impresiona

Hay muchas formas de ver y disfrutar del púlpito. Las navieras por ejemplo suelen ofertar varias excursiones para disfrutar de este paisaje, bien desde el mar navegando por el fiordo en barco, kayack… y contemplando la gran roca desde el agua. También se ofrece la visión de todo este espectáculo desde el aire, sobrevolando el fiordo en helicóptero. O bien una excursión a pie, que es la que yo elegí.

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El paisaje en la ruta hacia el púlpito tiene bonitos rincones
El paisaje en la ruta hacia el púlpito tiene bonitos rincones

Ruta caminando a la cima del Preikestolen

Eso sí, antes de de decidirse a subir caminando al púlpito conviene saber que no es un ruta fácil. Lo primero y muy importante es disponer de un calzado cómodo (si tienes en la cabeza esta ruta no dejes de guardarlo en la maleta). Y mentalizarse para caminar más de cuatro kilómetros (más de 20.000 pasos según la APP de salud de mi Iphone). Si calculamos el recorrido en tiempo, comentar que yo he tardado aproximadamente dos horas caminando a ritmo suave y descansando cada poco (cuatro horas y unos 8 kilómetros si se tiene en cuenta el regreso obligatorio sobre los mismos pasos).

Plano descriptivo de la ruta al Pulpit rock
Plano descriptivo de la ruta al Pulpit Rock

El camino discurre por un sendero empinado. Aunque es una ruta de dificultad media, es importante advertir que es larga y con tramos con bastante pendiente.

Ruta hacia el púlpito
Ruta hacia el púlpito

Más consejos. No olvides el chubasquero, ¡estamos en Noruega!. Antes de empezar también conviene hacer acopio de bebida y comida ya que, salvando la pequeña cafetería que hay al comienzo de la ruta, no hay donde comprar nada. Los noruegos sienten un respeto profundo por su naturaleza y términos como chiringuito, bar, restaurante o demás posibilidades asociadas a los lugares turísticos en esta parte del mundo están descartadas. En caso de necesidad, se dice que el agua de los lagos es potable, aunque los guías aconsejan que es mejor no beberla.

La ruta está bien señalizada
La ruta está bien señalizada

Tampoco hay barreras, ni quita miedos, ni nada. Una de las cosas que más sorprende del púlpito es ver que no hay ninguna barrera de protección entre la gente  y el abismo. Por tanto, sobra decirlo pero por favor ¡Cuidado, mucho cuidado!. Las escenas de los osados que se sacan fotos con los pies colgando o en los extremos de la roca hacen latir con fuerza a más de un corazón.

La leyenda de las siete hermanas

¿Y si la roca se rompe y se cae? Dice una leyenda noruega que el púlpito se desprenderá el día en que siete hermanos se casen con siete hermanas… dadas las escasas probabilidades de que esto ocurra creo que podemos estar tranquilos.

En el púlpito no hay barreras protectoras
En el púlpito no hay barreras protectoras

Las navieras también ofrecen siempre excursiones que dejan a los interesados en el inicio de la ruta, punto que está un poco alejado del centro de Stavanger.

Mapa de Stavanger y alrededores
Mapa de Stavanger y alrededores

Para llegar hasta el origen del recorrido hacía el Pulpit Rock, hay que coger un ferry desde el puerto de Stavanger a Tau que tarda unos 20 minutos. Una vez allí, hay un autobús que lleva al punto de partida del camino. Si tienes coche, puedes viajar con él en el ferry. En verano hay ferrys desde las 7:20 de la mañana hasta las 18:50, horarios que cambian los fines de semana.

Las panorámicas son hermosas no sólo desde el púlpito
Las panorámicas son hermosas no sólo desde el púlpito

Decidas lo que decidas no dejes pasar la oportunidad de visitar esta maravilla de la naturaleza, especialmente si el día está despejado. Co en sol, un tesoro en Noruega, la belleza de este entorno se multiplica.  Una maravilla.

Relajarse en el púlpito, una experiencia única
Relajarse en el púlpito, una experiencia única

Stavanger en unas horas

Después de conquistar el Púlpito, mi consejo es que dejes un poco tiempo para hacer una visita la ciudad. Para empezar, Stavanger es una urbe preciosista y muy tranquila, fácil de recorrer en unas horas. Rodeada de playas vírgenes, de fiordos superlativos y con rincones urbanos con mucho encanto.

La culpa del despertar de Stavanger la tuvo justo el mencionado petróleo. En los años 70, aquel novedoso y próspero negocio atrajo a cientos de inversores y a empresarios internacionales de alto poder adquisitivo cuyas formas de vida poco a poco fueron moldeando la ciudad hasta convertirla en lo que hoy encontramos.

Vista de Stavanger desde el Monarch
Vista de Stavanger desde el Monarch

La mejor fecha para la visita es la primavera o el verano.  Cuando la oscuridad casi no existe y la luz brilla durante más de veinte horas diarias. Cuando los bares y restaurantes de la ciudad, especialmente los de la zona de puerto, sacan a las calles mesas y sillas donde la gente disfruta del aire libre, charla, bebe y se empapa de la luz que luego tanto añoran en invierno. ¡Ojo! eso no significa que no se pueda viajar a Noruega en otras estaciones. Por ejemplo, si quieres ver una aurora boreal lo mejor es que vuelvas en otoño. En los cruceros de verano, por desgracia, no verás este fenómeno que atrae a tanta gente.

Casas históricas en el casco viejo de Stavanger
Casas históricas en el casco viejo de Stavanger

El casco histórico mejor conservado de Noruega

El puerto es también el mejor punto de partida para acceder al casco antiguo, formada por el mayor y mejor conservado conjunto de casitas de madera de todo el norte de Europa. Pasear por estas calles es casi casi como entrar a pasear en un cuento.

Otro rincón del casco histórico de Stavanger
Otro rincón del casco histórico de Stavanger

Todas las viviendas, exactamente 173 antiguas residencias de pescadores, son idénticas, todas de color blanco impoluto. Con puertas de colores y con ¡más de ciento cincuenta años de antigüedad!

Detalle de una de las puertas del barrio antiguo
Detalle de una de las puertas del barrio antiguo

Durante el paseo, lo que apetece es jugar al “yo me pido esta”. Pero la elección final, seguro, resultará difícil pues siempre aparece otra más coqueta, más cuidada, mejor orientada… El deseo de posesión decrece cuando se sabe que por dentro son dignas de muñecas pero de las de verdad, pues son muy pequeñas: oscilan entre los 27 y 80 metros cuadrados habitables. 

La calle Ovre Holmegate está llena de casas de madera de colores chillones.
La calle Ovre Holmegate está llena de casas de madera de colores chillones.

Mucho más colorista es la calle Ovre Holmegate, al otro lado del puerto, donde también encontramos construcciones de madera pero estas son ya de colores chillones. Al diferencia de las casas del  la casco antiguo, estas otras acogen tiendas de ropa retro, modernísimas peluquerías y agradables cafés.

De compras por Stavanger

Esta zona linda con la  el barrio más comercial, donde chocan la cantidad de madres que pasean con carritos de bebé. Y el silencio. Hay cafés, pocos, y siempre hay gente tomando algo, pero curiosamente apenas se oyen voces. Ni música. Da la sensación de que en Noruega hasta  los perros ladran en bajito. En Stavanger los coches nunca pitan. Los policías, me cuentan, no llevan armas. La sensación de tranquilidad flota en el ambiente. Aquí se confirma ese tópico que asegura que los noruegos son extremadamente civilizados.

Mercado de las flores de Stavanger
Mercado de las flores de Stavanger

Paseando por estas calles, uno entiende también porqué Noruega ocupa siempre los primeros puestos de las listas de los países con mayor calidad de vida. Y es una referencia mundial del llamado “estado del bienestar”.

Volvemos al petróleo.  Muchos de esos beneficios se deben a la riqueza que generó durante años el líquido rey. Aunque la caída de los precios de los últimos años ha obligado al estado noruego a buscar alternativas. Conviene permanecer atentos.

Playa cerca de Stavanger
Playa cerca de Stavanger

Museo del petróleo de Stavanger

Para entender mejor todo este mundo y el cambio vivido en Noruega, hay una visita casi obligada. Aquí se ubica el Museo Noruego del Petróleo. Un centro expositivo creado para mostrar  la importancia de esta gran industria y dar a entender la idiosincrasia de Stavanger. Además de encontrar información sobre los diferentes  métodos de extracción y los distintos usos del crudo y sus derivados, en el museo hay también curiosas maquetas que explican cómo son y cómo funcionan las plataformas petrolíferas.

A los habitantes de Stavanger el tema les resulta bien conocido pues es rara la familia de la zona que no tiene al menos a alguno de sus miembros “cautivo” en una plataforma aislada en medio del mar, donde el día a día es muy duro. Experiencias extremas que el cine ha sabido retratar, prr ejemplo en películas como “Rompiendo las olas” de Lars Von Trier; o en “la vida secreta de las palabras” de la española Isabel Coixet.

Maqueta de una plataforma petrolífera
Maqueta de una plataforma petrolífera

En el museo, el visitante se entera de otros detalles curiosos como que en las plataformas petrolíferas pueden llegar a vivir hasta ¡más de trescientas personas! Son pequeñas localidades con cines, restaurantes, zonas de ocio. Los trabajadores de la plataforma van y vienen al continente en helicóptero. Y que tienen que pasar un control de alcoholemia ¡obligatorio! antes de embarcar (en los pozos el consumo de bebidas alcohólicas está terminantemente prohibido).

Las medidas de seguridad son “extremas”. No se permiten ni tan siquiera las visitas de familiares directos. Me explica la  la guía del museo mientras accedemos a una extraña habitación: “Esta la sala de las catástrofes, donde se pone a prueba la capacidad de los visitantes de sobrevivir en caso de alarma en una plataforma” me explica. Para ello, hacemos un simulacro de evacuación.

Stavanger museo petroleo, simulacro de evacuación
Stavanger museo petroleo, simulacro de evacuación

La verdad es que la posibilidad de visitar o de pasar una temporada en un pozo petrolífero siempre me ha atraído. Y más después de visitar este museo. Pero me comentan que la gestión de una visita de ese tipo no es tarea fácil. ¡Una pena pues realmente me animaría a vivir la experiencia! Desde el crucero tampoco se ven estas grandes plataformas pues están mar adentro, muy alejadas de la costa.

El geoparck, muy divertido para los niños
El geoparck, muy divertido para los niños

Si viajas con niños, no dejes de pasarte por el parque que hay frente al museo: el Geopark. Un espacio lúdico infantil con los distintos componentes de la industria petrolífera como protagonistas. Buen lugar para despedirse de esta ciudad a la que seguro te van a quedar ganas de volver. 

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