Stavanger, capital noruega del petróleo

Noruega es un destino turístico completo. Fiordos, Cabo Norte. Ciudades como Oslo o Bergen son paradas habituales en las rutas que recorren este país nórdico, el único de la zona que no pertenece a la UE.

Pero seguro que el nombre de Stavanger resulta menos familiar. Bueno, no. Quizá a los empresarios les suene el nombre y la ubicación de la que presume por ser cuarta ciudad en importancia de Noruega, con unos 120.000 habitantes. Famosa ante todo por ser sede de las oficinas nacionales noruegas del Petróleo. Y por ser el punto de partida a gran parte de los pozos petrolíferos y de gas del mar del Norte. Stavanger rebosa empresas relacionadas con ambos productos. Pero claro. A los que no trabajan en el mercado petrolífero, el nombre de Stavanger, seguro, os suena a chino. Una lástima, pues es una de las ciudades imprescindibles de Noruega. Por muchas razones.

Para empezar, Stavanger es una ciudad coqueta y tranquila, fácil de visitar en dos o tres días, rodeada de playas vírgenes, de fiordos superlativos y con rincones urbanos encantadores. La culpa del despertar de Stavanger la tuvo justo el petróleo. En los años 70, aquel novedoso y próspero negocio atrajo a cientos de empresarios internacionales con alto poder adquisitivo cuyas formas de vida poco a poco fueron moldeando la ciudad hasta convertirla en lo que hoy encontramos.

Puerto de Stavanger
Puerto de Stavanger

Llega la primavera. Y el verano. En estas fechas, cuando la oscuridad huye y la luz brilla más de veinte horas diarias, los bares y restaurantes de la ciudad sacan a la calle mesas y sillas donde la gente charla, bebe y disfruta. Es en la zona del puerto donde más ambiente se vive.

Casas en el casco viejo de Stavanger
Casas históricas en el casco viejo de Stavanger

El puerto es también buen punto de partida rumbo a la ciudad antigua, formada por el mayor y mejor conservado conjunto de casas de madera del norte de Europa. Pasear por sus calles es vivir en un cuento. Todas las viviendas, exactamente 173 antiguas viviendas de pescadores,  son idénticas, blancas impolutas, con sus puertas de colores y con ¡más de ciento cincuenta años de antigüedad! Durante el recorrido, apetece jugar al “yo me pido esta”, aunque la elección final, seguro, resulta difícil pues siempre aparece otra más coqueta, más cuidada, mejor orientada… El deseo de posesión mengua cuando se sabe que por dentro son dignas de muñecas pero de las de verdad por sus reducidas superficies que oscilan 27 y 80 metros cuadrados.

La calle Ovre Holmegate está llena de casas de madera de colores chillones.
La calle Ovre Holmegate está llena de casas de madera de colores chillones.

Más colorista es la calle Ovre Holmegate, al otro lado del puerto, donde siguen las construcciones de madera pero estas de colores chillones. Al contrario que las de la ciudad antigua, estas acogen tiendas de ropa retro, modernas peluquerías y agradables cafés. Se encuentra ya en el corazón de la zona comercial, donde chocan la cantidad de madres que pasean con carritos de bebé. Y el silencio. Hay cafés, pocos, y hay gente tomando algo, pero apenas se oyen voces. Ni música. Parece que en Noruega hasta  los perros ladran bajito. En Stavanger los coches nunca pitan. Los policías no van armados… la sensación de tranquilidad es total. Aquí se confirma el tópico que dice que los noruegos son extremadamente civilizados.

Mercado de las flores de Stavanger
Mercado de las flores de Stavanger

Paseando por estas calles, uno se explica por que Noruega sale siempre en los primeros puestos de las listas de países con mayor calidad de vida. Y referencia del llamado “estado del bienestar”. Y volvemos al petróleo.  Muchos de esos beneficios se deben a la carestía actual del líquido rey, producto que abunda en los mares del Norte.

Para entender bien todo este mundo, hay una visita obligada. El museo noruego del petróleo. Un centro que ayuda al visitante captar la importancia de esta industria y a entender la idiosincrasia de Stavanger. Además de encontrar información sobre los métodos de extracción y los distintos usos del crudo, en el museo hay curiosas maquetas de plataformas petrolíferas. A los habitantes de Stavanger el tema les resulta conocido pues es rara la familia que no tiene a alguno de sus miembros “cautivo” en una plataforma aislada en medio del mar, donde la vida es muy dura. Experiencias que el cine ha sabido retratar, por ejemplo en “Rompiendo las olas” de Lars Von Trier; o en “la vida secreta de las palabras” de Isabel Coixet.

Maqueta de una plataforma petrolífera
Maqueta de una plataforma petrolífera

En el museo, el visitante se entera de detalles interesantes como que en las plataformas petrolíferas pueden habitar hasta más de trescientas personas, y hay cines, restaurantes. Los trabajadores van y vienen en helicóptero y que tienen que pasar una prueba de alcoholemia ¡obligatoria! antes de embarcar (en los pozos las bebidas alcohólicas están terminantemente prohibidas). Las medidas de seguridad son “extremas” y no se permite ni tan siquiera la visita de familiares” me cuenta la guía del museo mientras me enseña una extraña habitación: “Es la sala de las catástrofes, donde se pone a prueba la capacidad de los visitantes de sobrevivir en caso de alarma en una plataforma” me explica.

Stavanger museo petroleo, simulacro de evacuación
Stavanger museo petroleo, simulacro de evacuación

La verdad es que la posibilidad de visitar o de pasar una temporada en un pozo petrolífero siempre me ha atraído. Y más después de visitar este museo. Pero me comentan que la gestión de una visita de ese tipo no es tarea fácil. ¡Una pena pues realmente me animaría a vivir la experiencia!

Mientras tanto, mejor sigo disfrutando de Stavanger. Y para eso, importante tener en cuenta que la Vueling ya está operando la ruta directa entre Barcelona y Stavanger los lunes, jueves y sábados. Y los precios son fantásticos.

Ruta de Vueling a Stavanger
Ruta de Vueling a Stavanger

Sin duda, buena excusa para hacer una escapada a esta zona desconocida de Noruega de la que seguiré hablando en próximos posts. ¿Te animas?

3 pensamientos en “Stavanger, capital noruega del petróleo”

  1. ES muy lindo y quiero ir y tengo alguna titulo de OBRAS bendiciones NORUEGA

  2. Vivo en Stavanger desde hace mas de 3 años , y todo lo que dices de la ciudad me parece muy acertado. Enhorabuena Nines.

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