La aventura de volar con Aerolíneas Argentinas
Escrito por: laviajeraempedernida | 15 de febrero de 2011
Saludos desde Buenos Aires.
¡Por fin he llegado!
Y digo ¡por fin! porque no ha sido el mejor viaje de mi vida. Aún me duele el cuerpo tras pasar DOCE horas enroscada cual caracol en un aburrido asiento del avión de la compañía Aerolineas Argentinas. Y digo ABURRIDO porque era uno de esos aviones flojos, con sabor añejo, sin pantallita individual, un pequeño detalle que transforma un vuelo en una experiencia divertida o en una pequeña tortura. Yo sinceramente, creo que los aviones sin un mínimo de entretenimiento a bordo deberían estar prohibidos tanto en vuelos intercontinentales como en trayectos de más de cuatro horas de duración. Yo desde luego, me decanto por una u otra compañía en función de ese detalle.
Y como “amenities” una simple manta y una almohada raquítica y ni calcetines, ni antifaz, ni un simple cepillo de dientes como los que dan en tantas otras compañías. NADA.
Y bueno, ya puestos a criticar, las azafatas no eran las más educadas del mundo. Como puedo definirlas… bueno, las típicas señoras, un poco entraditas en años, seguramente quemadas tras muchas horas de vuelo y hasta el moño de los pasajeros pesados, incapaces de soltar una sonrisa. Resumen, de esas que te preguntan a gritos:
-¿Carne o pollo?… (¿ambos son carne no?)
- Pollo por favor.
- No queda.
- Ah, pues entonces ¿carne no? ¿o hay alguna otra alternativa?
- No.
- Pues ¡marchando una de carne!.
Pero nada, capaz de hablar sin sonreír. ¿Será un requisito de Aerolíneas Argentinas? ¿Especificarán en el contrato que ser agradable es contraproducente para la compañía?
La verdad es que esta vez me ha tocado vivir esta “mala” experiencia con Aerolíneas pero la historia podría extrapolarse a otras tantas compañías aéreas donde el trato despectivo con los pasajeros forma parte de la rutina diaria.
Pero bueno, al final he comprendido para qué hacen eso. Para que el aburrimiento acabe con la paciencia del viajero que ante el triste panorama se duerma o se tire por la ventanilla… yo opté por mal dormir y ¡por fin! tras doce horas de aburrimiento soberano logré mi objetivo: aterrizar en Buenos Aires donde hace ahora mismo uno 26 grados (son aún las 9:30 de la mañana).
Y ahora, en cuanto acabe de escribir este post me marcho rauda a pasear por esta ciudad. Creo que mi primera parada va a ser la Casa Rosa que según he visto desde el bus está muy cerquita de mi hotel, el Meliá Buenos Aires, a ver el famoso balcón al que se asomaba Evita Perón. Y luego me daré un paseo por la Plaza de Mayo, donde todavía (creo) se reúnen todas las semanas las madres que reclaman información sobre los desaparecidos durante las dictaduras que asolaron este país durante tantos años.
Bueno, tengo mucho que ver y poco tiempo así que mejor me voy… y esta tarde prometo volver con más novedades sobre la capital Argentina.
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Categoría Argentina
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