La cría del Toro Bravo en Jaén ¿Indultamos al toreo?
Escrito por: laviajeraempedernida | 17 de noviembre de 2011
No hay nada más grande que un toro de cerca. Lo compruebo nada más acercarme a la Dehesa La Marquesa, a escasos kilómetros de Linares (Jaén) y donde se dedican a la cría del toro bravo de lidia. Una experiencia emocionante, sin duda. Y que recomiendo no sólo a los aficionados al mundo taurino, sino también a los que no lo son. E incluso, con más énfasis si cabe, a los detractores de las corridas de toros.
He de reconocer que nunca he sido precisamente una apasionada de la bautizada, para desgracia de algunos, Fiesta Nacional. Y esta experiencia me ha marcado. Viajar permite curar el alma de tópicos. Así que de verdad, un consejo, si puedes no dejes de perderte la oportunidad de pasear por esta finca magnífica, donde pastan los más bellos ejemplares de toro de lidia de Jaén.

Dehesa La Marquesa, en Jaén
La esposa del propietario de la ganadería Torrehandilla y Torreherberos nos muestra la dehesa y presume orgullosa de que sus toros lucen en las mejores plazas y han sido toreados por los diestros de más renombre. Es una chica joven, de gran dulzura, pero firme y con carácter. Es la única que puede acercarse al toro benjamín que os muestro en esta foto.

El torito
El torito, ahí donde lo veis, ya tiene instinto de embestida. Pero ella lo trata con un cariño que me deslumbra. El lo sabe. Y se deja acariciar sin atacar. Sólo por ella.
A escasos metros está el caballo de rejoneo. No puedo evitar estremecerme cuando la joven ganadera se acerca y le dice “tranquilo, ya está aquí mamá”. Sabe lo que va a sufrir. Le pregunto cómo lo soporta. Le cambia el gesto y se le humedecen los ojos. Estas son las reglas del juego.
La verdad es que nunca me había planteado qué siente un ganadero cuando ve partir hacia la plaza a los toros que ha visto nacer y que ha criado con mimo exquisito. ¡Sobrecogedor!

La ganadera con el caballo de rejoneo
Todo compensa cuando ven un toro suyo indultado. Significa que es un animal excepcional. Esta ganadería ya ha tenido varios y, obviamente, se revaloriza su reputación. ¿Te has parado a imaginar alguna vez cómo es el momento en el que el toro vuelve “a casa”? Me cuenta nuestra ganadera, visiblemente emocionada, que se le acoge como al hijo pródigo. No podía ser de otra manera. Creo que no hay nada más que añadir.
Sin las corridas de toros, no existiría el toro bravo tal y como es en la actualidad. Acabaríamos con una raza única, fruto del trato esmerado que le ha brindado el ganadero español desde la noche de los tiempos. Y que ha permitido que exista sobre la faz de la tierra un torro fiero con una nobleza de embestida de una plástica que es puro arte. Esto es innegable.
No vayamos a caer en el error de pensar que las posturas antitaurinas son un hecho actual, fruto de la aparición de corrientes protectoras de animales. Torquemada ya declaró ilícito el toreo en su tratado póstumo de 1489. Pero por razones distintas: porque ponía en peligro la vida del que lo practicaba. E incluso el Papa Pío V excomulgó en 1567 a cuantos fieles participasen en fiestas de toros, precisamente porque ponía en juego la vida ¡del torero!
El toro de lidia no es un animal salvaje. Es un producto cultural. Forma parte de nuestra idiosincrasia desde tiempos inmemoriales. Se han hallado monedas antiguas en Ampurias y Sagunto que llevan grabada una cabeza de toro ya en actitud de embestida. Sin duda el toro bravo pudo asentarse en otros parajes. Pero sólo aquí encontró el hábitat perfecto, de pastos y clima, que le permitió desarrollarse. Y ¡fundamental! también, se topó con el temperamento del hombre ibérico. El ganadero del toro bravo fue moldeándolo progresivamente para mejorar sus virtudes para la lidia, empleando los mismo métodos que utilizaban lo ganaderos ingleses, por ejemplo, para llegar a obtener el mejor producto de lana o leche. La obra de los ganaderos españoles es totalmente original.
Acércate a Linares. Cuna del Toreo. Allí visita el Museo Taberna El Lagartijo, considerado como uno de los museos taurinos más importantes del mundo. ‘Echale también un vistazo al Museo del Pósito, un precioso edificio del siglo XVIII, y comprueba cómo el toro tiñe toda la cultura de esta tierra.

- Traje de luces expuesto en el Museo del Pósito en Linares, Jaén
Y después pregúntate: ¿Debemos renegar de una parte tan arraigada en nuestra esencia cultural? ¿Estamos dispuestos a que desaparezca una raza única en el mundo por su bravura y nobleza? ¿Indultamos al toreo?
Post escrito por Loreto BG
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Categoría Jaén
Etiquetas: , Cultura, Tradiciones
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