Una reflexión sobre volcán islandés y el caos en los aeropuertos
Escrito por: laviajeraempedernida | 10 de mayo de 2010
Y al final, tras varias horas de incertidumbre, la nube negra ¡por fin! se fue de Galicia. Pero no puedo evitar hacer una reflexión sobre volcán islandés y el caos que se ha vivido una vez más en los aeropuertos.
Aunque yo tuve suerte y, sí, mi vuelo de Spanair despegó de Barcelona en hora y aterrizó según lo previsto en el aeropuerto de Alvedro.
Y logré dormir en casa.
Y todos contentos, yo y el resto de pasajeros de ese vuelo Barcelona-Coruña, que por cierto, iba lleno de aficionados a la Fórmula Uno y que volvían encantados de Montmeló. Al final todo había salido bien: Fernando Alonso quedó segundo y los aeropuertos gallegos abrieron justo a la hora de máxima afluencia de vuelos. Por una vez, los pasajeros con destino Galicia resultamos afortunados.
Quienes no tuvieron tanta suerte fueron los que tenían que volar a Asturias. ¿Igotiz, qué hiciste al final? (esta pregunta va dirigida a un colega que se quedó colgado por la cancelación de los vuelos a Bilbao).
En fin, que el volcán nos la jugó una vez más a muchos viajeros. A muchos pasajeros que a partir de ahora antes de comprar un billete de avión vamos a tener que acostumbrarnos a mirar las previsiones meteorológicas de Islandia.
Yo creo que deberían poner a alguien encargado de informar sobre el tema al pie del volcán ese de nombre impronunciable.
- Hola, buenos días. ¿Podrían informarme por favor qué tal ha amanecido hoy el volcán?
- Sí, mire, hoy se ha despertado calmadito, pero se espera que a eso de las doce lance un par de humaradas y teniendo en cuenta que el viento sopla noroeste con intervalos racheados puede ser que se cierre parte del cielo inglés sobre la una, el noruego a eso de las dos del medio día y el alemán, el polaco y el estonio y el ruso sobre las 17 horas.
- Ah, genial muchas gracias. Entonces voy a sacar mi billete a Helsinki con una escala en Rumanía para poder viajar en coche en el caso de que me cierren el cielo finlandés y el de las repúblicas bálticas.
Ya, si, vale. Suena a diálogo de besugos pero no se rían. Algo así es lo que va a pasar si el volcán sigue activo mucho tiempo más.
Y entonces, los aeropuertos donde ya todo está organizado para que el viajero sufra más de la cuenta se convertirán en lugares más hostiles todavía. Donde no sólo te desnudan, te obligan a pasar descalzo bajo un escáner y te censuran líquidos, y someten a una serie de trámites absurdos e incómodos. El peor todavía existe. Y ahora, desde que el volcán de nombre impronunciable forma parte de nuestras vidas, los aeropuertos pueden convertirse también en nuestro lugar de residencia temporal. Nuestra segundo hogar. Y debemos empezar a viajar con esa idea grabada a fuego en la cabeza.
- Mañana me marcho de viaje, si el volcán me deja, y vuelvo a casa pasado mañana, bueno, si el volcán me deja.
Expresiones como “humo negro” han dejado de ser exclusivas de los espectadores de Lost para convertirse en palabras típicas del vocabulario del viajero. Y poco a poco todos nos convertiremos en expertos en vulcanología.
En fin… habrá que tomarse todo esto con sentido del humor, es la mejor forma de asumir una situación tan absurda como la que se ha creado con tanta ceniza flotando por el aire.
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Categoría España
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