Un día sin fotos por un error en la tarjeta de la cámara

Hoy me ha pasado algo terrible. He perdido todas mis fotos.

Gran parte del trabajo del día. ¿La culpa? No se… llegué a mi hotel dispuesta a descargar mis imágenes, como siempre hago al acabar la jornada, y al conectar el aparato que utilizo para descargar la tarjeta en el ordenador, este último se ha puesto a hacer cosas raras. Primero en la pantalla empezaron a aparecer letras extrañas, luego el ratón se volvió loco y de repente, todo se bloqueó. Y entonces yo GRITEEEEEE.

Ya con al corazón a mil por hora, apagué todo, saqué la tarjeta y la puse de nuevo en  cámara y HORROR. Las fotos me aparecieron, sí, pero en pequeñito y con la leyenda “datos dañados”. Reinicié entonces el ordenador y sí, ahora todo funcionó bien, ya no me salieron cosas raras. Pero al abrir las fotos de nuevo descubrí que mis imágenes maravillosas se habían convertido en un arcoiris. Todo estaba estropeado. No se podía abrir ni una. Mientras escribo esto estoy a punto de llorar.

¿Les ha pasado alguna vez, irse de viaje con su pareja y perder la cámara? ¿Irse de fin de semana con sus hijos y perder la tarjeta donde estaban todas sus fotos? ¿o borrarlas sin querer?. Cuando a alguien le pasa eso, es como si se le hundiera el mundo. Es como si una mano maligna nos robara los recuerdos.

En mi caso es un poco peor. Para mi las fotos son una herramienta de trabajo. Algo que me da de comer. Y perderlas como me ha pasado hoy equivale casi casi a haber tirado a la basura un día de trabajo, un día de mi vida. Un reportaje. Una historia.

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En las fotos estropeadas estaban retratados varios tapices, maravillas que pertenecieron a las colecciones privadas de Carlos V, Felipe II y que desde hoy y hasta el 29 de marzo del 2009 se exhiben en la Abadía de San Pedro de Gante (ciudad flamenca desde la que les escribo). Joyas históricas, parte de ellas propiedad del patrimonio español, otros cedidos por distintos museos o instituciones como el Louvre, museos austríacos, belgas, portugueses… 34 piezas para ser exactos, algunas de ellas de grandes dimensiones (el más alto tiene más de 5 metros de largo y el más ancho, hasta 9 metros de lado a lado) y de verdad, maravillosas.

El problema es que las imágenes dañadas  eran precisamente, las que les había sacado minuciosamente y detalladamente a esas obras de arte. Y mi deber como periodista era fotografiarlas y mostrárselos. Pero la tecnología hoy se ha puesto de mi contra. Así que lo siento, hoy no voy a poder mostrarles esas fotos, esos hermosos tapices.

Cuando regrese a España intentaré darle la tarjeta dañada a algún experto informático para que me diga si hay forma humana de recuperar algo (si algún lector entiende del tema y puede echarme una mano, se lo agradeceré MUCHO). Y si no hay suerte, tendré que buscarme la vida para conseguir esas fotos por otra vía. Y pedir que me revisen este ordenador que cada día me da más disgustos.

Y ahora, como no puedo hacer nada más,  voy a tomarme una cerveza belga enana cervecería que me han recomendado en la plaza del viernes de Gante, a ver si me sube la moral. Por que les aseguro que ahora mismo estoy bastante hecha polvo. Mucho.

5 pensamientos en “Un día sin fotos por un error en la tarjeta de la cámara”

  1. tranquila Nani, que tal vez se puedan recuperar. No la toques. Guárdala y a la vuelta se intenta recuperar.
    Ánimo. Caprichos de la informática

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